domingo, 9 de octubre de 2022

Maratón de Kosice (3)- La carrera

La previsión no falló y la mañana del domingo amaneció fresca, soleada, con unas pocas nubes en el cielo, y una ligera brisa; las condiciones eran buenas, no ideales porque hubiera preferido una temperatura un poco inferior, pero no estaba para quejarme. Así que tras desayunar en el hotel y descansar un poco en la habitación, me fui paseando tranquilamente hacia la salida con Pili y Marisa.

Tras los preparativos habituales, me dirigí a mi cajón con Pili, que se quedó un poco atrás mientras yo intenté ubicarme un poco mejor en la salida, pero no tuve éxito porque al final  muchos atletas lentos estaban colocados por delante de mi. Mi intención era empezar conservador, pues no tenía claro en que forma llegaba a la cita después de unos entrenamientos un tanto irregulares durante un verano tan caluroso como el que hemos sufrido en España; sin embargo, los atletas que tenía por delante eran mucho  más lentos  de lo que yo necesitaba y tuve que ser paciente, adelantando poco a poco posiciones, pero evitando zigzaguear o dar acelerones que podría pagar más adelante. Además, el primer kilómetro transcurre por una zona empedrada y salirse de la zona regular central no era aconsejable porque me arriesgaba a una torcedura de tobillo.

Enseguida llegué a las posiciones de arriba y mi ritmo se estabilizó en torno a los 4'45''/km que era mi objetivo inicial; tras cruzar un parque, tuve el primer encuentro con mi afición, pero había que tener la cabeza fría y evitar una subida de ritmo, rodaba cómodo, siguiendo la estela de un atleta local sin demasiados problemas. Los kilómetros iban pasando, me hidrataba convenientemente y seguía rodando cómodo cuando llegué a una avenida con la vía del tranvía en medio en la que tienes que ir y volver; se hace un poco pesado ese tramo, pero enseguida se vuelve al centro de la ciudad, lo que significa completar la  primera  mitad del recorrido.

Pasé la media muy por encima de la 1h38', tras volver a recibir los ánimos de mi afición; mi táctica estaba funcionando, no tenía signos de cansancio y era el momento de elevar un poco el ritmo y así lo hice: sabía que la media maratón empezaba a las 10:30, pero tenía la vana esperanza de que no coincidiera con el recorrido que estábamos haciendo los maratonianos, me equivoqué. Me encontré con la cola del grupo, atletas que corrían muy lento o que incluso caminaban; era difícil adelantar porque la participación era muy numerosa, así que tuve que armarme de paciencia, no enfadarme  e intentar mantener el ritmo aún a costa de subirme a bordillos, rodar por la cuneta o por el carril contrario, algo nada cómodo a lo que se unía la dificultad añadida de las aglomeraciones en los avituallamientos.

Enfadarse no me llevaba a nada, aunque mi cabeza no entendía que la organización hubiera ejecutado una chapuza tan grande, así que me centré en correr, a un ritmo alrededor de los 4'35'' a. 4'40'' y con intención de mejorar en los kilómetros finales; pero pasarse tantos kilómetros superando atletas no es la mejor manera para concentrarse en la carrera y ni siquiera me di cuenta de mi paso por el Km 32, así que decidí aplazar el cambio de ritmo a los cinco últimos kilómetros.

El paso por la avenida de las vías del tranvía volvió a ser incómodo y además el viento soplaba un poco más fuerte, pero pronto llegué al km 37 e incrementé el ritmo, teniendo además en cuenta que cada vez había menos atletas que adelantar. Ya olía a meta, el trabajo estaba hecho y faltaba saber con que tiempo cruzaría la cinta, finalmente en 3h17'19'', una marca bastante decente que podría haber sido mejor de no haber tenido el handicap de los atletas lentos por delante.

