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martes, 25 de marzo de 2014

XII 10 Km Villa de Laredo

Dicen los organizadores de la carrera, que los 10 Km de Laredo son los más rápidos de España, incluso del mundo; obviamente es un reclamo muy apetecible para cualquier corredor y más aún si sumamos la belleza de la villa cántabra y la riqueza paisajista y gastronómica de la zona. Por todo ello y porque la carrera se corría un mes después del maratón de Sevilla, decidí inscribirme y aprovechar la su compensación de los entrenamientos maratonianos. Aunque mi retirada en Sevilla trastocó  mis planes, decidí correr esta prueba, aunque sin una preparación específica debido a la recuperación de mis dolencias postmaratonianas.
Viajé a Laredo el mismo día de la carrera, pero fue Marisa la que condujo casi todo el camino, de manera que llegué bastante bien de piernas y dispuesto a pelear por un buen crono; sin embargo, como ya habían previsto los meteorólogos durante la semana, las condiciones climáticas eran malas, tirando a muy malas. El viento soplaba con fuerza y la lluvia había caído durante todo el día, aunque respetó finalmente la carrera.
Recogí el dorsal sin demoras y comencé a calentar con tiempo, ya que necesitaba omver bien als piernas y ponerlas  atono después del viaje y teniendo en cuenta la temperatura ambiente. Y como no quería que fallara nada, me situé en la zona de salida con tiempo suficiente para salir en una posición acorde con mi ritmo.
Salí rápido, a pesar del viento de cara, atenuado por el gran número de participantes; iba cómodo y no me costaba mantener un ritmo cercano a los 3'45'', esa fue mi media aproximada en los dos primeros kilómetros, aunque luego fui perdiendo fuelle, incluso cuando la carrera giró y se puso a favor de viento, pero está claro que no soy un corredor rápido y me costaba mantener el ritmo. No obstante, seguía marcando tiempos que me hacían soñar con superar mi mejor marca con tan solo mantener un ritmo de 4 min/km. 
Justo antes de completar la primera vuelta me animó mi familia, acompañados de mis amigos Belén y Javi, que se acercaron desde Bilbao a ver la carrera. Cuando crucé el Km 5, mi tiempo era de 19'35'', así que tocaba sufrir y aguantar, para intentar ser, al menos, sub40.
En la segunda vuelta, ya no había tantos corredores y el viento seguía soplando con la misma intensidad, lo cual resultó definitivo para mis aspiraciones, porque no encontré ningún grupo a quién seguir y mis piernas ya no estaba tan frescas, de manera que comencé a perder tiempo descaradamente y me fui despidiendo de mi mejor marca y poco a poco de mi segundo sub40. Al girar de nuevo a favor del viento, intenté acelerar, pero ya no tenía la frescura del principio y aunque sufrí por mantener un buen ritmo, las cosas no cambiaron y seguí perdiendo tiempo.
Animado por otro corredor, apreté los dientes y lo di de todo en el último kilómetro para intentar el sub40, pero ya no había manera, sobre todo porque los últimos 400 metros eran también contra el viento y no pude hacer más. En meta, 40'10'', una buena marca teniendo en cuenta las condiciones climáticas y mi preparación, por lo que se puede decir que me fui satisfecho de Laredo, además de helado de frío y mojado por la lluvia que volvió a parecer al final de la prueba.
Ahora toca meterse de lleno en la preparación del maratón de La Coruña, pues quedan 5 semanas muy importantes para volver a estar a punto a pesar de la poca ortodoxia de la preparación que estoy llevando; sin embargo, estoy seguro que Depa va a dar con la tecla exacta para que en la ciudad gallega vuelva a estar en las mejores condiciones para afrontar un nuevo reto en la distancia de Filípedes y esta vez, prefiero no hablar de marcas...

martes, 28 de enero de 2014

Otra vez el isquio

La renovada XV edición de la Media Maratón de Getafe iba a ser mi principal piedra de toque de cara a la preparación para la cita de Sevilla; Getafe, una carrera que me ha dado muchas alegrías no fue esta vez cómplice de mi gran estado de forma, pues mi isquiotibial volvió a resentirse; si, el mismo que me estropeó el maratón de Munich apareció en Getafe para quejarse, contracturarse y darme un mensaje muy claro: o me cuido o ya me puedo olvidar del maratón sevillano.
Amaneció una mañana ideal para la práctica atlética en Getafe; tras aparcar, me dirigí a recoger mi dorsal que se me entregó con la diligencia habitual en esta carrera. Después pude ver a Depa, que me inyectó una dosis de moral para la carrera y de vuelta al coche me topé con Julio, Alex y Beto, tres ilustres corredores del "A Gatas" de El Espinar. Me encontraba bien de piernas, la temperatura era ideal y el viento apenas soplaba, lo que reforzaba mi intención de hacer una buena carrera, independientemente de la marca, es decir, quería sentir buenas sensaciones.
Ya en la salida, me coloqué en la parte delantera y salí muy deprisa, por debajo de 4 min/km, aunque sin forzar en ningún momento. Fui adaptando mi ritmo al objetivo previsto (4'10''/km) y poco a poco me fueron adelantando algunos buenos amigos, como Alex y Edu inicialmente, Abel un poco más tarde y finalmente Vreda; no me preocupaba que me adelantaran, yo iba a mi ritmo y no quería quemarme demasiado en una carrera cuyo objetivo era rodar fuerte y hacer un buen entrenamiento de calidad, aunque en el subconsciente estaba la carrera del año pasado, que con el mismo objetivo de salida, acabó siendo MMP.
El crono me indicaba que el ritmo era correcto y además lo mantenía sin hacer un gran esfuerzo, pero la pierna derecha me empezaba a dar problemas; el isquio parecía sobrecargado, pero no le daba importancia, pues mis piernas siempre se ponen a tono a partir del km 10. Sin embargo, mi ritmo comenzó a resentirse un poco, de manera que el paso por el km 10 en 41'58'' no me dejaba muy satisfecho, por lo que decidí acelerar un poco el ritmo. Y aceleré, pero las cosas se empezaron a poner feas porque la pierna ya estaba muy cargada, pese a lo cual decidí seguir al mismo ritmo sin aminorar la marcha, pues aún creía que era una sobrecarga pasajera. Craso error, porque tras completar el km 11 y tras subir un pequeño falso llano, el isquio me mandó una señal clara de la gravedad del asunto, ya no podía alargar la zancada y en mi cabeza apareció el recuerdo de los pinchazos en Munich. No lo dudé, no me estaba jugando nada en Getafe y lo prudente erar parar, recuperarse y afrontar las cuatro semanas previas a Sevilla con garantías.
Me dirigí a la zona de meta donde me atendió un fisio de la organización que me dio un masaje ligero que alivió un poco la descarga y descubrió que el problema tenía su origen en la banda iliotibial, muy sobrecargada.
En fin, a falta de cuatro semanas ha surgido un contratiempo, no demasiado grave pues ya he vuelto a entrenar de manera ligera y esta semana continuaré con el programa previsto; mis sensaciones siguen siendo buenas, pero no puedo negar que la posibilidad de otra sobrecarga de mi isquiotibial es un hecho, por lo que debo intentar cuidar al máximo esa zona a base de estiramientos y fisioterapia. Quedan cuatro semanas clave y si los entrenos salen adelante, voy a tener la oportunidad de correr como pretendo en Sevilla; el tiempo y las lesiones lo dirán.

