sábado, 2 de mayo de 2026

Maratón de Nantes (1) - El ambiente

La ciudad de Nantes es la sexta ciudad más habitada de Francia aunque sus habitantes no pasan de 300.000, es decir una población de tamaño medio donde se celebra uno de los maratones más importantes del país a la sombra, evidentemente de la prueba de París. La capital de los países del Loira posee una importante tradición deportiva, con equipos destacados de fútbol, balonmano o rugby y por lo que parece, sus habitantes disfrutan practicando el atletismo, como demuestran los registros de inscritos en la prueba. 

Lo digo porque el fin de semana maratoniano es verdaderamente intenso, el viernes por la tarde comienza la recogida de dorsales y nada más comenzar el reparto, la feria está muy animada, a pesar de celebrarse en un pabellón lejano al centro, ubicado en la principal zona deportiva de la ciudad; a pesar de la ubicación, creo que el lugar está muy bien elegido porque cumple todos los requisitos que se pueden pedir a un evento de este calibre pues además de la feria, la prueba también finaliza en ese pabellón.

En el centro de la ciudad también se puede percibir que durante el fin de semana el atletismo va a ser el protagonista, pues además de carteles anunciadores, también hay avisos de cortes de calles y obviamente participantes que deambulan haciendo turismo, con nacionalidades distintas, pero especialmente franceses de otras regiones. 

El sábado empieza la fiesta atlética de la mejor manera posible, un 10K nocturno que comienza y termina en la isla, esa zona en la que se ubican las máquinas que reproducen las narraciones de  Julio Verne en sus novelas; la prueba parte y acaba en el pabellón donde se exhiben "las máquinas de la isla", un lugar espectacular para la salida y tras recorrer el centro de la ciudad, regresar a una meta iluminada para la ocasión. Lo realmente reseñable es que las principales calles y plazas de la ciudad se cortan para que compitan una marea interminable de entusiastas atletas, mientras la mayoría de las terrazas está llenas de gente aún cenando.

El aperitivo es espectacular, pero lo bueno llega el domingo por la mañana temprano, cuando comienza la media y ya por entonces,  la isla es un hervidero de corredores, pero también de aficionados animando a los atletas; posteriormente se da la salida del maratón y los aficionados permanecen allí para aplaudir los primeros kilómetros de la prueba reina. Una vez que se sale de la isla, el público sigue ocupando las calles, obviamente ayuda el recorrido que pasa varias veces por los mismos lugares, aunque no sea una carrera de dos vueltas; plazas, parques y las calles principales están atestadas de público animando, solamente en algunas zonas los aficionados son más escasos, pero en general hay gente durante todo el recorrido. La última fase de la carrera pasa por una zona de parque que se dirige a las afueras para llegar al pabellón y también en esa zona poco habitada, hay aficionados dando el último aliento a los corredores que ya perciben la meta muy cerca. Los últimos metros están atestados de gente así como la recta final ya dentro del pabellón; se puede decir que la población de Nantes da la talla en cuanto a dar ánimos y color a la distancia de Filípedes.

Aunque lo podéis imaginar, mi afición también volvió a dar la talla, esta vez en un recorrido más fácil para ellos que les permitió darme su aliento hasta en cinco ocasiones, la última de ellas justo antes de cruzar la meta; el apoyo de mis amigos siempore es importante, pero aún más cuando vas tieso durante gran parte de la carrera, como pasó en esta ocasión.

Me ha sorprendido el ambiente de Nantes, no esperaba tanta afluencia de público y ha sido muy agradable recoger tanto cariño de la gente que te grita desde la acera, sobre todo con dos fórmulas muy francesas: allez y courage.

jueves, 23 de abril de 2026

Un maratón con varias anécdotas

Para introducir el Maratón de Nantes que correré el próximo domingo, podría  hablar de su ciudadano más ilustre, Julio Verne, que nació allí en septiembre de 1828, incluso podría hablar de los menos conocidos duques de Bretaña, o bien contar que es la ciudad más importante de la región de los países del Loira, pues la ciudad está bañada por este impresionante río, cercano ya a su desembocadura; además, cuenta con un rico patrimonio cultural e importantes puntos de interés, como el Castillo de los duques de Bretaña, la catedral de San Pedro y San Pablo o la espectacular isla de las máquinas, un parque de atracciones inspirado en las novelas del famoso Julio Verne.