Mi cuadragésima tercera maratón estaba en el bote, había completado el histórico Kosice Peace Marathon tras haber hecho una buena carrera, siempre en positivo y ganando puestos; estoy satisfecho con el resultado, no es una marca excepcional, pero demuestra que estoy en buena forma y que estoy en disposición de hacerlo mejor en mi próxima cita en el mes de diciembre, en Málaga. Ahora toca prepararse para ello.

sábado, 8 de octubre de 2022

Maratón de Kosice (2)- La organización

 Organizar el maratón más antiguo de Europa conlleva una responsabilidad importante porque puedes pensar que los participantes  van a analizar los posibles errores de manera más exhaustiva; en mi caso, desde mi inscripción en la página web mi actitud siempre fue positiva respecto a la organización y mis expectativas eran altas, aunque finalmente tuve una pequeña decepción.

Pero vamos por pasos, empezando por la página web, bastante completa y con mucha información sobre la historia y anécdotas relevantes de la carrera; las actualizaciones fueron procedentes en la última semana y por eso creo que merece una buena nota, acorde con su historia.


Una vez en Kosice las sensaciones siguieron siendo positivas; la ceremonia de la ignición fue sencilla y breve pero bien organizada; en cuanto a la feria es pequeña, pero bastante interesante. La recogida del dorsal es rápida y tras completar el trámite se pasa a la feria en si, donde no hay demasiados expositores pero si un buen stand de merchandising a precios bastante razonables. El resto son fundamentalmente expositores locales de los patrocinadores, con muchos regalos y atendidos por gente muy agradable. Como ya expliqué, tuve la oportunidad de ver la presentación de los atletas de elite en la misma feria y fue un acto también sencillo y bien llevado.

El sábado por la mañana ya estaba acabado todo el entramado de meta y vallas en la zona centro de la ciudad ya que esa misma tarde se celebra la Family Run, con mucha participación infantil en un ambiente muy sano. Hasta ahí, todo bien.

Ya en el día de la carrera, la zona de salida se ubica en la confluencia de varias avenidas, una zona amplia, de fácil acceso pues está en pleno centro y con los servicios adecuados para los participantes; hay que acceder a una zona exclusiva para corredores y una vez dentro hay espacio suficiente para calentar y  baños para poder cubrir las necesidades finales. Posteriormente se entra a los cajones, también bien organizado y dentro de ellos tienes también la posibilidad de acudir al baño. 


La salida es cómoda, pero enseguida se estrecha la calle al pasar por una zona de adoquines donde corres el peligro de lesión si quieres adelantar a los típicos ansiosos que se ponen en los primeros lugares para salir lentos, aunque esto pasa en todos los sitios; una vez abandonado el centro, el circuito está bien señalado, hay zonas más estrechas, otras más amplias, pero en general se puede correr aunque sea mejorable. Los avituallamientos son largos, sólo un lado, agua en vaso o isotónico y algunos snacks en algunos puestos.

Todo discurría bien hasta que se pasa la media y es que la organización tuvo la gran idea de dar inicio a la prueba de media maratón justo noventa minutos después de comenzar la prueba reina y por el mismo recorrido; de golpe y porrazo, la carrera se complica para los que estamos haciendo un ritmo superior a las 3h en maratón, pues nos encontramos con la cola de los participantes en la media, es decir, atletas que corren muy lento, muy numerosos y a los que hay que adelantar durante kilómetros y kilómetros, un auténtico dislate. Hoy en día casi todas las maratones incluyen otras pruebas más cortas en su programa y he podido ver soluciones aceptables como salir todos a la vez, otras mejores como usar en recorrido diferente con final común e incluso la solución brillante de Tel Aviv que consiste en separar a los maratonianos en un carril discreto para ellos, pero lo de Kosice es difícilmente comprensible.

Lógicamente, la aglomeración en meta es mayor por la llegada de tanto atleta a la vez y se pierde la esencia del maratoniano llegando casi en solitario tras un enorme esfuerzo. Después de llegar, te ponen la medalla y se recoge una bolsa con fruta, barritas y bebidas y te dirigen hacia la zona de salida.