martes, 7 de enero de 2014

Una San Silvestre agridulce

Explicar mi actuación en la San Silvestre Internacional 2013 es complicado; creo que sólo puedo hacer un resumen muy escueto: no salió. No sé el porqué, le he dado muchas vueltas pero no encuentro motivos para justificar el fracaso; no me refiero sólo a la marca, sino a las malas sensaciones que experimenté durante la carrera, muy por debajo de mis expectativas.
Pero voy a empezar por el principio, cuando llegué al estadio Santiago Bernabeu junto a Nacho y Alonso, dispuesto a vivir una intensa tarde de fin de año. Nos hicimos la foto de rigor junto a otros componentes de Running Bajo Control y les acompañé hasta la salida de la San Silvestre Vallecana Popular, pues la salida de mi carrera era dos horas más tarde. Durante ese tiempo, me tomé un café y luego estuve paseando un rato por las calles aledañas y ya desiertas. Una hora antes del comienzo de la prueba me acerqué a la salida, donde ya empezaban a llegar los atletas de la Internacional y enseguida me topé con amigos (Abel, Ricky, Roberto, Iñaki, Mario, Raki...) y empecé a calentar; durante el calentamiento me encontré con Depa, que también corría y estuvimos dando los últimos retoques a la estrategia; todo parecía propicio, la moral por las nubes, una temperatura agradable y un óptimo estado de forma, a la luz de lo hecho hasta ese día.
Me coloqué detrás de Abel y Ricky en la salida, a los que pensaba seguir en los primeros kilómetros y tras el pistoletazo de salida lo hice hasta coronar la cuesta con la que se inicia la carrera, pero en el viraje a la derecha se empezaron a escapar y decidí tomármelo con calma porque mi ritmo estaba dentro de los previsto. Sin embargo mis sensaciones no eran malas y aunque pasaba los kilómetros unos 7 u 8 segundos por debajo de los 4min/km, no estaba corriendo a gusto, de manera que a la Puerta de Alcalá ya estaba mucho más cansado de lo aconsejable.
Intenté recuperarme en la bajada a Cibeles, pero al pasar por el kilómetro 5, mi crono de 19'37'' no auguraba una buena marca. La avenida Ciudad de Barcelona estaba atestada de un entusiasta público que animaba sin parar, pero ni así conseguí recuperar sensaciones y cuando llegué al kilómetro 8, mi crono me mostraba la cruda realidad: 32'06''. Estaba todo perdido, pero había que seguir y acabar de la mejor manera.
En el recorrido por Vallecas me hundí definitivamente, pues me quedé clavado en dos subidas y cuando entré en el estadio de Vallecas ya sabía que el tiempo iba a ser horroroso (41'33'' al final), pero intenté disfrutar del final dentro del estadio, con mi familia en las gradas y mis amigos esperándome detrás de la línea de meta.
La experiencia ha sido inolvidable, la llegada a Vallecas emotiva, pero ha fallado la marca; por suerte, Alonso consiguió acabar en 58' sin despeinarse apenas, así que espero que se plantee nuevos retos en breve. Fue mi única satisfacción de una carrera que me deja un poco tocado moralmente, no tanto por el tiempo logrado, sino por las sensaciones experimentadas. Pero hay que levantarse y seguir trabajando con la vista puesta en Sevilla, aunque antes tengo otra importante cita, la media de Getafe.

viernes, 20 de diciembre de 2013

IV San Silvestre de Alcorcón

Alcorcón es un lugar que me trae buenos recuerdos, pues allí debuté en la media maratón y con buenos resultados; por eso, cuando busqué un diezmil para competir el domingo 15 de diciembre, me decanté por la ciudad del sur de Madrid, donde se celebra una San Silvestre bastante temprana, pero con un buen ambiente navideño.
La San Silvestre de Alcorcón es una carrera modesta, de esas en las que gusta correr, porque la participación no es agobiante, puedes recoger el dorsal el mismo día de la carrera y recibes un trato amable al final, muy de andar por casa. El circuito es mejorable, ya que transcurre en todo momento por zonas deshabitadas, expuestas al viento, sin presencia alguna de espectadores y para remate, es una sucesión de falsos llanos que pican hacia arriba o hacia abajo, según toque; en definitiva, un recorrido muy poco amable y además, de doble vuelta.

Pero pasemos a la carrera, a la que acudí con Andrés, buen amigo y corredor de Runnig Bajo Control, como yo; nos colocamos un tanto atrás en la salida y aunque no había demasiados participantes, tuvimos que adelantar a bastantes en los primeros metros, que consistían en una subida no muy acusada, pero constante de unos 700 metros, ya en la cima, Andrés se  fue por delante y yo puse un ritmo exigente sin dificultad. No llegaba tan mentalizado, ni tan descansado como en el Akiles y eso se notaba en los tiempos de paso por lo hitos kilométricos, en torno a los 4'06'', claro que también contribuía el viento, los falsos llanos y los excesivos virajes y subidas de bordillo que había que realizar. Aún así, el primer paso por meta (los 5000), lo hice en 20'29'' y pensé que era posible bajar de 41'. Y aunque no lo fue, me quedé muy cerca, porque mi ritmo no se resintió, no acusé cansancio y fui remontando puestos durante toda la segunda mitad de la prueba, tantos que incluso pude llevar a André a la vista en los últimos tres kilómetros, aunque fui incapaz de cazarlo.
Al final, 41'08'', un crono aceptable en una carrera difícil en la que he conseguido cumplir mi objetivo prioritario, un entrenamiento de mucha calidad en el que he podido correr a ritmos fuertes y regulares, pero sin la sensación de impotencia que he soportado otros años. 
A falta de dos semanas para la San Silvestre, creo que estoy en la forma adecuada para ser capaz de batir mi marca en incluso de manera clara, aunque hay que seguir manteniendo la misma intensidad en los entrenamientos y salir con fe y a por todas para conseguir una marca acorde a mi gran estado de forma.

jueves, 12 de diciembre de 2013

XXXIII Trofeo Akiles

En mi segunda participación en el popular Trofeo Akiles, el intenso frío volvió a ser el protagonista de una bonita carrera que discurre por la inigualable Casa de Campo madrileña. Este año, se celebraban los 50 años de existencia del Club Akiles y por ello la organización esperaba una participación numerosa, lo que, en mi opinión, originó que se centralizara la recogida de dorsales en el Corte Inglés de Castellana. Repito que es una interpretación propia, pues de otra manera, no se podría entender que se haga ir a la gente hasta dicho centro comercial en un fin de semana en el que Madrid está a reventar de gente a causa del puente de la Constitución.
El caso es que, como le pasó a otros muchos atletas, no me enteré de la obligatoriedad de la recogida del dorsal los días previos a la carrera hasta el mismo sábado por la noche, así que el domingo de mañana, me dirigí a la Casa de Campo con la incertidumbre de saber si iba a poder correr o no el Trofeo Akiles. No tuve problemas para recoger el dorsal, aunque  tuvo que esperar por la camiseta hasta el final de la carrera.
Hacía un frío intenso, alrededor de dos bajo cero y con humedad, pues no en vano se corre alrededor del lago; debido a la temperatura, apuré el tiempo dentro del coche y calenté junto con mi hermano, que también competía, no demasiado tiempo y sin demasiada intensidad. Nos colocamos bien en la salida, pero no muy adelante, pues no quería castigarme demasiado en los primeros kilómetros, de manera que cuando sonó el pistoletazo, me puse a un ritmo fuerte, pero sin cebarme, pues los dos primeros kilómetros pican hacia arriba e inmediatamente después se comienza la subida al Cerro Garabitas, una rampa dura, que obliga a regular y en la que se pierde tiempo, a pesar de un  descanso que precede a la rampa final. Calculo que en la cima perdí unos 30 segundos, pero no estaba cansado, ni mucho menos, así que inicié el descenso con fuerza, intentando recuperar tiempo y lo conseguí, porque rodé claramente por debajo de 4' hasta llegar al kilómetro 6, en el que la carretera vuelve a picar ligeramente hacia arriba, lo que, sin embargo, no provocó un descenso notable de mi ritmo.
Ya sabía que no iba a poder bajar de 40', pero quería intentar un buen crono, así que seguí forzando la marcha para acabar en unos meritorios 40'33'', con la guinda de haber completado el último kilómetro en 3'50''. Considero que es un buen crono, teniendo en cuenta el perfil de la prueba y el hecho de correr por debajo de cero grados; las sensaciones son buenas y lo que es más importante, creo que voy por el buen camino en esta preparación. El domingo volveré a competir en un 10.000, sin grandes expectativas, pero con la esperanza de que me sirva para asaltar mi marca el último día del año, en la San Silvestre Vallecana.

domingo, 24 de noviembre de 2013

XXXIV Trofeo José Cano

El viento, el frío y la lluvia, fueron los protagonistas no deseados de mi tercera participación en la tradicional Carrera de Canillejas. Amaneció un día gris, desapacible, de esos en los que ver el sol se convierte en tarea imposible y en los que la lluvia cae de manera pertinaz  sobre el asfalto de Madrid, sin atisbos de mejora. Llegué al barrio de Canillejas en coche y tras aparcar cerca de la nacional II, me dirigí a la zona de salida trotando, a modo de calentamiento necesario en un día así; fueron unos tres kilómetros de subida en los que intercambié impresiones con varios atletas que seguían mi camino. Ya en la zona de salida, me tomé un café, calenté y me coloqué en la salida junto a mis amigos Jaime y Antonio, bastante adelantados, pero no en una posición demasiado buena para evitar atletas más lentos.
Salí bien, a pesar de la aglomeración inicial, pero no a tope, pues quería evitar fundirme en el segundo kilómetro de subida; de modo que fui marcando un ritmo cercano a los 4 min/km. Perdí de vista muy pronto a mis amigos, aunque algo después me saludó mi compañero de club Jorge, que iba acompañando a un amigo.
La cuesta de la calle Aquitania me hizo "pupa" y cuando llegué a la avenida de García Noblejas para comenzar a bajar, ya había perdido un tiempo, que no iba a poder recuperar en el resto de la carrera. Sin duda, el frío y la lluvia habían hecho mella en los primeros kilómetros, pero a partir del tercero, las piernas empezaron a ir mejor, ya más calientes y con más tono muscular, de manera que la el tramo de la avenida de Arcentales, a pesar de sus subidas y bajadas, pude hacerlo a un ritmo constante.
Después de ese tramo, se inicia el descenso final hasta meta, muy rápido, pero sabedor de que mi tiempo no se podía acercar a mi marca, me limité a mantener un ritmo fuerte y evitar desgastes estériles, de modo que crucé la meta en 41'06'', un minuto mejor que la semana anterior en la Grutear, pero con la sensación de no haber gastado demasiadas energías.
En definitiva, satisfecho con el test, aunque me hubiera gustado hacer un tiempo mejor, pero es obvio que mis entrenamientos no están encaminados a batir mi marca en el diezmil, sino a preparar poco a poco un objetivo mucho más importante, el Maratón de Sevilla. Precisamente por eso, voy a seguir disputando carreras de 10 km en diciembre, a fin de mejorar mis prestaciones a ritmos rápidos para que se vea reflejado posteriormente en las carreras largas.


