jueves, 14 de abril de 2011

Bye bye

La espera llega a su fin. Mañana a las 7 de la mañana, despegaré de Barajas rumbo a mi décima cita maratoniana. Esta vez toca Londres, ¿el mejor maratón del mundo? os lo contaré el lunes, después de vivir este fin de semana lleno de emociones que me espera.
Esta mañana pasé por mi fisio, Cristina, que me hizo el último apaño de chapa y pintura. Como suele ser habitual, tengo los gemelos mal, pero espero que aguanten las 26,2 millas del domingo. El masaje me ha tranquilizado antes de terminar de hacer las maletas esta tarde. Ya está todo preparado y en mi mochila, las Asics DS Trainer 16, los calcetines, el pantalón y la camiseta con la que correré el domingo. Por primera vez voy a repetir equipación, pues volveré a lucir la camiseta de España que llevé en Amsterdam, pero esta vez personalizada con mi nombre. No soy supersticioso, así que repetir me da igual, porque lo que haga el domingo depende de lo que he trabajado estos meses y no de la camiseta que lleve.
Claro que un factor que puede afectarme es la temperatura el día de la carrera. La previsión da 16º de máxima y 8º de mínima con viento ligero; no está mal, aunque no vendría mal que bajara el mercurio un poquito más. Aunque temo más a la humedad y en Londres no va a faltar.
Mañana llegaré temprano y visitaré la feria del corredor, que promete ser espectacular. El resto del día de visita turística tranquila, pues tengo que cuidar mis piernas para la carrera. El sábado toca Legoland y cena temprana en el hotel para irse pronto a la cama, aunque los nervios no creo que me dejen dormir plácidamente.
Y el domingo a correr. Esta vez creo que el resultado es una incógnita. Me veo bien, pero no me veo mejor que en Masterdam o Tokio. Creo que tengo más capacidad para resistir al final, pero es sólo una suposición. ¿Qué pasará? No lo sé. Voy a intentar salir entre 7'05'' y 7'10'' por milla, es decir, un ritmo que me permita llegar entre 3h05' y 3h08'; quiero pasar la media en 1h 32 a 1h 33' y para eso debo completar cada 5.000 en unos 22'15''. Como veis, tengo hecho los cálculos, pero al final mandarán mis piernas y mi cabeza.
No sé si este será mi último post antes de la carrera, pues intentaré dar noticias desde Londres. Si no es posible, simplemente quiero dar las gracias a todos los que me seguís y espero poder cumplir con las expectativas el próximo domingo por todos vosotros. Muchas gracias


