jueves, 28 de noviembre de 2019

Un maratón con nombre de madre

Hace pocos meses me surgió una duda ¿quién es Trinidad Alfonso?, la persona que da nombre a la fundación que patrocina numerosos eventos deportivos en la ciudad de Valencia, entre ellos el maratón y tras una sencilla consulta en internet me enteré que se trata de la madre de Paco Roig, el famoso empresario dueño de Mercadona que decidió homenajear a su madre poniendo su nombre a la Fundación. Soy de los que piensa que una madre es posiblemente la persona más importante en la formación de una persona y que el vacío que nos deja cuando se va definitivamente es imposible de compensar. Hace años que perdí a mi madre y sin embargo sigue presente cada día en mi vida. Por esta razón, creo que el homenaje de Paco Roig a su madre es elogiable y es un gesto que quiero imitar, así que el domingo próximo dedicaré mi 39º maratón a mi madre.
Como ya sabéis, acudo a Valencia con la ilusión de conseguir ese sub3h que se me ha resistido después de tantos maratones; es un objetivo muy difícil de conseguir, más aún si tenemos en cuenta que tengo 53 años y que he fallado en todos los intentos anteriores con una edad más joven; sin embargo, hay que tomarse las cosas con tranquilidad y tanto si lo consigo como si no lo consigo, habré cumplido mi objetivo principal que es el de disfrutar de la carrera de Filípedes desde el primer entrenamiento de la preparación hasta el momento que en el cruce la línea de meta. Reducir mi marca en 96 segundos no me va a convertir en mejor atleta, ni será un fracaso volver a estar por encima de la tres horas, pero me haría ilusión conseguirlo no sólo por mi, sino por todos los que siguen creyendo que lo puedo lograr.
Llego a la gran cita satisfecho con mi preparación, pues he cumplido con los objetivos que me ha marcado Depa semana a semana y aunque podría haberlo hecho un poco mejor, creo que lo realizado es suficiente como para albergar esperanzas; además, parece que la meteorología va a ser más favorable de lo esperado pues se pronostican unos 12 grados, aunque con un viento moderado que habrá que ver como afecta. Para los estadistas, comentar que me desplazaré a la ciudad del Turia por carretera y que mis dos mejores marcas maratonianas las he conseguido en territorio español y tras desplazarme a la prueba por medios terrestres (Sevilla y Coruña). Mi tercera mejor marca la conseguí en Moscú, tras haber pasado 4 días en Rusia y desplazarme en tren un día antes, medio por el que también me desplacé a Barcelona, mi cuarta mejor marca. Es evidente que el transporte terrestre es viene bien a mis piernas antes de competir, pero no me puedo engañar, el objetivo que persigo es muy complicado, me tiene que salir una carrera redonda para tener posibilidades de cruzar la meta por debajo de las 3 horas y en caso de hacerlo no sería más que por un puñado de segundos, aunque  evidentemente también vale.
En Valencia me espera un gran ambiente, viajo como siempre con Marisa a la que acompañarán Carlos, Rafa, Encho  y Toly, unos animadores de lujo; pero además, Jaime, Pili, Edu y Volcán serán de la partida, aunque no creo que haga la carrera con ninguno de ellos, pero estarán ahí. Y de remate, esta vez también estará Depa compitiendo conmigo, previsiblemente por delante, pero me motivará convenientemente el día previo a la prueba en el que saldremos a rodar juntos.
Todo está listo y mis sensaciones son positivas; a falta de poco más de 48 horas intento no pensar en lo que puede pasar el domingo, sólo quiero que llegue la hora y empezar a correr, disfrutar de la prueba y cruzar la meta para dedicarle mi esfuerzo a mi madre y ojalá le pueda brindar un gran tiempo otra gran madre, la de mis hijos, que volverá a darme la felicitación más emotiva sin importarle el tiempo en meta, aunque yo creo que ya es hora de que disfrute de una marca que también ella merece.