viernes, 15 de noviembre de 2013

De la Grutear a Canillejas

Ya estoy inmerso en plena pretemporada o si lo preferís, en plena preparación para el Maratón de Sevilla 2014. De momento, Depa me ha programado sesiones cortas, a ritmos altos y por supuesto, cuestas, todo un clásico cuando se comienza de  nuevo. Munich está olvidado, ahora estoy empezando de nuevo, con buenas sensaciones y con la confianza absoluta en que el sub 3h puede caer en Sevilla, entre otras cosas, porque sé que en Praga va a ser difícil lograr esa marca y en Atenas es casi imposible.
Pero no es el momento de pensar en maratones, sino en carreras más cortas en las que acostumbrar a ritmos más rápidos a mis piernas, ya recuperadas del duro entrenamiento de este verano.
Me marqué el Trofeo José Cano (la Canillejas) como la prueba en la que volver a competir, pues es una  prueba que conozco, que me gusta y en la que, además, voy a coincidir con muchos de mis amigos; pero la semana pasada, mi amigo Luis me ofreció su dorsal para correr la Carrera Grutear en Alcalá y no me lo pensé dos veces, aunque con la única intención de rodar un poco más rápido que un entrenamiento normal.
La Grutear es una carrera muy popular en la ciudad cervantina que recorre el centro histórico en dos vueltas; el recorrido es plano, pero excesivamente sinuoso, con muchas curvas y algunas zonas de adoquín, pero aún así es una carrera en la que se puede correr rápido. La organización es correcta, modesta, pero resolutiva y el ambiente es realmente excelente, así como el entorno por donde se corre y la salida y  la llegada en plena Plaza de Cervantes.
Como os dije, mi intención era rodar rápido y lo hice, quizás demasiado rápido porque acabé en 42'12'', doblando prácticamente el primer y el segundo cinco mil y con el freno de mano echado constantemente, sin forzar para evitar el cansancio. Obviamente, las sensaciones fueron buenas e indican que estoy trabajando bien, aunque es demasiado pronto para lanzar las campanas al vuelo. 
De hecho, el domingo tengo una prueba más seria, porque en Canillejas pienso ir fuerte, aunque tampoco a tope, porque he seguido un entrenamiento normal durante la semana, sin descanso específico ya que esta carrera no es un objetivo, simplemente una piedra de toque seria en la preparación. Aún así, intentaré estar por debajo de los 41' y si las piernas me responden puedo soñar con hacer un sub40, aunque no creo que sea fácil conseguirlo a estas alturas. La solución, el próximo domingo.


martes, 4 de junio de 2013

Run4Parkinson 2013

Hasta hace unos días, pensaba que me faltaban poco más de dos semanas para correr en Burgos, pero el pasado jueves, me informaron que la organización había cambiado la fecha, retrasando el evento al día 23 de junio, debido a un requerimiento de la Policía Municipal de Burgos. No voy a entrar a valorar la falta de respeto por los corredores por parte de las personas que tomaron la decisión de variar la fecha porque no lleva a ningún lado; según la organización, ha sido un requerimiento de la policía local de Burgos, debido a la coincidencia con una prueba ciclista. Lo que no alcanzo a entender, es que se den cuenta del problema a falta de dos semanas para la disputa de los eventos, cuando muchos de los participantes, ya tenían reservados hoteles o hechos planes concretos y lo que es peor, se trastoca de manera notable la preparación para llegar en forma al día de la prueba.
En mi caso, Depa ha tenido que reprogramar mi preparación, mientras yo he tenido que hacer algún cambio de turno y de hotel, para volver a poner todo en orden, de cara a una cita en la que tengo puestas muchas esperanzas. Espero que no me afecte el cambio.
Pero como reza el título del post, hoy os voy a hablar de la carrera Run4Parkinson, que disputé el pasado domingo en Alcorcón, teniendo en cuenta que tenía programado un controlado de 8 Km ese día. Como se trata de una carrera benéfica y hacía mucho que no competía, me fui a la ciudad del sur de Madrid a fin de comprobar si mi estado de forma seguía siendo tan bueno como demuestran mis entrenamientos y ya de paso echar una mano para la investigación de esta enfermedad.
Me presenté en la salida con mucho tiempo de antelación, dado que la carrera apenas llegaba a 500 participantes; la recogida del dorsal fue rápida, así que me fui a tomar un café antes de comenzar un calentamiento previo a la carrera. Tras una pequeña demora en la salida debido a las fotos protocolarias, se dio el pistoletazo inicial y comencé a correr junto a los primeros atletas por el parque ferial de Alcorcón, donde estaba situada salida y meta. No me quería cebar, así que adapté mi ritmo a lo que quería hacer, pero el viento de espalda y la euforia inicial, me llevó a completar los dos primeros kilómetros en 3'51''. Ya por entonces, estábamos corriendo por el semidesierto polígono industrial en el que se desarrollaba casi toda la prueba, un recorrido repleto de giros, bordillos, cuestas y viento de cara, que provocaron que mi ritmo se resintiera de manera notable, por encima de los 4'05''.
La parte con viento de cara se fue alargando, hasta que al final se giraba hacía la salida de nuevo, pero en un punto, te volvían a desviar hacia el polígono, mucho antes de los 5 km, lo que me sorprendió. Volví a perder tiempo en esa zona tan "antipática", de manera que mi media siguió bajando a la para que mi moral. Al final, volví a la zona donde me desviaron para enfilar la recta de llegada demasiado pronto, tanto que por mi reloj, sólo había recorrido 8 km y no los 10 que, supuestamente, comprendía la prueba.
No puedo estar satisfecho con mi media, e 4'06'' a 4'07'', porque una semana antes había hecho un controlado de 7 km a 4'02'', aunque pienso que el viento y el recorrido me afectaron. Sin embargo, creo que un mal entreno descalifique el trabajo que estoy haciendo, así que no le doy importancia y mi prioridad es seguir haciendo bien las cosas durante una semana más, para llegar a punto a una cita que veo un poco más lejos, pero con la misma ilusión.