En resumen, a pesar de todas las cosas que hacen bien, no he quedado satisfecho con la organización del Kosice Peace Marathon; estamos hablando de un maratón histórico, una carrera que debería tener más respeto por el maratoniano y no mezclar de una manera tan grosera dos carreras perjudicando claramente a los atletas del maratón; esperemos que mejoren ese aspecto y que esta carrera sea el referente que debería ser.




viernes, 7 de octubre de 2022

Kosice Peace Marathon (1) - El ambiente

No puedo negar que el principal motivo por el que decidí participar en el Kosie Peacer Marathon fue su apasionante historia y el hecho de ser la prueba de este tipo más antigua de Europa; por ese mismo motivo, mis expectativas eran elevadas y aunque no tenía demasiada información previa, esperaba encontrarme con algo especial; pero si la historia condiciona la decisión de corredores como yo, que Kosice sea una ciudad de 200.000 habitantes, con una comunicación complicada y sin un valor turístico considerable, también condicionan la participación y el ambiente de la prueba.

Llegué a Kosice por carretera el jueves, tras haber aterrizado en Budapest, que se encuentra a dos horas de camino; la ciudad cuenta con aeropuerto, pero hay que recorrer media Europa haciendo escalas si quieres volar desde España, así que la elección era fácil; llegamos ya de noche y la primera impresión fue la de una ciudad tranquila, con un centro histórico pequeño pero coqueto y casi nadie en la calle, como suele pasar en las ciudades del centro de Europa. 

Como es habitual, el fin de semana maratoniano se inicia el viernes con la apertura del la feria del corredor, pero en Kosice se celebra también un acto modesto pero emocionante, que es la ignición del la llama del monumento al maratoniano que se ubica en el centro de la ciudad. Es una ceremonia sencilla que se celebra al atardecer,  en la que unos atletas transportar una antorcha y encienden el pebetero que está al pie de la columna que sostiene la estatua del corredor de maratón; tras ello, el alcalde y otras personalidades  pronuncian unas frases en perfecto eslovaco (un idioma que no domino) y todos tan contentos. 

El sábado iba. ayer un día más intento para mi, comenzando por mi último entrenamiento antes de la carrera en un parque en el que coincidimos con los atletas africanos que venían a disputar la prueba; es una bonita experiencia calentar con aquellos que solo puedes ver de pasada en la carrera, sobre todo porque puedes fijarte en algunos de sus ejercicios y aprender. Tras volver al hotel, nos dirigimos a la feria, pequeña pero animada, con bastante gente recogiendo dorsales y curioseando por los expositores. El ambiente era excelente y la guinda la puso la presentación de los corredores de elite que se hacía en la feria justo a la hora en la que estábamos por allí; otro acto sencillo en la que se presentaba uno por uno a los atletas.

En la tarde del sábado ya estaban instaladas vallas, meta y resto de parafernalia para la prueba, pues se disputa una "Family Run" que también vimos de pasada; Kosice respiraba maratón y aunque no se reconocían atletas por la calle haciendo turismo, se notaba que faltaban pocas horas para que comenzara la jornada grande de esta ciudad cuyo maratón es el acontecimiento más importante del año. 


La zona de salida bulle en la mañana del domingo, atletas y aficionados esperan el inicio de la prueba a las nueve en punto; la carrera discurre por el centro en sus primeros kilómetros y se puede ver a mucha gente animando, hasta que se llega a un parque donde la afluencia de espectadores empieza a ser intermitente; es normal que en una ciudad pequeña sea difícil llenar las calles de gente, aunque se trate de un circuito de dos vueltas, pero a pesar de las zonas vacías, pondría un notable a la animación de los espectadores, que complementa la organización con música en algunos tramos.

Mi animación articular volvió a brillar a gran altura, más aún en una prueba en la que la participación foránea es casi nula, pero ellos dieron colorido español a las calles de Kosice; Rafa, Magüy, Carlos, Myriam, Encho, Toli y la capitana Marisa demostraron que la soledad del corredor de fondo se mitiga con los ánimos de buenos amigos.



lunes, 19 de septiembre de 2022

Ribera Run Experience. Cuarta Cosecha

Hace años que empecé con esto de correr carreras y desde el primer día he sido un ávido buscador de pruebas que me aportaran algo más que una distancia para competir; correr está muy bien, hacer una buena marca es muy motivador, pero el principal objetivo cuando me pongo un dorsal es pasarlo bien. Por esta razón, siempre me atrajo el famoso Maratón de Medoc, que se disputa en esa comarca francesa entre castillos y viñedos, donde se anima a los participantes a correr disfrazados y en cuyos avituallamientos no sólo ofrecen agua, sino vino y dulces. Un proyecto similar se puso en marcha en la Ribera del Duero hace seis años, una carrera que discurre entre bodegas, donde los participantes pueden descubrir el imponente legado cultural, vinícola y gastronómico de esta tierra cuyos vinos son valorados por todos los aficionados al vino del planeta, una cultura vinícola que forma parte de mi vida.

