lunes, 19 de septiembre de 2022

Ribera Run Experience. Cuarta Cosecha

Hace años que empecé con esto de correr carreras y desde el primer día he sido un ávido buscador de pruebas que me aportaran algo más que una distancia para competir; correr está muy bien, hacer una buena marca es muy motivador, pero el principal objetivo cuando me pongo un dorsal es pasarlo bien. Por esta razón, siempre me atrajo el famoso Maratón de Medoc, que se disputa en esa comarca francesa entre castillos y viñedos, donde se anima a los participantes a correr disfrazados y en cuyos avituallamientos no sólo ofrecen agua, sino vino y dulces. Un proyecto similar se puso en marcha en la Ribera del Duero hace seis años, una carrera que discurre entre bodegas, donde los participantes pueden descubrir el imponente legado cultural, vinícola y gastronómico de esta tierra cuyos vinos son valorados por todos los aficionados al vino del planeta, una cultura vinícola que forma parte de mi vida.

Tras dos años de barón debido a la pandemia, la Ribera Run volvía con algunos cambios que la han hecho aún más atractiva; la Plaza del Coso de Peñafiel, vigilada en lo alto por el imponente castillo de la localidad, sigue siendo el centro neurálgico de la prueba, donde se recogen los dorsales y donde terminan todas las pruebas y donde se llevan a cabo las actividades post carrera. Por cuarta vez me inscribí a la media, pues la prueba larga era demasiado teniendo en cuenta que correré en Kosice en dos semanas y lo prudente es no machacarse; la media ha sufrido varios cambios que le han convertido en una prueba aún más interesante, pus ahora comienza en la coqueta localidad de Pesquera, sede de múltiples bodegas, donde se respira el auténtico ambiente ribereño y acaba en la Plaza del Coso y así se evita el desplazamiento posterior de ediciones anteriores.


El recorrido es vistoso, se sale de la plaza de Pesquera y tras un primer paso por a bodega Servilio, el camino se dirige a Curiel de Duero, no sin antes subir una cuesta larga, aunque no muy empinada, que pone a prueba las fuerzas de los participantes; salí conservador y me pasé la cuesta adelantando atletas, hasta llegar a Curiel, donde se ubica la bodega Comenge y el primer avituallamiento ante la mirada del castillo que se encuentra en un cerro "vigilando" la localidad, que posteriormente se cruza para enfilar otro camino en dirección a Peñafiel, cuyo castillo se ve a la fondo en todo momento. Poco después se pasa por Legaris y tras avituallarnos, nos dirigimos aun bonito camino entre viñas hasta llegar a la senda del río Duero, rompepiernas, pero enriquecedora al correr en la ribera de río que da nombre a la D.O. Tras un paso fugar por Caramimbre, se llega al casco urbano de Peñafiel donde tras "visitar" Protos, se inicia la dura subida al castillo, campo a través, que pone a prueba la resistencia final y la habilidad de los corredores a los que tras bajar les quedan sólo quinientos metros para cruzar con emoción la meta de la Plaza del Coso.

Tras cruzar la meta, te regalan la copa de finisher, una copa de las buenas, una copa de vino que sirve para beber agua y posteriormente degustar una barra libre de caldos de la Ribera que hace las delicias de cualquier amante del "zumo de uva". Todo ello aderezado con quesos de la zona, fruta, dulces energéticos... Muy completo. Y para que no falte de nada, un DJ pincha en directo para animar a los participantes y acompañantes en una gran fiesta que culmina con una paella multitudinaria en la misma plaza. Y aunque yo ya me había ido, la fiesta continúa hasta ala noche con una carrera de 7 Km y la entrega de trofeos, un día largo y muy divertido.

Teniendo en cuenta las paradas en los avituallamientos y la subida al castillo, el tiempo realizado no es significativo, pero mantuve un buen ritmo en las zonas más favorables y pienso que ha sido un buen entrenamiento de cara a la preparación de Kosice; faltan dos semanas y parece que voy cogiendo la forma y espero estar bien para afrontar el maratón más antiguo de Europa.