lunes, 29 de abril de 2013

Media Maratón Rock & Roll de Madrid

El renovado MAPOMA, ahora Maratón Rock & Roll de Madrid, en su objetivo de aumentar el número de inscritos en la prueba, ha incluido la distancia de medio maratón en la edición de 2013. En mi opinión, no ha sido una idea brillante, salvo para engrosar el número de participantes, aunque personalmente me ha servido como test para mi preparación de cara a mi objetivo más inmediato, la Media Maratón Ciudad de Burgos.
Empezaré analizando la prueba, inmersa dentro de un maratón renovado que tiene vocación de aumentar de modo notable su importancia a base de novedosas ideas y anunciados cambios de recorrido para años venideros; es cierto que Madrid tiene un protagonismo testimonial en el panorama atlético europeo y además se está quedando rezagado respecto al aumento de participación que cada año se registra en otros maratones celebrados en España, sobre todo el de Barcelona, que ya está colocado como  quinto de Europa. En mi opinión, Madrid no es un maratón atractivo para la participación foránea por dos razones: un recorrido muy duro y una fecha en la que el calor suele apretar por el centro peninsular. Entiendo que es complicado buscar otra fecha, pero no lo es tanto cambiar un recorrido, sobre todo si las administraciones públicas se implican y se dan cuenta, de una vez, que un maratón es una fuente de riqueza para la ciudad, por lo que cortar el tráfico una mañana, no debe ser considerado "casus belli". Otro aspecto a tener en cuenta, es la candidatura olímpica de Madrid para los Juego Olímpicos de 2020; en los últimos días, se han hecho múltiples declaraciones reclamando la necesidad de organizar un maratón acorde con la importancia de una ciudad candidata a albergar los juegos. En fin, es evidente que los organizadores quieren poner a la prueba madrileña en el lugar que se merece teniendo en cuenta su atractivo como capital de España, pero en la práctica, el resultado organizativo del Rock & Roll Madrid Maratón 2013 se resume con una palabra: chapuza.
He corrido dos MAPOMAS y los 10 km de Madrid y en ninguna de esas participaciones utilicé el ropero; ayer me decidí a hacerlo, motivado por las bajas temperaturas y la amenza de lluvia y en menuda hora se me ocurrió. Llegué un poco justo de tiempo a la salida, pues me costó un poco aparcar, pero con margen suficiente para dejar la bolsa y empezar a calentar. Restaban 40 minutos para el comienzo de la prueba y al llegar a los camiones observé que la cola era enorme; el problema, sin embargo, no era la longitud de la fila, sino que prácticamente no avanzaba. Los minutos fueron pasando, los corredores estaban cada vez más nerviosos y por fin, a eso de las 9:05 conseguí dejar la bolsa con la esperanza de una demora en la salida a la vista del caos organizado; pero la organización debió pensar que era mejor mirar para otro lado y dejó que miles de runners comenzaran la prueba con bastante demora.
Lo curioso de todo esto, es que al recoger el dorsal, te dan una bolsa exclusiva para usar en el ropero, con unos cuadrados marcados para colocar una pegatina con tu número de dorsal, pero esa pegatina no existía y en la práctica tenía que ir al camión, que un voluntario te pusiera una pegatina en la bolsa y otra en tu dorsal y listo; lógicamente, este sistema es mucho más lento que dejar la bolsa con el número puesto por cada corredor, de manera que los voluntarios sólo tendría que colocar las bolsas. Supongo que la organización no consideró esta posibilidad, porque aumentaría ligeramente el gasto y parece que se trata de ganar dinero solamente. También por ese motivo, el número de camiones (doce) era claramente insuficiente para 25.000 corredores inscritos. Y para acabar con los roperos, ¿por que no había roperos diferenciados por prueba? ¿No saben los organizadores que los de los 10 Km llegan mucho antes que los de la media y éstos mucho antes que los maratonianos? ¿no es más fácil y rápido que cada prueba tenga sus camiones?
Pero hay más, pues a los organizadores se les ocurrió la brillante idea que los participantes de las tres pruebas ocuparan los mismos cajones de salida, todos mezclados; no es difícil entender, que un atleta que hace un 10.000 suele salir mucho más fuerte que un maratoniano, pero supongo que no cayeron en ello o simplemente evitaron organizar mejor el evento con tres salidas diferenciadas, algo que, por cierto, ocurre en otros maratones.
Pero no acaba aquí la cosa, pues a la llegada, la recogida de mi bolsa se convirtió en una odisea, porque a los voluntarios no les había dado tiempo a ordenar las bolsas debido al caos del comienzo, de manera que te acercabas al camión e iban sacando bolsas y cantando números como si fuera el bingo, hasta que encontraban algún afortunado que recuperaba la bolsa a tiempo; me costó bastante conseguir la mía y pensé lo que podría ocurrir a la llegada de los maratonianos, que no fue otra cosa que más caos y abandono de bolsas por el suelo y que cada uno "pille" la suya, si puede.
Como guinda del pastel, faltaron medallas y se entregaron alguna spor error, aunque aquí hay que dar un buen pescozón a todos aquellos atletas que corren con el dorsal fotocopiado y además tienen la poca vergüenza de pedir una medalla que no les corresponde.
Una vez terminado el análisis de la organización, vamos con mi participación, que debo calificar de testimonial, pues salí con el objetivo de hacer un buen rodaje largo sin más; de hecho, a principio de la semana, Depa me preguntó si quería descansar o no para la prueba y mi respuesta fue negativa porque mi objetivo no era esta media ni en este momento; de manera que llegaba al domingo con el lógico cansancio acumulado tras una dura semana de entrenos, en la que además tuve serios problemas con mi gemelo derecho, que me impidieron salir a correr el martes.
Aún así, tenía ganas de probarme e iba a intentar seguir al globo de la 1h30' que portaba mi amigo Mario, pero mi incidente en el ropero, me impidió salir colocado, de manera que me pasé los primeros diez kilómetros adelantando a corredores lentos, corriendo por aceras, bordillos, parques... y sufriendo para ir sobrepasando globos, pues las aglomeraciones de corredores son mayores junto a los pacemakers.
Mi tiempo final, 1h35'15'' no me deja satisfecho ni mucho menos, pero no hice mala carrera, teniendo en cuenta que empecé corriendo a 4'49''/ km los primeros 5 kilómetros y al final acabé  haciendo alrededor de 4'15'', llegando a meta con mucha fuerza y sensación de ir "sobrado". Ha sido un buen test, accidentado, pero bueno y a partir de ahora hay que seguir trabajando para conseguir realizar una gran marca en Burgos. Espero, que los organizadores de esta prueba también se pongan las pilas, para colocar el maratón madrileño en la cabeza de los maratones españoles, pues esta ciudad se lo merece.



martes, 26 de febrero de 2013

Maratón de Sevilla (3) - La carrera

Amaneció un día ideal para correr en Sevilla, sin viento, con una temperatura de unos 4 grados y muy pocas nubes en el cielo; era el día perfecto para intentar el asalto a las tres horas, pero yo no las tenía todas conmigo después de haber vomitado la cena del viernes y pasar un día un tanto "revuelto" el sábado. Así que, cuando me desperté, a los nervios normales previos a la carrera, se unió el miedo a no poder aguantar los 42 kilómetros a un ritmo competitivo. Desayuné en la habitación sin llenarme demasiado, me preparé y me dirigí a la calle para coger un taxi que me llevara a la salida.
Llegué con tiempo para evitar problemas, pero una vez que me había cambiado me dirigí al baño y la espera fue tan grande que no tuve tiempo de acudir a la "quedada" con mis amigos foreros y tuve que dejar la bolsa de la ropa a última hora, cuando sólo faltaban 10 minutos para el comienzo de la prueba. Afortunadamente, llegué a tiempo a la salida e incluso pude colocarme bastante bien, de manera que cuando sonó el pistoletazo que señalaba el inicio de la prueba, comencé a dar zancadas con comodidad e impuse el ritmo que me convenía desde el principio.
Enseguida me di cuenta que al lado derecho de la avenida estaba el globo de las 3 horas, así que me animé a seguirlo, manteniendo un ritmo de 4'13'', un poco por debajo del objetivo marcado. Sin embargo, no me sentía demasiado cómodo a ese paso y decidí dejar irse un poco al globo y disminuir un poco el ritmo, manteniendo a la vista al grupo de las 3 horas. Paso el primer cinco mil a 4'14'' de media y poco después recibo los ánimos de mi familia, justo al lado de la Maestranza, así que me animo un poco y mantengo el ritmo para pasar el 10.000 en 42'27''; poco después alguien me grita, es Moncho, mi amigo forero, que está siguiendo la carrera.
Estoy manteniendo bien el ritmo, pero las piernas no van sueltas, no tengo buenas sensaciones como pasaba en Moscú, pero lo achaco a que el ritmo es más elevado, así que me repito varias veces que bajar de 3 horas no es fácil y que si no estoy dispuesto a sufrir es mejor retirarse; siguen cayendo kilómetros y en el 16, de nuevo Marisa y los niños animan en una curva, les grito, me emociono y me vengo arriba. Empiezo a estar mejor, mis piernas necesitaban kilómetros para funcionar; en estas me adelanta Beto, otro forero, saluda y me cuenta que tengo a otros amigos por detrás; su ritmo es fuerte y le dejo ir, no quiero cebarme porque sé que él va más rápido. Todo va bien, pero aún temo desfallecer, porque el sábado comí poco y el desayuno tampoco había sido muy copioso para evitar problemas estomacales; quizás por eso mi ritmo se resiente un poco y paso la media en 1h30'10", un poco por encima de lo que yo quería, pero en un tiempo razonable.
Vuelvo a pensar, hay que acelerar un poco y lo hago, mejorando en los dos siguientes cincomiles; sigo apretando los dientes y mantengo un ritmo vivo; vuelve a aparecer Moncho para decirme que me queda lo más bonito del recorrido y que apriete. Paso al lado del Benito Villamarín y comienzo a recorrer el precioso Paseo de las Palmeras, pero al paso por el km 30, donde me anima otro forero, el gran Torroles, mi tiempo se va por encima de las 2h 08'; aún estoy en disposición de acabar en 3 horas, pero cada vez estoy más cansado y mis parciales vuelven a aumentar ligeramente.
Comienza la fase decisiva y la más bonita de esta carrera; llego al Parque de María Luisa y el recorrido empieza a serpentear, excesivamente en mi opinión, pero trato de mantener el ritmo, a pesar de las curvas, los adoquines y del sol que ya está bastante alto. Cada vez hay más gente y la animación me hace olvidar el piso adoquinado que molesta más de otra cosa; al paso por la avenida de la Constitución me anima mi amigo Alfredo, al que apenas le puedo responder con un mínimo gesto; voy tostado y me cuesta mucho el recorrido por la zona centro de la capital andaluza; estoy deseando cruzar el río y volver a la Isla de la Catuja.
Ya queda poco, cruzo por fin el puente de San Telmo y entro en la última fase la carrera; quiero apretar los últimos cinco kilómetros, como en Moscú, pero las piernas no están sueltas como aquella vez, de hecho no han estado sueltas en toda la carrera, así que aguanto el ritmo como puedo, vuelvo a apretar los dientes y me conjuro para sufrir hasta el final, a pesar de que ya sé que no seré sub 3h, pero también que voy a volver a pulverizar mi marca.Ya se puede ver el estadio al fondo, pero parece que nunca llega; Torroles vuelve animarme a falta de casi nada, ya huelo la meta. Paso el km 40 y parece que las distancias se alargan, porque el  estadio sigue lejos, pero por fin entro en los últimos 1.000 metros; hay que apretar. Unos metros antes de entrar al estadio rebaso a Biermen, otro forero, con el que voy a entrar por el túnel sur hacia la gloria; a la entrada del túnel me anima Javigan , coño, si se ha retirado, pero me alegra verle dándome ánimos; entro en la pista, subidón, ya está, me quedan 300 metros para completar un auténtico carrerón, acelero, saludo al público a ciegas, porque sé que mi familia está en la grada, aunque no les veo; enfilo la recta de llegada y me recreo, me emociono y grito de alegría: Tomaaaa.... He terminado mi decimocuarto maratón y he vuelto a pulverizar mi marca en más de tres minutos: 3 horas, 1 minuto, 35 segundos ¿Se puede pedir más? Si, bajar de tres horas.
No penseis que estoy decepcionado, ni mucho menos; ha sido mi mejor maratón, no sólo por la marca, sino porque he corrido de acuerdo a mis posibilidades. Sabía que podía mantener un ritmo de 4'15'' y aunque al final se me ha ido a 4'18'', es obvio que mejorar esa media es asequible. No sé que hubiera pasado si no hubiera pillado esa inoportuna gripe 14 días antes de la carrera y tampoco podré saber que hubiera pasado si el viernes y el sábado hubiera descansado con normalidad. Ahora da igual, mi marca está rozando mi objetivo y tendré una nueva oportunidad para conseguirlo el próximo 13 de octubre en Munich; habrá que esperar un poco, lo suficiente para descansar, asaltar unos cuanto retos pendientes y volver a preparar a conciencia mi decimoquinto maratón; no hay prisa, los sueños a veces se hacen esperar y cuando se consiguen, se disfrutan más.