domingo, 17 de noviembre de 2019

Never say never

Algunos de los que me conocéis sabéis que mi hija Ángela es una "Beleiber", es decir, fan del cantante canadiense Justin Bieber, cuyas canciones suelen escucharse con frecuencia en nuestro coche cuando viajamos juntos; este verano en nuestro "road trip" por Islandia aprovechando la disputa del maratón,  visitamos dos lugares en los que el ya mítico cantante grabó dos de sus videoclips y lógicamente dichas visitas fueron amenizadas con música del protagonista, es resumen,  que dimos un buen repaso a la discografía de Justin en el transcurso del viaje.
Entre los temas que repasamos estaba "Never Say Never", canción que se hizo famosa al formar parte de la banda sonora película "Karate Kid" y que como su título indica, habla de la importancia de no rendirse nunca ante las adversidades y no rechazar ningún objetivo. A algunos les puede parecer una canción motivadora bastante simple, pero es evidente que el mensaje de ésta y de otras canciones o citas de motivación, siempre animan a pensar en intentar cumplir objetivos que parecían incluso descartados.
Mi mejor marca en maratón data de febrero de 2013, la conseguí en Sevilla y me quedé en 3h01'35'', es decir, 95'' por encima de las tres horas, eso quiere decir que si hubiera hecho cada kilómetro alrededor de 2'5s más rápido, hubiera logrado mi objetivo; por entonces estaba pasando por una buena racha de resultados y pensé que el sub3h caería antes o después si seguía trabajando bien en mis entrenamientos, pero la realidad rara vez se ajusta a los deseos y tras la intentona de Sevilla encadené varias decepciones maratonianas que me hicieron darme cuenta que la anhelada marca estaba mucho más lejos de lo que pensaba. De hecho, pasaron tres años hasta que volviera a correr un maratón por debajo de las 3h10' y lo conseguí en Frankfurt en octubre de 2016, tras realizar una buena preparación, aunque no tan buen como en anteriores ocasiones; aquella carrera me ayudó a volver a pensar en hacer otra intentona, a pesar de haber cruzado ya la barrera de los 50, lo cual añade mayor dificultad al propósito. Aposté fuerte por Rotterdam en abril de 2018, haciendo una preparación larga que tampoco dio sus frutos, en parte porque no llegué a estar bien en ningún momento y porque el día de la prueba, la temperatura se disparó en la "fría" ciudad portuaria holandesa.
Precisamente tras cruzar la meta de Rotterdam en unas condiciones lamentables por la deshidratación sufrida, charlé unos minutos con un corredor valenciano que me animó a disputar el maratón en la la ciudad del Turia, una prueba en la que hasta entonces no quería ni pensar por sus condiciones climáticas de humedad y temperatura media/alta. El caso es que volví a dar una vuelta a la posibilidad de intentar una vez más el sub3h y tras planificar 2019 sin objetivos de marca y teniendo en cuenta las buenas sensaciones obtenidas en las pruebas de Seattle y Chisinau, decidí apostar fuerte por Valencia en 2019, sin nada que perder y mucho que ganar.
Comencé la preparación para esta prueba nada más acabar Reikiavik, puede que incluso antes y tras unos inicios moderadamente optimistas, mis entrenamientos han progresado según lo previsto y hoy por hoy me encuentro en un gran estado de forma, a falta de dos semanas para la disputa del evento; tampoco quiero lanzar las campanas al vuelo, ha habido días en que las cosas no han salido nada bien, como en Burgos, pero tras la disputa de la media en la ciudad del Arlanzón, las cosas han mejorado y se puede decir que estoy donde debería estar o muy cerca, en definitiva, satisfecho con mis sensaciones. Pero no puedo engañarme, mis entrenamientos no me garantizan una carrera fácil, pues ni siquiera estoy moviéndome en los tiempos que haría un atleta sub3h al uso, aunque son similares a los tiempos en los que me moví antes de correr en Sevilla allá por 2013, por lo que considero que hay razones para la esperanza. La esperanza de correr en un circuito inmejorable en palabras de Antonio Serrano que me transmitió mi gran amigo Alfredo Varona, animándome a luchar por mi objetivo, la esperanza  de  tener mi mejor día ese primero de diciembre y la esperanza de disfrutar una meteorología que se adapte a mis condiciones, pero con la garantía de que pase lo que pase me va a tocar sufrir y en caso de conseguirlo, va a ser por muy poco segundos, pero como me dijo mi amigo Miguel anteayer, el 2:59:59 también vale.
Tras unos años establecido en una zona de "confort", corriendo por el simple hecho de disfrutar la experiencias maratonianas y de los viajes con mi familia y amigos, voy a volver a intentar un tiempo que se me antoja muy difícil de lograr; imagino que si lo consigo me hará ilusión, pero más que yo, lo merecen todas esas personas que me han animado a volver a intentarlo una vez más, empezando por mi entrenador, Depa, que sigue sacando lo máximo de un atleta mediocre como yo, siguiendo por todos mis amigos corredores que están pendientes de mis evoluciones, continuando por mi personal grupo de animadores que estarán conmigo en Valencia para ver en directo una marca que merecen ver y terminando por mis hijos y por Marisa, que volverá a acompañarme en mi 39º maratón, una vez más, sin perderse ninguno. Pase lo que pase, después de cruzar la línea de meta de Valencia mi obligación será la de ser feliz por haberlo logrado o simplemente por haberlo intentado, porque no tengo intención de rendirme si esta vez tampoco sale, ya sabéis "never say never".