lunes, 11 de abril de 2011

El maratón y sus sensaciones

Desde el primer día del año hasta hoy, he entrenado 70 días, en los que he recorrido 1037 kilómetros en 86 horas y media a un ritmo medio de 4'57'' cada kilómetro. Estas cifras muestran de manera objetiva el esfuerzo que he realizado para conseguir un estado de forma óptimo que me permita realizar un buen papel en mi décimo maratón: el London Virgin Marathon. 
Pero hoy, cuando falta una semana para la gran cita, no quería hablar de kilómetros, de ritmos, de series, de rodajes... pues muchos de los que leéis el blog no sois unos expertos en estas materias. Para que todo el mundo me entienda, es mejor hablar de sensaciones, las sensaciones que percibe un runner cuando decide correr el maratón, cuando entrena para lograr su objetivo y por último, cuando logra hacer realidad su propósito.
El maratón comienza el día que decides correrlo, pues desde ese momento comienzas a imaginar como serán esos 42,195 kilómetros que te esperan un día determinado a una hora determinada. Es el día en el que tu sensación es de inquietud, pues queda mucho por hacer y hay que hacerlo bien para conseguir tu objetivo. Esa inquietud se transforma en ilusión el día que te inscribes en la carrera y sobre todo en los tiempos que corren, pues conseguir un dorsal en algunas carreras es harto complicado. El día que te apuntas, sabes que ya no hay vuelta atrás y que hay que ponerse serio con el entrenamiento. Podría decir que el sentimiento que se produce es el de ansiedad, porque quedan por delante muchos días de entrenamiento y hay que planificarlo bien para que todo salga a pedir de boca.
El tiempo pasa y los sentimientos son cambiantes de acuerdo con tus días de entrenamiento: desánimo cuando las cosas salen mal, euforia cuando salen bien o simplemente cansancio porque pasan las semanas y se acumulan los kilómetros. Hay momentos en los que piensas en dejarlo todo, dejar de salir cuando hace frío o llueve, dejar de trasnochar para cuidarte o dejar de controlar tus comidas. Pero todo buen runner sabe que correr no es un deporte sencillo y que su dureza forma parte del día a día del corredor.
Cuando se acerca el maratón y comienzan a aparecer las dudas; dudas sobre el estado de forma, sobre que zapatillas llevar a la carrera, sobre la estrategia a seguir... También empiezan a dolerte músculos que nunca te habían dolido, incluso a veces parece que te estás poniendo enfermo, pero en realidad es el efecto del miedo. Ahora mismo estoy en esos días, queda muy poco tiempo y me gustaría tener todo controlado, pero eso es imposible y lo que pase el domingo dependerá de muchos factores que no puedo manejar.
Los dos días previos al maratón son días de nervios, de inquietud. Debo evitar pasarme demasiado tiempo de pie de visita turística, debo evitar las bebidas con gas, debo evitar pensar en la carrera... pero siempre acabo andando más de la cuenta, revisando mentalmente el recorrido o consultando la previsión meteorológica. La noche previa es también movidita, nervios, dudas, dolores... todo contribuye a que no pueda dormir tan bien como debiera.
Suena el despertador, me levanto, me visto, me voy a desayunar, normalmente solo. Entonces, mientras preparo cuidadosamente mi desayuno, me tranquilizo y empiezo a sentir ese hormigueo en el estómago que indica que el gran momento se acerca. Después me dirijo a la carrera, ya no hay nervios, sino ansiedad por comenzar a mover las piernas. Me preparo, caliento, me dirijo a la salida y por fin un disparo indica el inicio de otro maratón.
Con el disparo se acaba todo, se acaban los nervios, el miedo, la ansiedad... Quedan 42,195 kilómetros, 26,2 millas para disfrutar, esforzarse, sufrir y luchar por un objetivo. Lo que pase en la carrera os lo contaré cuando acabe, porque a día hoy, lo único que tengo claro es que, pase lo que pase en la carrera, cuando llegue volveré a sentir la alegría de encontrarme con mi familia.

viernes, 8 de abril de 2011

Alea jacta est

Esta mañana he completado mi último entrenamiento "duro" haciendo 21 km en 1h 45'. Mañana descanso y a partir del sábado empiezo a "deskilometrar" con la intención de llegar a Londres descansado y listo para afrontar el maratón.
Ha sido una preparación dura, más kilómetros, más gimnasio, más abdominales y unas sensaciones no muy positivas; de hecho me he empezado a encontrar mejor las dos últimas semanas porque hasta entonces mis progresos no han sido palpables, como se demuestra en mis marcas de las medias. Sin embargo, el análisis de lo hecho hasta ahora habrá que hacerlo cuando cruce la línea de meta en el Mall, pues será entonces cuando tenga el dato clave para valorar si la preparación ha sido la correcta.
Desde mi punto de vista, no he ganado velocidad, aunque creo que al aumentar el kilometraje la resistencia también va a aumentar, de manera que pueda mantener mejor el ritmo en la parte final de la carrera. Además, espero que el trabajo de gimnasio haya servido para algo y que también ayude a mantener un ritmo alto después del kilómetro 36.
No me atrevo a dar un pronóstico, creo que puedo bajar de las 3h 10', incluso acercarme a las 3h 05', pero veo difícil conseguir ese objetivo. Aún tengo que darle más vueltas al tema, pero voy a intentar salir a 4'25'' el kilómetro e intentar aguantar ese ritmo todo lo que pueda, de manera que el paso de la media debería estar entre 1h 32' y 1h 33'. Si lo consigo, habrá que esperar para saber si puedo mantener el ritmo en la segunda parte de la prueba.
Todo esto puede entenderse como un "marear la perdiz" o "hablar por hablar", porque el domingo 17, las calles de Londres me pondrán en el lugar que me corresponden. Hasta entonces voy a tener tiempo de correr un poco más, de escribir un poco más y de dar vueltas a la estrategia un poco más. Todo esto forma parte del maratón y si no fuera así, sería mucho menos divertido.