Maratón de Sevilla (2) - La organización

Como ya os he contado en el anterior post, la organización del Maratón de Sevilla ha hecho un gran esfuerzo para colocar la prueba en un lugar destacado del panorama maratoniano nacional y europeo; pero el fichaje de tres glorias atléticas españolas para dar más relevancia a la carrera o la notable mejora de su promoción, no hubieran servido de nada si no se hubiera ofrecido una carrera de calidad a los siete mil runners que se batieron el cobre el pasado domingo en las calles de la capital hispalense.
Vamos por partes; en principio hay que hablar y muy bien, del ajustado precio que costaba la inscripción, muy de agradecer en unos momentos de crisis que sufren los españoles. Aparte del precio, el funcionamiento de la página web ha sido óptimo, ofreciendo información útil a los corredores, complementada con las noticias que se han ido publicando en las redes sociales, que han permitido a los inscritos estar constantemente informados de todo lo necesario.
Hasta ahí todo bien, pero cuando se calibra de verdad el éxito organizativo es durante el fin de semana de la prueba, comenzando con la feria del corredor, situada en el Estadio de la Cartuja, razón por la cual no gozaba de una afluencia demasiado elevada de público; es una feria modesta, con muy pocos stands y un merchandansing pobre y algo cutre. Sin embargo, la entrega del dorsal y la recogida de la bolsa es muy ágil. La bolsa del corredor no es una maravilla, pero es un denominador común en muchas maratones, incluso si hablamos de las grandes.
El estadio acoge también la salida el día de la carrera; los corredores pueden acceder al interior de las gradas, donde es posible cambiarse o ir al baño a cubierto. La recogida de las bolsas de los atletas también se realiza bajo las gradas y como suele pasar en otras pruebas, es más lenta de lo deseable, aunque al final todo el mundo dejó su bolsa sin problemas.
Otro cambio que se ha introducido este año es la salida, que se realiza en las inmediaciones del estadio y no desde la pista como se venía haciendo; sabia rectificación que evita tapones innecesarios y hace mucho más espectacular el pistoletazo inicial por una gran avenida.
Ya en carrera, los avituallamientos son buenos, mayoritariamente a ambos lados de la calzada y con voluntarios repartiendo vasos de agua o isotónico. También hay puestos de esponjas y de alimento sólido a partir del kilómetro 30; en definitiva, un buen avituallamiento.
El recorrido es muy bonito, pues recorre lugares emblemáticos de la ciudad como la Torre del Oro, la Maestranza, la Plaza de España o la Catedral, pero además, discurre en su mayor parte por amplias avenidas que evitan problemas de congestión. Lo único que no me gustó, fueron los excesivos virajes que hay que dar para cruzar el Parque María Luisa y la Plaza de España, aunque he de reconocer que es muy espectacular pasar por allí.
El final es espectacular, recorriendo la pista del coqueto Estadio de la Cartuja, con la tribuna repleta de público animando a sus amigos y familiares; una vez finalizas y tras entregarte la medalla, te meten otra vez bajo las gradas, donde se puede recoger tranquilamente la bolsa, rehidratarse con agua, isotónico o una cervecita, comer algo y salir al encuentro de tus familiares con el buen sabor de boca que deja esta prueba.
En resumen, que si la organización sigue en esta línea, auguro un brillante futuro a una  carrera que lo tiene todo: un recorrido plano y a nivel del mar, un clima casi perfecto y una organización sobresaliente.

lunes, 25 de febrero de 2013

Maratón de Sevilla (1) - El ambiente

La organización del Maratón de Sevilla ha hecho un gran esfuerzo este año para  hacer más grande una carrera que ya va por la 29ª edición; para conseguirlo, han contado con la ayuda de tres grandes atletas (Martín Fiz, Abel Antón y Chema Martínez) y con el impacto de una bien ejecutada campaña mediática, que han hecho posible que la participación se fuera a casi 7.500 atletas inscritos, para estrenar un recorrido renovado, más espectacular que el anterior, ya que ha acercado más la ruta a los lugares emblemáticos de la ciudad.
Sin embargo, a mi llegada el viernes a Sevilla no pude ver ninguna referencia a la carrera que se disputaba el domingo, salvo la línea verde pintada en el suelo que marcaba el recorrido del maratón, como pasa en otras carreras de más fama que la hispalense; no es que piense que los sevillanos tuvieran que estar pendientes de la prueba, como pasa en Boston o Nueva York, pero no creo  que hubiera muchos de ellos que supieran que se celebraba la carrera el domingo. 
El ambiente también era escaso en la feria del corredor, en parte porque se celebra en el Estadio de la Cartuja, muy lejos del centro, de manera que sólo acuden a ella los atletas que van a recoger su dorsal y por eso no es demasiado amplia ni en extensión, ni en número de stands, lo cual desluce un poco el ambiente atlético.
Por todo ello, no tenía muy claro cual iba a ser la animación en la calle el día de la carrera y me llevé una grata sorpresa, porque después de recorrer los primeros kilómetros en la Isla de la Cartuja  prácticamente sin público, enseguida empezaron a aparecer aficionados a ambos lados de la calle en las avenidas principales. Como es lógico, la animación fue creciendo a la vez que la carrera iba discurriendo, hasta llegar a los kilómetros finales en los que se cruza el centro de la ciudad, atestado ya de gente que animaban sin parar y llevaban en volandas a los corredores hasta volver a entrar en la Isla, donde se vuelve a correr sin casi animación hasta entrar en el espectacular estadio de la Cartuja, cuya tribuna principal estaba casi repleta de gente animando a sus atletas.