Pero lo importante era volver a disputar esta prueba tras dos años de parón, una prueba que ha mejorado con el tiempo. como hace el buen vino y en la que espero volver a participar el año que viene y seguramente en la prueba larga; quiero vivir la experiencia de salir desde el yacimiento de Pintia y visitar 10 bodegas recorriendo caminos castellanos entre viñas y cerros. La cuarta cosecha ha terminado, a buen seguro la quinta será aún mejor.

jueves, 25 de agosto de 2022

El maratón de la paz

En 1924, Vojtech Bukovsky, un eslovaco periodista y organizador de eventos deportivos,  asistió como espectador a los Juegos Olímpicos de París donde vivió de primera mano las gestas de atletas de todo el mundo, aunque lo que realmente entusiasmó al bueno de Vojtech fue la prueba de maratón, así que se puso manos a la obra para organizar una prueba de esas características en su Kosice natal a finales de ese mismo año, concretamente un 28 de octubre, día del sexto aniversario del establecimiento de Checoslovaquia; tan solo 8 atletas tomaron la salida de la primera edición, ubicada detrás de las ruinas del castillo de Turña para dirigirse a Kosice, donde resultó victorioso el atleta local Karol Halla  con un tiempo de 3:01:35.

El evento progresó adecuadamente, pues en la segunda edición ya hubo participación internacional y en la tercera la victoria se la llevó el alemán Hempel;  de hecho, en 1930 ya era considerado el segundo mejor maratón del mundo tras el de Boston, puede que por esa razón, Juan Carlos Zabala, un prestigioso maratoniano argentino,  eligiera Kosice en 1931 como preparación para el maratón olímpico de Los Ángeles, que ganó un año después; la marca de Zabala, 2:33:19. perduró 19 años como la mejor de la prueba-

Ni siquiera la segunda guerra mundial impidió que la  prueba se dejara de celebrar cada año, hecho por el que se empezó a denominar como el maratón de la Libertad y posteriormente el maratón de La Paz, ya que el el espíritu de paz y libertad de los corredores que disputaban la prueba era más fuerte que el conflicto generado por las naciones contendientes. Tras la guerra, Kosice se erigió como el maratón más con más participantes del mundo, con 74 llegados en los años 1946 y 1947. En 1959, el ruso Popov consiguió vencer con la mejor marca del ranking mundial, pero el verdadero hito en la historia de esta carrera, fue la participación del mítico Abebe Bikila en 1961, un  año después de su histórico triunfo en el maratón olímpico de Roma corriendo descalzo. La presencia del atleta etíope fue un auténtico acontecimiento en la ciudad, las calles estaban abarrotadas de aficionados observando la evolución de la carrera y el estadio donde finalizaba la prueba agotó sus 30.000 localidades (por entonces la población de Kosice era de 80.000 habitantes). Como era de esperar, Bikila logró la victoria e inscribió su nombre en el pedestal del famoso "Victory Herald"  estatua de bronce que fue colocada en 1960 en Marathon Square para que los aficionados puedan consultar los ganadores de la prueba más importante de su ciudad.

Otro hito importante de esta carrera, fue la inclusión de la competición de mujeres en 1980, siendo Christa Vahlensieck la primera vencedora y también la de las cuatro ediciones posteriores; en 1989, la "Revolución de Terciopelo" no solo provocó cambios en la sociedad eslovaca, sino un cambio importante en el recorrido del maratón, que pasó a ser totalmente urbano, sustituyendo al original que salvia y volvía a entrar en la ciudad. El récord actual del circuito fue logrado por el keniano Lawrence Kimwetich Kimaiyo, con un tiempo 2:07:01, logrado en 2021, justo dos años antes del 90 aniversario de la prueba que fue celebrado convenientemente.

El próximo 2 de octubre tomaré la salida en la 97 edición del maratón más antiguo de Europa; una carrera con una historia apasionante en la que tendré el privilegio de competir; dejando a un lado el aspecto competitivo, me hace especial ilusión poder formar parte de esta carrera histórica, una de esas que son "obligatorias" para los que amamos esta esta distancia. Tuve la fortuna de competir en Boston hace años y nunca olvidaré el ambiente maratoniano que se respiraba en la ciudad de Massachusetts, en la feria, en las calles, en cada tienda, bar, en cada rincón... y espero respirar ese mismo ambiente de maratón en Kosice

Al contrario que Boston, Kosice es un maratón poco conocido, yo diría que no hay mucha gente que pueda ubicar esta ciudad en el mapa, pero además esta histórica prueba no parece llamar la atención de los corredores. populares europeos y mundiales, centrados más en pruebas multitudinarias de grandes ciudades; Pero al igual que Boston. Kosice representa esos valores que definen a los verdaderos atletas, esfuerzo, perseverancia, compañerismo, solidaridad... Por eso me hace especial ilusión compartir la aventura con Pili, con la que volveré a desgastar zapatillas, pues Pili es una verdadera maratoniana, luchadora, humilde y gran compañera, pero también quiero compartirlo con mi afición, que me seguirán por vigésima segunda vez en un maratón, siempre ayudándome a llegar a meta, capitaneados, como no, por Marisa que formará parte  de nuestro  cuadragésimo tercer maratón porque ella no se ha perdido ninguno y aún nos quedan muchos por correr juntos.