viernes, 1 de abril de 2011

Puertas abiertas a un año mas

El gran Antonio Vega repetía esa frase en uno de los grandes éxitos de Nacha Pop, éxitos que forman parte de de la vida de toda mi generación. Obviamente no voy a hablar de Nacha Pop, porque este blog no trata temas musicales, sino que voy a hablar de mi, de mi 45 cumpleaños y de atletismo, claro.
Entiendo que mucha gente piense que tengo una edad en la que debería estar pensando más en hacerme un buen plan de pensiones y  jugar al mus que en andar por ahí en pantalón corto o mallas, pero lo cierto es que sigo pensando en correr y en superar metas, pues sin esos estímulos mi vida sería aburrida. No es que yo sea una persona excepcional, pues cada día miles de veteranos desgastan zapatillas en España y en todo el mundo y todos ellos sienten la misma pasión que siento yo por este bello deporte.
Cumplo 45 y en 17 días correré mi décima maratón, esta vez, en Londres. Soy un corredor tardío, supongo que lo sabéis si os habéis leído el título alguna vez. Corrí mi primer maratón con 40 años, pero 5 años después ya llevo diez completados y espero que me queden muchos. Correr se ha convertido en una parte importante de mi vida, un ritual que llevo a cabo cinco días a la semana haga frío o calor, llueva o nieve, sea soleado o ventoso. Correr me ayuda a relajarme, a evadirme un poco de mis problemas y a forjar mi espíritu de lucha ante los problemas cotidianos; de hecho, me ha sido de gran ayuda en la crisis laboral que atravieso.
Pero ciñéndome al espíritu del blog, lo que quería comentar es el hecho que con 45 años voy a intentar mejorar mi marca en la mítica distancia de Filípedes. Hasta hace unos meses, pensaba que a partir de los 45 mi rendimiento debería ir irremisiblemente cuesta abajo. Sin embargo, mis amigos foreros y algún entendido más, me han hecho ver que aún tengo margen de mejora y si a eso le sumo que no me gusta mucho la palabra "conformismo", resulta que aquí me tenéis, machacándome para lograr bajar las famosas 3h 10' que hice hace unos meses en Amsterdam.
Mañana toca descanso y fisio, pero hoy me he regalado 4 magníficas series largas que me han subido la moral de cara a la gran cita. Sé que tengo margen de mejora, que si planteo bien la carrera me puedo acercar a 3h 05' y que si sigo esforzándome, la barrera de las 3h no será una utopía. Con esa ilusión cumplo 45 y espero que en años sucesivos conserve la ilusión por ese u otros retos.
No quiero terminar sin volver a agradecer a Marisa, Alonso y Ángela el apoyo que me dan día a día, pues soportan mis entrenamientos y me animan en todas las carreras en las que pueden. Puede sonar a tópico, pero sin Marisa entre el público, estoy seguro que hoy no contaría todos mis maratones como completados. Y también quiero agradecer el apoyo que me brindáis los lectores de este blog y en general a todos los amigos que alguna vez me habéis dado vuestro apoyo. Hoy con 45 años os quiero volver a dar las gracias.