Teniendo en cuenta su enorme crecimiento en esta edición y lo bien que están haciendo las cosas los organizadores, estoy seguro que poco a poco los sevillanos harán más suyo esta bonita prueba y aunque no llegue a los niveles de la Semana Santa o de la Feria de Abril, el Maratón de Sevilla será uno de los acontecimientos importantes en esta inigualable ciudad, siempre volcada con el deporte.

viernes, 22 de febrero de 2013

A por todas

Han pasado siete años desde mi debut maratoniano en el MAPOMA 2006 con una marca de 3h35'14'', después de una carrera agónica en la que me pasé  30 kilómetros cojeando debido a una tendinitis en el vasto externo, pero llegué y completé mi primer maratón. Por aquel entonces, no tenía muy claro como iba a evolucionar mi carrera atlética, pero lo que recuerdo perfectamente es que no me veía capaz de ni siquiera intentar acercar mi marca a las 3 horas, era como pensar en una misión imposible; un año y medio más tarde, en el maratón de San Sebastián, mi marca se fue a las 3h12'44'', una suculenta rebaja de tiempo que me hizo reflexionar y empezar a creer que con esfuerzo todo es posible. A partir de entonces, empecé a entrenar más duro y a buscar metas más ambiciosas, pero mi mejora fue escasa, de manera que mi mejor marca llegó a ser de 3h10'11'' en Amsterdam 2010 tras decepciones acumuladas por el camino. Tras un nuevo chasco en Londres 2011, comencé a entrenar con Depa y desde entonces mis progresos han sido evidentes, no sólo en la marca, esas 3h04'41'' realizadas en septiembre del año pasado en Moscú, sino en una mejora general de mis prestaciones como corredor de fondo; ahora soy mucho mejor atleta, entreno mejor, compito mejor y sobre todo, disfruto mucho más de este deporte.
Pues bien, han tenido que pasar 7 años y 13 maratones, para plantearme el objetivo de bajar de las 3 horas en los 42,195 km; sé que estoy preparado para intentarlo y creo que lo voy a conseguir, condición indispensable para intentar superar un reto tan importante.
Ayer, realicé mi último entrenamiento en Madrid, un rodaje de 50 minutos sin forzar, para intentar llegar lo más descansado posible a la cita del domingo; además, acudí al fisio para darme el último masaje de descarga, me corté el pelo y me afeité, porque me gusta correr con el pelo corto y un poco de barba. Hoy ha terminado los preparativos haciendo la bolsa con la ropa y las zapatillas que necesitaré el domingo; para el que le interese, correré con la misma equipación que en Barcelona (camiseta blanca y pantalón gris), pero esta vez mis zapatillas serán unas New Balance 1080 azules, con las que recorreré el espectacular recorrido sevillano. También he preparado los geles que me tomaré durante la carrera, entre tres y cuatro, dependiendo de como vaya todo.
En unas horas parto para Sevilla, con la maleta cargada de ilusión, la moral por las nubes y la esperanza de que las cosas salgan bien; todo indica que la meteorología va a respetar a los corredores y que la temperatura va a ser adecuada, no lloverá y en principio no se espera un viento fuerte. Espero que las buenas condiciones climáticas animen al público a acudir a animar a las calles sevillanas, aunque en mi caso particular, me basta con la presencia de mi familia, que volverá a jalearme desde distintos puntos del recorrido para darme esa dosis de moral que se necesita en esta prueba.
Mañana visitaré la feria del corredor y me sumergiré definitivamente en el ambiente premaratón que tanto me gusta, rematando con una cena juntos a mis amigos del foro. Todo está a punto y también los nervios, que me llevan visitando desde principios de semana. Quedan menos de 48 horas para que comience el maratón de Sevilla, mi primer maratón de 2013, ese en el que espero conseguir superar mi marca y bajar de las 3 horas. No sé si conseguiré superar esa barrera o no, tampoco creo que sea un fracaso no lograrlo si consigo mejorar la marca de Moscú, pero os aseguró que el domingo por la mañana voy a salir a por todas y voy a dejarme la piel para lograr mi sueño. 
Una vez más, gracias a todos los que me leéis por estar ahí, vosotros también me vais a empujar el domingo.


domingo, 27 de enero de 2013

Carrerón en Getafe

Es evidente que conseguir mejorar una marca personal es motivo de satisfacción y más aún cuando mi mejor registro en media maratón databa de 2010; sin embargo, hoy no sólo me congratulo por haber "robado" 20 segundos al crono, sino porque lo he hecho sin buscarlo, casi "sin querer", pues como os contaba hace unos días, mi entrenamiento está enfocado a conseguir un estado de forma ideal el 24 de febrero, cuando corra el maratón de Sevilla, por lo que Depa me había programado una semana de entrenamiento dura, sin descanso previa a la competición y con dos sesiones de series, una de ellas, dos días antes de la carrera, el viernes, día en que hice dos buenas series de 4.000. Por eso, creo que este tiempo es realmente valioso y aunque no soy proclive a las elucubraciones atléticas, creo que he demostrado que mi tiempo en la media vale mucho menos que esos 88 minutos que adornan mis logros a partir de hoy.
Llegué temprano a Getafe y tras aparcar me dirigí a la zona de recogida de dorsales, muy ordenada y eficiente, como es habitual en esta prueba; posteriormente, estuve charlando un rato con mis amigos del foro con los que había quedado antes; Poli, Landes, Javigan, Alespinar, Beto, Mario, Toppez, Dgranda, Aegis, Vredaman y el "ausente" BTR, no sólo son buenos atletas, sino muy buenas personas, que me ayudan a motivarme día a día para entrenar más duro. Pero voy a dejarme de referencias sentimentales para ir al grano, pues tras la breve charla, me dirigí al coche, coloqué minuciosamente el dorsal en la camiseta, me ajusté el chip y a calentar.
No estaba nerviosos, al fin y al cabo Depa me había pedido que fuera a ritmo de maratón, es decir, a 4'16'' el kilómetro y pensaba que me iba a resultar relativamente sencillo, a pesar del cansancio acumulado durante la semana. Por eso mismo, me coloqué un poco retrasado en la salida, por eso y porque la organización había colocado unos carteles en los que distribuía a los atletas de acuerdo a la marca que querían realizar, obviamente, esperando que el sentido común y la buena fe de los competidores. Pues bien, tanto la organización como yo pecamos de ingenuos y cada uno se colocó donde quiso, de manera que cuando empezó la prueba me tocó esquivar atletas lentos durante los dos primeros kilómetros.
Iba cómodo en los primeros compases de la prueba, a unos 4'15'' el kilómetro, sin esforzarme, pero con las piernas un tanto rígidas debido al cansancio; iban pasando los kilómetros y el reloj me indicaba que iba cumpliendo el objetivo, aunque dentro de mi, algo me decía que sería más divertido correr más. Las piernas fueron poniéndose a tono y aunque el paso por el kilómetro 5 fue de 21'30'', cuando llegué al km 7, el crono marcaba 29'42'', es decir, por debajo de la hora y media y eso sin forzar nada. Como las piernas ya estaban mejor, decidí acelerar el paso, de manera que hice mi primer diez mil en 42'15'', pero  notaba que tenía cuerda para más y empecé a forzar la marcha.
Empezaba la segunda vuelta del circuito y el tercer cinco mil, más duro que el último debido al viento ya que pica más hacia arriba, pero eso no me asustaba, sobre todo porque seguía adelantando atletas sin forzar y a mi paso por el km 15 las cosas marchaban muy bien, pues había vuelto a mejorar el anterior 5.000, parando el crono en 21'09''. Eché cuentas de cabeza y deduje que si ponía la directa peligraba mi marca personal en la media, así que como tenía el día tonto, me dije "¿por qué no?, apreté los dientes y puse un ritmo fuerte para afrontar los últimos cinco kilómetros, muy favorables por causa del viento y el perfil, picando hacia abajo.
Mi último cinco mil cayó en 20'30'', es decir a 4'06''/kilómetro y me dejaba a las puertas de superar mi marca con comodidad, pero decidí rematar con un último kilómetro en 3'50'' y un último cien esprintando, parando el crono en 1h28'15''. Era par estar contento, pero debo reconocer que me sentí un poco decepcionado, porque hoy podía haber hecho un auténtico marcón, claro que eso lo dejo para Sevilla.
Faltan cuatro semanas, supongo que muy duras para llegar a punto a la primera cita en la que voy a intentar asaltar el sub 3horas. Las sensaciones son buenas, voy como una bala y la carrera de hoy me ha inyectado una buena dosis de moral, pero no se baten las marcas sin bajarse del autobús, ni se consiguen grandes gestas sin esfuerzo. Hay que seguir entrenando, seguir luchando, seguir sufriendo y el 24 de febrero, en Sevilla, espero poder contar que he conseguido el objetivo.