Podría seguir ofreciendo datos, pero prefiero contar las anécdotas que menciono en el título; mi primer intento para correr esta prueba data de 2020, año en el que estaba registrado para correr en abril, pero la pandemia provocó la cancelación de todas las pruebas populares y evidentemente, de esta también; posteriormente me ofrecieron otra fecha para finales de 2020, también se canceló y finalmente otra en 2021 a la que no pude asistir. Sin embargo, pude visitar, por fin la ciudad en 2022, haciendo una ruta ciclista por los Castillos del Loira; fue una visita efímera, pero cuando estaba allí,  volví a plantearme la idea de correr en Nantes, algo que espero cumplir el próximo domingo.

Pero la anécdota más interesante no son los intentos previos de disputar la prueba, ni siquiera la visita en bicicleta a la ciudad, lo más interesante es que Nantes será el primer maratón que corra con mi estrenada nueva década, es decir que voy a correr con mis casi recién cumplidos 60 años formando parte del último grupo de edad que existe, el de 60 a 65 años. No espero conseguir un gran tiempo en esta ocasión, pero será interesante observar la posición que puedo ocupar en este grupo, donde sigue habiendo buenos corredores, pero cada vez menos numerosos.

Llego a esta prueba en buen forma o al menos, eso creo, después de una dura preparación con mucho volumen de kilómetros, pero ritmos no demasiado exigentes; llego mejor que a Delhi y además las condiciones serán mucho mejores que en la capital india, así que espero hacer una carrera  mejor y volver a la senda de las sub 3h30', creo que es un objetivo asequible en estos momentos. Aparentemente es un recorrido bastante plano que sale de la isla para recorrerla y posteriormente seguir el cauce del río, y adentrase en el centro de la ciudad por donde se hace un recorrido circular para abandonarlo en los últimois kilómetros, pues la llegada se encuenta ccerca del estadio de la Beaujoire, lejos del centro. Parece un recorrido atractivo y aunque no se esperan temperaturas elevadas, habrá que esperar que salga un buen día y que la humedad no me afecte demasiado.

Esta vez la expedición de seguidores es menos numerosa, pero Marisa volverá a encabezar un animoso grupo formado por Carlos, Rafa y Magüi que, a buen seguro, me volverán a entregar es "gel virtual" que suponen sus aplausos y sus ánimos. Espero estar a la altura, porque ellos siempre lo están.

Espero que Nantes sea mi segundo maratón terminado en Francia y el primero de mi década de los 60, en la que espero correr muchos más si las salud me lo permite; la edad es un factor que no puedes alterar, pero espero que la ilusión de ponerse un dorsal y correr un maratón nucca desaparezca y boviuamente, lo seguiré contando.

martes, 10 de marzo de 2026

Maratón de Delhi (3) - La carrera

Tras la experiencia vivida en Vietnam, era consciente de que correr a las 4 de la mañana no es tarea sencilla, pero tras mi llegada a Delhi el viernes previo a la carrera, comprobé que la dificultades iban a ser aún mayores teniendo en cuenta el jet lag y sobre todo, la abundante contaminación de la capital de la India. Todas esas ideas dieron vueltas en mi cabeza en las horas previas a la salida en las que intenté descansar en el hotel, antes de dirigirme al estadio Nehru a las 3 de la mañana; era una madrugada fresca, húmeda, pero no excesivamente, lo que me hubiera permitido correr sin demasiados problemas, de no ser por el irrespirable aire que entraba en mis pulmones con cada bocanada.