El primer domingo de octubre volveré a ponerme en la linea de salida de un maratón, para recorrer 42,195 Km, para correr por las mismas calles por donde corrieron Bikila, Zabala y muchos más, en definitiva para formar parte de la historia de un maratón histórico. 


martes, 12 de julio de 2022

Vuelta a los clásicos

 Teniendo en cuenta el título de este post, más de uno estará pensando que me he puesto a escribir sobre teatro, algo que podría considerarse normal teniendo en cuenta que en esta época se está celebrando el famoso Festival de Teatro Clásico de Mérida; otros pueden pensar que me estoy refiriendo al movimiento artístico desarrollado a mediados del siglo XVIII que promulgaba una vuelta al estilo clásico como modelo de modernidad; sin duda, sería muy interesante escribir sobre esos temas y más para mi, un geógrafo medio historiador que disfruta de las artes escénicas y del arte con asiduidad, pero en este blog yo escribo, o al menos lo pretendo, de atletismo y he decidido titular de esta manera para introducir el debate de la conveniencia de volver a lo que ha funcionado en otros tiempos, en tono metafórico, volver a lo clásico.

Han pasado muchas cosas desde aquella media de Palencia en la que competí días antes de que la pandemia cambiara todo, pero entre esas cosas no hay más que un reducido número de competiciones, muy pocas en dos años. Sin embargo, cuando hace unos días revisaba mis dorsales, me di cuenta de lo que había competido hasta aquella fecha y además con buenas marcas porque en 2019 preparé a conciencia el maratón de Valencia. Así que después de volver a competir tras la pandemia, la re lesión, la retirada en Cognac y los entrenamientos para volver a la normalidad, ha llegado la hora de retomar esa dinámica que me llevó a hacer buenas marcas y por eso estoy programando lo que queda de año al detalle, para intentar estar en diciembre en Málaga en las mejores condiciones posibles.

Y para empezar con un verdadero clásico, estrenaré la temporada estival compitiendo por tercera vez en la Carrera de San Lorenzo, una carrera de toda la vida que discurre por El Barrio de Lavapiés de Madrid; el recorrido es un sube baja constante y con el aderezo del calor siempre resulta una prueba dura, pero muy gratificante por su ambiente y por las calles en las que se compite; una semana después me desplazaré a Segovia para correr una carrera que llevo muchos años queriendo hacer, la carrera popular del barrio de San Lorenzo, que organiza mi gran amigo Abel: es un 5k cuyo perfil no debe ser precisamente plano, pero es de esas pruebas en las que vale la pena competir.

Después de estas dos competiciones en julio no tengo nada programado hasta el maratón de Kosice, que se disputa el 2 de octubre, pero voy a intentar hacer una media, preferiblemente la Ribera Run Race, pero estoy expensas de mis turnos de trabajo. El objetivo en Kosice es hacer una buena carrera y disfrutar de un maratón tan especial (hablaré de el en otro post) para después empezar a preparar bien el maratón de Málaga, en el que mi objetivo es llegar lo mejor posible el próximo 11 de diciembre; para ello, ya tengo programada una media en Alicante en el mes de noviembre, aunque sigo buscando pruebas atractivas para completar mi preparación.

La planificación está perfilada, ahora toca entrenar duro, competir y sobre todo, disfrutar cada carrera, seguro que será así.

martes, 24 de mayo de 2022

Maratón de Salzburgo(3)- La carrera

 La previsión meteorológica falló y el sábado por la tarde no hubo tormenta en la ciudad de Mozart, buena noticia para evitar que la humedad ambiente se sumara al sofocante calor que se pronosticaba para la mañana del domingo; no pasé bien la noche previa al maratón recordando otros maratones calurosos como Quebec o Tenerife, en los que acabé completamente desfondado, pero esa ausencia de humedad podría permitirme que gestionara mejor la prueba.