jueves, 17 de octubre de 2019

Paso atrás en Burgos

La ciudad del Cid fue el lugar elegido para hacer la segunda prueba seria de cara al maratón de disputaré en Valencia el próximo 1 de diciembre; en Burgos se celebraba la cuarta edición de su maratón, con el que también se disputan las pruebas simultáneas de media y maratón por equipos, por lo que decidí apuntarme animado por la bondad de su circuito plano y de la cercanía a casa y a pesar de que debido a mi trabajo el viaje tenía que ser un poco "apretado".
Después del buen sabor de boca que me había dejado mi actuación en la media de Valladolid, esperaba esta nueva cita con la moral alta y debo reconocer que con las expectativas igualmente altas; sin embargo, un resfriado a principios de semana trastocó ligeramente mis entrenamientos pues tuve que trasladar la sesión de calidad al jueves pues el miércoles no tenía el cuerpo para muchos esfuerzos. No le di mucha importancia ni a este hecho, ni al hecho de pasar toda la mañana del sábado de pie en el desfile de las Fuerzas Armadas en el que desfilaba mi sobrino, ni siquiera a que tras el desfile me fui a trabajar y al salir me desplacé a la capital castellana para llegar a media noche a un hotel donde me acosté para estar a tope la mañana de la prueba.
La mañana del domingo amaneció fresca, que no fría y es que debido a los caprichos climáticos que nos están acompañando en los últimos años, ya ni siquiera puedes pasar "pelete" en la ciudad que cruza el río Arlanzón; con 14 grados de temperatura no me importa correr, aunque hubiera preferido algún grado menos al inicio de la prueba. El caso es que recogí mi dorsal y bolsa del corredor en el bonito Museo de la Evolución Humana y me puse a calentar por el parque adyacente a la ribera del río hasta completar los 4 kilómetros que tenía programados previos a la carrera. Durante el calentamiento me di cuenta que no tenía las piernas tan frescas como en Valladolid, pero tampoco le di importancia pues confiaba en que esa sensación se disiparía tras los primeros kilómetros.
Me coloqué bien en la salida, a la vista del globo de la 1h30' al que decidí seguir, pero el ritmo del globo en los primeros kilómetros se les fue hasta 4'10'', bastante más rápido de lo que yo necesitaba, de manera que decidí echar el reno al paso por el kilómetro 2 y poner un ritmo que pudiera aguantar con comodidad. No creo que ese inicio tan rápido fuera decisivo en la prueba, aunque me afectó negativamente, porque la realidad era tozuda, no iba cómodo al paso que debía seguir para cumplir mi objetivo de bajar de los 90 minutos. Aún así, en el primer tercio de carrera que discurre por la zona de la universidad y el monasterio de las Huelgas, mi tiempo se quedó por debajo de los 30 minutos en el kilómetro 7, pero poco a poco iba perdiendo fuelle.
la realidad era tozuda, mi ritmo era de 4 a 5 segundos más lento de lo previsto y a pesar de poner todo mi empeño en mejorarlo, las piernas no respondían y no era capaz de conseguirlo; seguíamos por las afueras de la ciudad, la animación era escasa y me fui dando cuenta que tenía que cambiar mi objetivo final, pero también que no podía reducir más el ritmo, así que seguí apretando los dientes y rodando lo más rápido que podía. No era suficiente, por el kilómetro 14 el crono se iba unos 30 segundos por encima de la hora y me di cuenta que si no aceleraba, iba a perder mucho más en el tramo final.
En el tercio final la carrera se adentra en el maravilloso centro de la ciudad, se deja la imponente catedral a la izquierda, la animación era bastante mayor y al salir de la plaza estaba Marisa animando, pero el paso por el centro tampoco fue muy productivo, se callejea demasiado y volví a perder muchos segundos antes de enfilar el paseo del Espolón y comenzar la parte final de la prueba. Pero la parte final tenía un invitado más, el viento que llevaba soplando toda la prueba, pero que aumentó su fuerza en los últimos kilómetros cuando su dirección era completamente desfavorable, es decir, de cara. Iba bien de fuerzas, de hecho empecé a adelantar atletas, pero era muy difícil mantener un buen paso debido al viento de ara; me fui dando cuenta que había que luchar por el sub 1h31', pero tampoco lo logré y aunque hice el último kilómetro a 4'10'', mi crono total fue decepcionante, 1h31'42'', muy lejos de lo que previsto.
Sinceramente esperaba que esta prueba me diera un empujón moral de cara a las decisivas semanas de entrenamiento que me quedan por delante, pero no ha sido así y quizás esto sólo sea un baño de realidad que me indicado para bajar de 3 horas en un maratón; no obstante, rendirse ahora seria demasiado fácil y lo que tengo que hacer es seguir entrenando duro y bien para llegar a Valencia en el mejor estado de forma posible y entonces, veremos que sale. Burgos ya es historia, ha sido una mala carrera, pero una bonita experiencia correr por algunas calles que formaron parte de mi niñez, cuando iba a Burgos con mis padres o en las excursiones del cole; tendré que volver a correr otra vez en esa bonita tierra.