Calenté, me ubiqué en una posición media en la zona de salida y decidí salir suave para adaptarme a la carrera sin sufrir demasiado, a un ritmo que se acabó yendo cerca de los 5'30'' el kilómetro; no era el ritmo que yo hubiera querido, pero no estaba para más, me costaba respirar un aire tan sucio y  las piernas no funcionaban correctamente por la falta de oxígeno. Lo estaba pasando mal y empecé a pensar que no valía la pena seguir, que podría ser perjudicial para mi salud correr en esas condiciones, pero seguía corriendo, lento, pero constante. Muy pronto recibí los ánimos de mi afición, en el kilómetro 7, pensé pararme e irme con ellos, pero seguí, mi cabeza no me dejaba rendirme y tras verles un poco después, sabiendo que ya me alejaba de ellos hasta finalizar la primera vuelta, decidí continuar e intentar seguir, al menos, hasta la media.

Paré un momento "al baño", me tranquilicé y volví a la carrera pensando que las cosas mejorarían con el paso del tiempo y así ocurrió; iban cayendo los kilómetros, me iba sintiendo mejor y aunque el ritmo no se incrementaba, mis sensaciones empezaban a parecerse a las normales, salvo que para meter oxígeno a la sangre, tenía que respirar fuerte y no pasarme de ritmo, porque me ahogaba. Llegué a la parte más bonita del recorrido, surcando la avenida en la que se ubica la mítica Puerta de la India en un recorrido de ida y vuelta, para luego  enfilar el camino de regreso al estadio.

Empecé a pensar que el maratón ya estaba en el bote, que sólo había que aguantar, disfrutar y sobre todo, no pasarme de ritmo porque sería fatal; volví a recibir el ánimo de los míos y poco después de los voluntarios de Asics que habían montado un espectáculo de luces y sonido justo antes de completar la media en 1h55'48'', un ritmo lento, pero que me permitía seguir en la lucha.

Empezaba la segunda vuelta con mejores sensaciones, el ritmo iba mejorando y ya se empezaba a atisbar el amanecer; otra vez me volvieron a animar, pero ahora ya no tenía intención de parar, tocaba completar la segunda vuelta y ganarme otra bonita medalla. Esta vez  ya se podía disfrutar de la vista de la Puerta de la India y del recorrido por sus aledaños, a pesar de varios perros molestos, a los que acompañaron un poco más adelante un gran número de monos sueltos que se concentraban en una calle; era curioso, pero nada aconsejable para correr, pero bueno, ya me faltaban pocos kilómetros, mi ritmo había aumentado un poco y estaba "recogiendo cadáveres" constantemente.

Los último kilómetros fueron emocionantes, faltaba poco, estaba muy cansado, pero me resistía a bajar el ritmo, tenía que acabar bien, aunque parecía que el tiempo avanzaba despacio; por fin llegué a la avenida donde se ubcia el estadio, recibí de nuevo el apoyo de los Asics Boys y justo antes de cruzar la meta, la de mis amigos con los que pude compartir mi alegría. Crucé al meta en 3h48'19'' para completar mi 56º maratón, muy sufrido, pero sin embargo, no el peor de mi historial.

La experiencia india no ha sido la mejor de mi carrera, creo que cometí un error al elegir Delhi para correr, las condiciones son muy duras debido a la alta contaminación y el horario tampoco ayuda. Obviamente estoy contento por haber podido superar esta dura prueba, pero no creo que repita una experiencia similar en un futuro. 

domingo, 8 de marzo de 2026

Maratón de Delhi (2) - La organización

 Habría que empezar diciendo que organizar un maratón de una ciudad de 34 millones de habitantes, cuyo caos circulatorio es permanente y con una contaminación acusada, es un auténtico logro y es que, afortunadamente, la afición a las carreras populares sigue aumentando en países como India, donde, después de visitar varias ciudades, pude comprobar que es muy complicado salir a correr por la calle y aún más encontrar instalaciones deportivas decentes; en otras palabras, hay que tener mucha afición para entrenar un maratón en la India y afortunadamente la buena participación indica que hay mucha gente dispuesta a practicar este deporte y eso será un acicate para mejorar instalaciones y crear espacios para correr.