Desayuné en el hotel junto a otros muchos atletas que iban desfilando poco a poco hacia la salida que se encontraba unos 10 minutos caminando; la temperatura rondaba los 17 grados, agradable, pero sabía que eso iba a durar poco. Tras prepararme y calentar un poco, me coloqué en las primeras posiciones de mi cajón y esperé la salida de la élite hasta que llegó mi turno. La estrategia era muy clara, empezar tranquilo y dependiendo de la evolución de la temperatura, mantener o incrementar el ritmo, que deberías estar en torno a los 4'45'' por kilómetro, que era para lo que había entrenado.

El primer kilómetro se fue a 4'30'' y como poco más adelante recibí los primeros ánimos de mi afición, el segundo volvió a ser demasiado rápido, así que bajé el pistón y partir de ahí mi paso comenzó a variar entre 4'40'' y 4'45'' por kilómetro. La primera parte era muy agradable, corriendo a la sombra de enormes árboles hasta llegar al palacio de Shonbrunn mientras conversaba con un atleta austriaco que iba a hacer la media y que me pronosticó una segunda mitad complicada debido al calor. Tras avituallarme en los patios del palacio, pensé en bajar un poco el ritmo, pero iba cómodo y decidí que esa reducción no iba a evitar el aumento de la temperatura, así que seguir a lo mío. Tras la zona arbolada, se llega de nuevo a la ciudad y tras recorrer unas calles bastante desiertas, se llega a una zona de urbanizaciones en la que los vecinos estaban en la calle animando al estilo austriaco, es decir, no demasiado animoso.

Poco a poco se llega al centro tras recorrer más calles  desiertas, pero no importa cuando ves de nuevo a tu grupo animando sin parar al rededor del km 17 y a partir de ahí la entrada al centro de la ciudad donde el público era más numeroso y la animación más ruidosa; paso la media en 1h39' aproximadamente, conforme a lo previsto y con intención de mejorar un poco en la segunda mitad, pero aún no soy consciente de lo que me espera.

Tras salir del centro, vuelvo otra vez a la zona arbolada, hace calor, pero se está bien a la sombra y sigo manteniendo un buen ritmo, incluso mejorando un poco; vuelvo a pasar por Shonbrunn, vuelvo a beber y todo parece ir bien, estoy cumpliendo con el ritmo, la hidratación y el aporte sólido, pero aún queda mucha carrera. Vuelvo a observar las montañas nevadas a mi derecha y me doy cuenta que la sombra toca a su fin y el calor es ya insoportable. Con el sol en todo lo alto entro de nuevo en Salzburgo, ya no hay tanta gente en las urbanizaciones, aunque quedan niños mojándonos con las pistolas de agua, mi ritmo empieza a resentirse y empiezo a notar cansancio en las piernas. Al paso por el km 28, es decir, a falta del último tercio de carrera, aún voy en tiempo para bajar de 3h20', pero es evidente que no voy a poder conseguirlo porque soy incapaz de mantener el ritmo. No hay sombra, empiezo a sufrir, los kilómetros al sol cada vez son más penosos y mi único objetivo es cruzar la meta y acabar, pero queda mucho.

Me animo un poco al pasar el km 32, empieza la cuenta atrás e intento recuperar el ritmo que ya se ha ido casi a los 5' por kilómetro, pero me resulta imposible correr más rápido, es más, el cansancio y el calor provocan que al final me pare en una sombra, no más de 15 segundos, pero tras seguir y recuperar un poco las sensaciones, volvía a venirme abajo y tuve que para alguna vez más. Alrededor del km 36 vuelvo a ver a mi afición, notan que voy muy "tostado" pero me animan para que llegue a meta. Falta muy poco, ya no quiero parar más y empiezo a remontar un poco y adelantar atletas que me habían dejado atrás poco antes. El olor a meta y los ánimos del público me llevan en volandas hasta el último kilómetro en el que ya acelero sin miedo para cruzar la meta en 3h23'44''.

No puedo estar insatisfecho con el tiempo, creo que es una marca meritoria teniendo en cuenta que al finalizar la carrera la temperatura era de 24 grados con una sensación térmica de 28; es difícil correr con tanto calor, sobre todo para mi que prefiero temperaturas mucho más bajas. Habrá tiempo para mejorar, lo importante ha sido volver a cruzar una meta y además en unas condiciones tan desfavorables. Salzburgo ya es historia, ahora toca preparar nuevos retos y volver a disfrutar de otro maratón.