La mañana amaneció brumosa en Nantes, sin viento y con una temperatura agradable que presagiaba el calor que los participantes iban a soportar horas después; la salida estaba programada para las 9:15 de la mañana, un poco antes, a las 8:00 partían los corredores de la media, una buena medida para evitar molestias a los maratonianos, pero que esta vez fue perjudicial para los participantes de la carrera larga, por las razones meteorológicas expuestas.
Llegué a la zona de salida justo cuando la media maratón había echado a andar, estaba tranquilo y confiado en hacer una bueba carrera, aunque la temperatura fuera más alta de lo esperado; la táctica consistía en salir tranquilo, continuar tranquilo y acelerar en la parte final si las fuerzas respondían. Calenté un buen rato por la isla y una vez activado, me despedí de Marisa y me ubiqué en la zona de salida, donde el ambiente era espectacular. Me ubiqué en mi cajón, el de las 3h30', pero en la parte media, no quería salir muy deprisa y sabía que podría ir mejorando con el paso de los kilómetros para evitar paradas como las de Florencia.
Empecé al ritmo que había previsto, unos cinco minutos por kilómetro, tranquilo y sin forzar, no era conveniente desgastar mucho teniendo en cuenta que el calor iba a apretar en la parte final y había que mantenerse fresco lo máximo posible; la marea de corredores llenaba las calles, pero aún así me fue fácil localizar a mis amigos alrededor del km 7 que me dieron los primeros ánimos, justo tras abandonar la isla. Me sentía bien, pero ya estaba sudando bastante, hacía mucho calor y aunque no tenía síntomas de cansancio, no me sentía cómodo con la situación.
Volví a recibir apoyo de mi afición un poco más tarde, el ritmo se mantenía estable y todo parecía correcto, pero las cosas se iban a empezar a torcer tras el paso por el kilómetro 15, que es cuando la carrera empieza a ondularse y las cuestas me empiezan a pasar factura, sobre todo cruzando un parque en el que la animación es muy intensa. Empiezo a notar que estoy tocado, pero tras salir del parque el perfil pica un poco hacia abajo hasya llegar una calle que baja a la Plaza Graslin, donde me espera mi afición y eso me vuelve a animar y aparentemente recupero fuerzas, pero es un espejismo, un poco más adelante, me encuentro cansado, sin ganas, hace calor y me doy cuenta que aún falta mucho y va a tocar pasarlo mal.
A partir de entonces las cosas se iban a complicar mucho, mi ritmo se vino abajo para pasar la media por encima de 1h47 con malas sensaciones; quedaba mucho por correr, el calor apretaba y las piernas no respondían, tocaba reducir drásticamente el ritmo que se hundió hasta los 5'25'' min/Km, pero no me importaba, el objetivo había cambiado y no era otro que llegar y no sufrir ningún problema debido al calor que cada vez apretaba más. Tras la media se vuelve de nuevo a la ciudad, se vuelve a cruzar el parque y sus cuestas y fue entonces cuando empecé a hacer paradas, las piernas ya no respondían y usaba los avituallamiuentos como un oasis para parar un rato, hidratarme y descansar.
Tomé los geles según lo planificado y me ayudaron a ganar un poco de energía, como lo hicieron los últimos ánimos de mi afición a 10 Km de meta, momento que aproveché para hacer un gesto a Marisa y decirle que iba mal; tocaba volver a sufrir porque el recorrido ya se dirigía a meta por una zona de parques con continuos toboganes que me costaba mucho superar, pero los ánimos de los aficionados anónimos me empujaban hacia mi objetivo y mi mente repetía la palabra que más me motivaba: courage.
La zona de toboganes culmina con una prolongada bajada que se dirige a la ribera del canal, a lo lejos se atisba la pasarela que lleva a la gloria, acelero un poco, el olor a meta me da alas y por fin giro a la derecha y cruzo la pasarela adelantando atletas, sabía que mi tiempo iba a ser malo, pero los últimos kilómetros siempre son muy especiales; una vez cruzado el canal giro a la izquierda, busco la meta, pero no veo nada más que otra cuesta que sube hasta el pabellón. Llego fundido arriba y por fin entro en el pabellón, hay una bonita moqueta roja y la llegada está iluminada, pero le falta alegría, aún así, cruzo la meta contento en 3h46'30'', una marca bastante mala para acabar mi quincuagésimo séptimo maratón.
Mi primer maratón con en mi recién estrenada década no salió como yo esperaba, pero hay que tener en cuenta las condiciones climáticas y que, en mi opinión, llegué cansado después de una preparación muy exigente; también hay que poner las cosas en contexto y pensar que quizás tengo que plantearme como objetivo acabar los maratones entre 3h30' y 3h45'. En cualquier caso, lo importante es seguir disfrutando de este deporte y seguir sumando medallas hasta que decida retirame y espero que es momento no llegue pronto.
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