miércoles, 2 de enero de 2013

La mejor manera de acabar 2012

Lo conseguí; prácticamente sobre la bocina que marcaba el final de 2012, he logrado bajar de la barrera de los cuarenta minutos en una carrera de diez kilómetros; la San Silvestre Vallecana, ha vuelto a ser una prueba propicia para batir una marca que se me ha atragantado varios años. Me he quitado un gran peso de encima, no sólo por el tiempo conseguido, sino por la manera de lograrla.
Cuando decidí inscribirme en la San Silvestre de este año, lo hice sin ánimo alguno de competir por una buena marca, entre otras cosas porque preveía que iba a bajar de los 40 minutos en alguno de los diezmiles que había programado en los meses de octubre y noviembre. Pero como bien sabéis, fracasé estrepitosamente en todos los intentos, de manera que la última carrera del año iba a ser la encargada de poner la guinda a este buen año atlético o quizás añadir una decepción más. 
Nadie de mi entorno atlético se explicaba porqué no era capaz de bajar esa barrera de los cuarenta minutos teniendo en cuenta mis entrenamientos y mis marcas en otras pruebas; palabras como obsesión, miedo psicológico, bloqueo etc, me venían a la mente constantemente; ni siquiera Depa se explicaba el porqué e intentaba variar mi preparación para dar con la tecla adecuada que me condujera a la marca que merecen mis piernas. Visto desde la distancia, es obvio que el responsable he sido yo, que no he sabido competir de una manera adecuada en las ocasiones que he tenido, atenazado por la presión de conseguir mi objetivo.
Había entrenado muy bien las dos semanas previas a la carrera de ayer, pero Depa y yo apenas habíamos hablado de la carrera; supongo que él no quería presionarme y yo no quería pensar en lo que pudiera pasar, pues mi objetivo prioritario es el maratón de Sevilla y me resistía a que otra decepción me afectara más de la cuenta. Además yo sabía que no es tan fácil correr la vallecana popular, pues la salida es tan caótica que te puede arruinar la carrera, como estuvo a punto de pasar ayer.
Pero vamos al grano; como es habitual acudí a la última carrera del año junto a mis hermanos, después de comer un plato de pasta a horas intempestivas; llegamos con tiempo a la salida y nos dispusimos a calentar un rato hasta dirigirnos a los cajones de salida, con tiempo suficiente para evitar problemas. Me coloqué bien, pero teniendo en cuenta que mi cajón era el sub42, era evidente  que tenía muchos atletas por delante y muchas oportunidades de encontrar problemas en la salida, como me ocurrió.
Un poco más tarde de la hora prevista se dio el pistoletazo de salida, pero desde donde yo estaba hasta la línea de salida me tocó andar un buen rato para, por fin, salir como un rayo hacia la cuesta de Concha Espina; me encontraba bien, no quería forzar pero iba suelto, pero el problema no era ni la cuesta ni mis piernas, sino la cantidad de gente que se había colado de nuevo y que vagaban a un ritmo tan lento que obstruían el paso de los corredores cada momento. Traté de no enfadarme y de seguir a lo mío, a correr, pero la frustración me iba invadiendo a cada metro, porque era incapaz de alcanzar al globo de lo 40 minutos, pero no porque no pudiera, sino porque la gente me lo impedía.
Ni me enteré del paso del primer kilómetro, pero en el segundo iba por encima de lo 4 min/km y empezaba a preocuparme; la calle Serrano iba ensanchando y pude remontar, adelantar al globo y psar el km 3 en 12 minutos pelados, es decir, un tiempo razonable, pero insuficiente, porque debía asegurarme un margen de tiempo que me permitiera afrontar la subida de la Albufera. Así que aceleré, pero reservando fuerzas, simplemente poniendo un buen ritmo que me permitió pasar el kilómetro 5 en 19'33".
Estaba bien, lo sabía, pero tenía que aprovechar la Avenida Ciudad de Barcelona para rascar algún segunda más antes de afrontar las subidas finales; las piernas seguían frescas y cuando crucé la M30 y comencé la subida, me dije que ya no podía reservarme más y había que tirar a saco. Empecé fuerte la subida y al paso por el kilómetro 8, calculé que tenía un margen de más de 45 segundos; fácil, pero no tanto, así que apreté los dientes, seguí a lo mío y al paso del 9 y ya con la Albufera superada, mi margen se había reducido a 35 segundos; "chupao", pensé, pero no podía dormirme en los laureles y apreté todo lo que pude para cruzar eufórico la línea de meta en 39'37''.
Cuando crucé la meta pensé en mucha gente, sobre todo en mis seres queridos, pero también en todas esas personas que me han animado tanto para conseguir esto; en mis amigos del foro, que me han dado tan buenos consejos, en mis compañeros de Running Bajo Control, en mis seguidores del blog y como no, en Depa, al que le  debía esta marca.
Creo que tengo bastante margen de mejora, pues la marca podría haber sido un poco mejor en otras condiciones, pero lo importante es que ya está conseguido el reto; ahora me voy a olvidar de los diezmil hasta marzo y con la moral por las nubes, voy a ponerme a trabajar duro para intentar superar otro reto, ser sub3h en Sevilla.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Fracaso

No hay que darle vueltas, mi actuación en el trofeo José Cano 2012 ha sido un absoluto fracaso. No es el momento de paños calientes, de palmaditas en la espalda o del típico: "ya saldrá", sino el momento de reflexionar sobre mi rendimiento en una distancia que se me lleva atragantando varios años. Y la reflexión es complicada, porque estoy entrenando bien, me hallo en un momento de forma excelente y sin embargo, mi actuación ayer rozó lo patético, mal de principio a fin.
La jornada empezaba bien, ausencia de lluvia, temperatura agradable y un ligero viento no muy significativo. Llegué a la salida con tiempo suficiente para calentar y hacer alguna progresión, pero sin pasarme, pues mis piernas estaban bien y quería salir fuerte. Me dirigí a la salida y me coloqué mal, no se todavía la razón, porque había espacio suficiente para colocarse más adelante y opté por colocarme un poco más atrás para salir con gente de nivel similar; primer error, me coloqué con los que iban de paseo.
Suena el pistoletazo e intento arrancar fuerte, pero ni por esas, empujones cruces, reproches y me voy por una acera para poder correr a mi aire; ya estoy nervioso, las cosas no empiezan bien, pero no pasa nada. Llego a la doble curva y vuelvo a pararme por cogerla por dentro; y digo yo, ¿cuantas veces me he repetido que en las carreras masivas hay que ir por fuera para evitar pararse? Pues no, me voy por dentro, pierdo tiempo y me pongo más nervioso. Paso  por el primer kilómetro en 3'55'', mal, así que hay que remontar, pero la calle pica hacia arriba, voy crispado y a pesar de cruzar el km 2 en 7'50'' noto que las cosas no van bien, muy forzado para el tiempo que marco. 
La carrera empieza a picar hacia abajo y pienso que las cosas pueden empezar a cambiar, pero las cosas no marchan y pronto giramos a la derecha y llegamos a Arcentales, donde se va a decidir todo, porque tras bajar hacia la glorieta, la carretera se empina y empiezo a sufrir; las cosas no van bien, pero paso el km 5 en 19'50'' y la carrera gira 180º para volver por donde he venido y volver a subir Arcentales. Y ahí me hundo, el km 6 lo hago por encima de 4'15'' y aunque recupero un poco, cuando llego al km 7, el crono marca 28'30'', es decir, hay que recuperar 30'' en tres kilómetros, pero son cuesta abajo.
Me conjuro y me digo, vamos por ello; pero las piernas no parecen obedecer al cerebro y no sólo no recupero sino que al paso por el km 8 sigo perdiendo fuelle y lo mismo me pasa en el km 9. Con las piernas doloridas, cansado y sobre todo, abatido, recorro el último kilómetro pensando en que se me ha vuelto a ir, en una carrera no tan rápida, pero favorable para haber logrado mi marca, mi sueño.
El tiempo final, 40 min 50'' es un golpe duro para mi moral, porque ni siquiera me he acercado a mi MMP. Para que os hagáis una idea, en Moscú corrí los cinco últimos kilómetros a una media de 4'07'', pero llevaba 37 en las piernas; ayer, en sólo 10 km, mi media se quedó en 4'05''. ¿Inexplicable? Yo que sé.
En fin, otra oportunidad más perdida y van... Pero no es el momento de lamentos, hay que seguir entrenando, hay que seguir peleando e intentándolo. No sé donde ni cuando volveré a intentarlo; de momento mi objetivo principal sigue siendo el Maratón de Sevilla de febrero y un mes antes la Media de Getafe, pero Depa quiere que vuelva a intentarlo antes de preparar esos retos y por supuesto, Depa manda. Habrá que bajar de 40 minutos, por el y por vosotros.


viernes, 16 de noviembre de 2012

Los diez kilómetros más rápidos de España

El próximo domingo volveré a disputar el Trofeo José Cano, popularmente conocido como la Carrera de Canillejas. No os voy a contar mucho de esta tradicional prueba, pues ya hablé de ella cuando la corrí hace unos años. Como la organización publica en su cartel, son diez kilómetros muy rápidos, los más rápidos de España, los que me van a servir para quemar el asfalto y superar de una vez por todas los cuarenta minutos que todavía adornan mi mejor marca en los diez mil metros.
Las condiciones parecen ideales: estoy en una forma excelente, como lo demuestran mis series de 500 metros entre 1'4'' y 1'40''; el recorrido pica hacia abajo casi por completo, de hecho, acaba en el punto más bajo del barrio; por último la hora, las 11:30 de la mañana, que permite ir con las piernas en buenas condiciones para dar todo lo que llevan dentro.
Depa y mis amigos pronostican que bajaré de 40 minutos con holgura, pero la historia está llena de fracasos sonoros y no quiero precipitarme; el domingo saldremos de dudas, hasta entonces debo relajarme, concentrarme y descansar, para que os pueda contar que por fin soy sub40. Si no lo consigo, os aseguro que lo consideraré un absoluto fracaso.