Tras dos años de barón debido a la pandemia, la Ribera Run volvía con algunos cambios que la han hecho aún más atractiva; la Plaza del Coso de Peñafiel, vigilada en lo alto por el imponente castillo de la localidad, sigue siendo el centro neurálgico de la prueba, donde se recogen los dorsales y donde terminan todas las pruebas y donde se llevan a cabo las actividades post carrera. Por cuarta vez me inscribí a la media, pues la prueba larga era demasiado teniendo en cuenta que correré en Kosice en dos semanas y lo prudente es no machacarse; la media ha sufrido varios cambios que le han convertido en una prueba aún más interesante, pus ahora comienza en la coqueta localidad de Pesquera, sede de múltiples bodegas, donde se respira el auténtico ambiente ribereño y acaba en la Plaza del Coso y así se evita el desplazamiento posterior de ediciones anteriores.


El recorrido es vistoso, se sale de la plaza de Pesquera y tras un primer paso por a bodega Servilio, el camino se dirige a Curiel de Duero, no sin antes subir una cuesta larga, aunque no muy empinada, que pone a prueba las fuerzas de los participantes; salí conservador y me pasé la cuesta adelantando atletas, hasta llegar a Curiel, donde se ubica la bodega Comenge y el primer avituallamiento ante la mirada del castillo que se encuentra en un cerro "vigilando" la localidad, que posteriormente se cruza para enfilar otro camino en dirección a Peñafiel, cuyo castillo se ve a la fondo en todo momento. Poco después se pasa por Legaris y tras avituallarnos, nos dirigimos aun bonito camino entre viñas hasta llegar a la senda del río Duero, rompepiernas, pero enriquecedora al correr en la ribera de río que da nombre a la D.O. Tras un paso fugar por Caramimbre, se llega al casco urbano de Peñafiel donde tras "visitar" Protos, se inicia la dura subida al castillo, campo a través, que pone a prueba la resistencia final y la habilidad de los corredores a los que tras bajar les quedan sólo quinientos metros para cruzar con emoción la meta de la Plaza del Coso.

Tras cruzar la meta, te regalan la copa de finisher, una copa de las buenas, una copa de vino que sirve para beber agua y posteriormente degustar una barra libre de caldos de la Ribera que hace las delicias de cualquier amante del "zumo de uva". Todo ello aderezado con quesos de la zona, fruta, dulces energéticos... Muy completo. Y para que no falte de nada, un DJ pincha en directo para animar a los participantes y acompañantes en una gran fiesta que culmina con una paella multitudinaria en la misma plaza. Y aunque yo ya me había ido, la fiesta continúa hasta ala noche con una carrera de 7 Km y la entrega de trofeos, un día largo y muy divertido.

Teniendo en cuenta las paradas en los avituallamientos y la subida al castillo, el tiempo realizado no es significativo, pero mantuve un buen ritmo en las zonas más favorables y pienso que ha sido un buen entrenamiento de cara a la preparación de Kosice; faltan dos semanas y parece que voy cogiendo la forma y espero estar bien para afrontar el maratón más antiguo de Europa.

Pero lo importante era volver a disputar esta prueba tras dos años de parón, una prueba que ha mejorado con el tiempo. como hace el buen vino y en la que espero volver a participar el año que viene y seguramente en la prueba larga; quiero vivir la experiencia de salir desde el yacimiento de Pintia y visitar 10 bodegas recorriendo caminos castellanos entre viñas y cerros. La cuarta cosecha ha terminado, a buen seguro la quinta será aún mejor.