Pero vamos a centrarnos en la organización de este evento, esta vez no podré empezar por el proceso de inscripción, porque, literalmente, no pude inscribirme a través de su página web ¿Y eso por qué? pues parece que la razón es que la página de inscripciones deportivas utilizada está bloqueada para España, para Europa y seguramente para el resto del mundo fuera de India. así que después de varios intentos infructuosos vía VPN, tuve la fortuna de mi lado, pues una compañera de trabajo tiene una amiga india cuya prima hizo la inscripción desde Bombay, así que no sé si el proceso es fácil o difícil, pero deberían arbitrar un método más efectivo para que los participantes internacionales puedan inscribirse sin problema.

Superada esta incidencia, hay que decir que el resto va mucho mejor, empezando por el canal de instagram, que proporciona mucha información durante los meses previos a la prueba y sobre todo los días previos en los que se pueden resolver todas las dudas; también funcionan con efectividad los mails informativos que se envían las semanas previas y que servirán para tener todo claro para la recogida del dorsal y la competición posterior.

La feria me sorprendió, no me esperaba que fuera tan grande, con muchos puestos para recoger el dorsal sin problemas y bastantes expositores, aunque no hay merchandising oficial y es una pena porque la camiseta que regalan por la inscripción es de marca Asics, muy bonita, que podría ser vendida perfectamente. Los expositores son fundamnetalmente de material deportivo, algunas carreras y productos saludables, lo habitual en estos casos.

Vamos con el día de la prueba, que empieza muy temprano, pero todo está preparado a la perfección; solamente los corredores pueden acceder a una zona acotada en las afueras del estadio, creo que es una buena decisión porque en esa zona se puede calentar tranquilamente, no hay agobios, hay puestos habilitados que ofrecen bebidas y se puede ir  al baño sin colas, pues hay infinidad de retretes portátiles. También hay un gran escenario con unos animadores haciendo ejercicios que replican los atletas, en definitva un ambientazo que, al menos, te permite estar más espabilado a esa hora tan temprana.

Enseguida convocan para la salida, amplía, bien iluminada y sin apreturas para empezar a correr por un circuito que está suficientemente iluminado, pero con partes en las que escasea la luz; no hay apenas gente por la calle, pero las organización habilita puntos de animación que compesan la falta de público. Los avituallamientos son mesas pequeñas, a ambos lados, pero siempre hay voluntarios ofreciendo botellines de agua perfectamente cerrados y lo más importante, se ubican cada dos kilómetros o a veces cada kilómetro, pues la organización es consciente de la humedad ambiente; además de agua y bebida isotónica, hay avituallamiento sólido, fundamentalmente plátanos. 

El recorrido discurre por calles anchas o avenidas, están muy bien señalizados tanto los kilómetros, como los giros; eso si, hay varias partes en los que los perros sueltos molestan un poco y otra parte en los que los protagtonistas son los monos, espectadores excepcionales de la carrera.

La llegada es bonita, aunque la recta es corta y tras cruzarla se entra en la zona acotada donde te pùedes relajar sin agobios, beber,comer y hacerte una foto de promoción; también hay un desayuno post carrera, peor no me quedé porque me esperaban mis amigos.

Se puede decir que el maratón está bien organizado en general, se cuida del corredor y me parece que el nivel es bastante alto para una ciudad tan difícil de gestionar; no se mezclan los corredores de las diferentes carreras, no hay problema con los avituallamientos ni con la señalización. Obviamente, la organización no puede eliminar la polución, que es el gran problema de esta prueba.