martes, 13 de noviembre de 2012

Behobia 2012: I love this race

Ya he corrido la Behobia; me habían hablado mucho y bien de esta carrera y la experiencia no me ha decepcionado, es más, me ha entusiasmado recorrer los 20 kilómetros que separan la localidad fronteriza guipuzcoana con el Boulevar de San Sebastián. Han sido 20 km intensos, con las cunetas llenas de aficionados animando a los 25.000 valientes que nos hemos vestido de corto para afrontar frío, lluvia, viento y cuestas en una carrera inolvidable.
A las 8:15 de la mañana, mi amigo Miguel me acercaba a la estación de Renfe, repleta de corredores para tomar el tren que nos llevaría a Behobia. Un poco apretados, pero con ganas de correr, llegamos a Irún, donde unas lanzaderas nos acercaron un poco más a la salida. Faltaba más de una hora para que salieran los primeros atletas y la zona estaba llena de corredores, pertrechados con paraguas, chubasqueros o lo que hubiera a mano para guarecerse de la pertinaz lluvia que caía sin respiro. Tras cambiarme bajo un puente, dejé mi ropa en el camión correspondiente y me dispuse a esperar más de una hora bajo la lluvia, vestido ya de corredor y con sólo una camiseta vieja como prenda de abrigo. Cualquier marquesina o balcón era propicia para resguardarse de la lluvia, pero era difícil evitar que las zapatillas se humedecieran y que el frío penetrara en el cuerpo.
Cuando faltaban unos 20 minutos para comenzar, di unas carreritas a modo de calentamiento y me coloqué en la línea de salida, empapándome ya del todo, pues cada vez llovía con más fuerza. Por fin comienza la cuenta atrás, me quito la camiseta vieja y me quedo en tirantes, el espectáculo va a comenzar...
Salgo sin forzar, estoy frío y mis piernas no funcionan como es debido, pero no me puedo permitir calentar, así que comienzo a incrementar el ritmo, que pronto se acerca a los 4 min/km. El paso por Irún es muy animado, con mucha gente jaleando a los atletas en las calles, pero mis sensaciones no son del todo buenas, pues me duelen las piernas. Al paso por el kilómetro 5 estoy por encima de los 21 minutos, pero ya empiezo a sentirme bien y la transición hasta el primer puerto de la carrera es bastante rápida.
Comienza el primer puerto, una cuesta larga, pero tendida, en la que hay que mantener el ritmo y no hay que cebarse demasiado para no pagarlo más adelante, pues queda mucha carrera. Corono sin demasiados agobios y la carrera entra en una zona de toboganes que no me resulta demasiado duro, pues los tramos, tanto de subida como de bajada, son largos y es posible mantener ritmos constantes. La lluvia nos da un respiro y  llego al kilómetro 10,  mi parcial marca por debajo de los 21 minutos, la carrera va bien. Los toboganes continúan hasta Lezo, otra con mucho público en la que comienza el descenso hasta Pasajes, donde ya hay una fila continua de entusiastas aficionados que se prolonga hasta la meta. Pasajes es llano, feo, pero muy llano, pero soy cauto y no incremento el ritmo, temeroso de la llegada al alto de Miracruz, la última dificultad importante la a carrera. Así mi parcial por el kilómetro 15 es de 21 minutos y escasos segundos, si paso bien Miracruz, el sub 1h24' está a mi alcance.
Comienza Miracruz, es una rampa dura, hay que mantener bien el ritmo y no permitirse licencias que te puedan hundir; me costó, pero no tanto como pensaba, pues cuando empezaba a pasarlo mal, pude ver el cartel del restaurante "Arzak" al fondo, el punto donde comienza una vertiginosa bajada hacia la meta. Miré el crono y me di cuenta que tenía que correr a 4 min/km hasta el final para conseguir el objetivo; adelante. Me lancé a tumba abierta cuando la lluvia volvía a aparecer arreciando de lo lindo, pero ya no importaba, olía la meta y mis piernas se movían a todo gas. El Boulevar de la capital donostiarra era azotado por el viento y la lluvia, pero el gentío era impresionante y me hizo volar hasta la meta, parando mi crono en 1h23'38'', un buen tiempo para mi debut en la clásica más importante del calendario nacional.
La Behobia no me ha decepcionado, es de esas carreras que enganchan, en las que disfrutas corriendo, por el ambiente, por el excelente trato al corredor y eni mi caso, porque mi marca demuestra que mi preparación funciona y que si todo sigue bien, puedo llegar a Sevilla en condiciones d elograr ese deseado sub 3 horas.  Para eso queda mucho, de momento voy a centrarme en mi próximo objetivo: diez kilómetros vertiginosos en Canillejas. Espero que el próximo lunes os pueda contar que por fin bajé de los 40 minutos.


jueves, 8 de noviembre de 2012

A Behobia

A los que nos dedicamos a esto de correr, nos gusta mucho hablar del tema con los colegas, de ese entrenamiento que te salió "niquelao" o de esa carrera en el que ibas como un tiro; pero aparte de las batallitas personales, nos gusta hablar de pruebas atléticas que nos han marcado, pedimos consejo acerca del recorrido, la dureza del trazado y del ambiente. Tras unos años metido en esto, he descubierto que casi todo el mundo del running sabe perfectamente cuales son las mejores pruebas del calendario nacional y dentro de esas, la Behobia- San Sebastián es considerada por muchos como la mejor carrera popular de España.
Dicen los que la han corrido, que la Behobia es una carrera distinta, no por la rapidez de su trazado o por la importancia de la participación de atletas de elite, sino por el gran ambiente que se vive en su recorrido de escasos 20 km y por el espléndido trato que se le da a los verdaderos protagonistas de la prueba: los corredores populares. Al parecer, las carreteras que unen la ciudad fronteriza de Behobia con la Bella Easo, se llenan de aficionados que no paran de animar y aunque he vivido un ambiente similar en Siete Aguas, parece que esta carrera los supera.
Va a ser mi primera participación en esta prueba, pues hasta ahora mis compromisos maratonianos me había privado de tener libre esta fecha para poder correr con garantías. Esta vez, llego en un gran momento de forma, con la moral alta y con ganas de hacer una buena carrera. Según Depa, tengo que ir a hacer 1h20', pero a mi me parece que en una carrera tan dura no va a ser posible y me conformaría con bajar de 1h24'. Todo eso os lo contaré después del domingo, tras una carrera que se prevé dura, animada y húmeda, pero claro, ¿que se puede esperar en San Sebastián en estas fechas?

lunes, 22 de octubre de 2012

Buena marca, pero sin gloria

He logrado rebajar mi marca en los diezmil metros; dicho así, suena  bien, pero en realidad mi actuación en la XXXII Carrera de la Ciencia ha concluido un sabor agridulce, porque la rebaja es tan solo de tres segundos y porque el sub40 sigue resistiéndome, aunque ahora lo tengo más cerca.
El día ha amanecido despejado, sin viento y con una temperatura no demasiado baja, ideal para correr; tras aparcar, me he dirigido a la zona de dorsales y sin apenas demora ya tenía todo para prepararme y empezar a calentar. En el calentamiento he coincidido con un amigo forero, Joaquín (Aegis) y los dos nos hemos colocado en la zona de salida, muy bien colocados para intentar  conseguir nuestros objetivos. Aegis intentaba bajar de 38', así que he decidido no seguirle y he seguido mi propio ritmo, un ritmo fuerte, pues he pasado el kilómetro 2 en 7'15'', como las balas. Poco después del 2, se gira a la derecha para enfilar Castellana, que pica hacia arriba desde el principio; he aguantado el tirón, pasando por el 4 en 15'14'', de manera que he hecho un cálculo rápido y sólo necesitaba rodar ligeramente por encima de 4 min/km para lograr mi objetivo.
He aguantado bien al pasar por la mitad de la carrera en 19'21'', con bastante margen de tiempo, pero entonces me he venido abajo, pues los kilómetros 6 y 7 los he corrido por encima de 4'24'' y como ya dije, en un diezmil eso se paga. A falta de 3 kilómetros, el tiempo ya se me había ido por encima de los 4min/km, a 28'08'', pero confiaba que tras el giro a la derecha para volver al CSIC el terreno me pudiera favorecer y recuperar tiempo; pero yo sabía que no, porque esos tres kilómetros son una sucesión de toboganes y la ansiada recuperación era casi imposible; en el 8el paso ha sido de 32'14'', así que me he centrado en sufrir hasta el final y hacer el mejor tiempo posible.
He sufrido mucho al final, pues tras pasar el km 9 en 36'25'', he visto perdida hasta la posibilidad de superar mi marca, así que he apretado los dientes, he sufrido y con un último kilómetro en 3'52'', he conseguido llevarme el premio de consolación: una MMP que sabe a poco.
No he preparado específicamente esta carrera, no estoy en el mejor momento de la temporada, ni el CSIC es la carrera ideal para hacer marca, pero creo que tengo calidad suficiente para superar la barrera de los 40 minutos y creo que terminará cayendo, sin obsesionarse y sin prepararlo específicamente. De hecho, hoy me han sobrado 17 segundos y espero que la próxima vez que me enfrente a la distancia en un circuito más llano, esta pequeña decepción de hoy sea una simple anécdota.