miércoles, 25 de septiembre de 2019

XXXI Media Maratón Ciudad de Valladolid

Correr en Valladolid es correr en casa, a pesar de llevar ya muchos años viviendo fuera de mi ciudad natal; siempre estoy muy atento al calendario atlético de Valladolid y provincia para competir en "casa" si los turnos de trabajo me lo permiten. De hecho, la media maratón en la que más veces he participado es la de Valladolid pues además de tener el aliciente de conocer a la perfección el recorrido, es una prueba bastante rápida que permite la consecución de buenas marcas.
Tras la participación "relajada" en la Ribera Run el pasado fin de semana, Depa y yo decidimos iniciar la puesta a punto para el Maratón de Valencia compitiendo en Valladolid con el objetivo de comprobar mi estado de forma y así planificar de una manera más adecuada el entrenamiento a seguir de cara a la prueba por la que he apostado este año; Depa me propuso bajar de 1h30' en esta primera media, un tiempo muy ambicioso, pero acorde con mi intención de superar la barrera de las tres horas en diciembre. El reto se me antojaba complicado por varias razones, empezando por haber corrido un maratón hace cinco semanas, continuando pro la caída que sufrí en Islandia tras la carrera y que me tuvo una semana sin correr y con la espalda maltrecha y acabando por unos entrenamientos discretos, preludio de la Ribera Run en la que me había pegado una buena paliza seis días antes. Consciente de todo ello, aproveché la semana de entrenamiento para mentalizarme y reencontrarme con las buenas sensaciones que siempre son necesarias para afrontar de confianza una prueba importante.
El sol lucía en la fresca y húmeda mañana vallisoletana, pues no había parado de llover por la noche;tras aparcar y tomarme un café, dejé la ropa en el coche y comencé un calentamiento ligero en el que comprobé que mis piernas estaban descansadas y listas para la acción, pero también sabía que para hacer una buena carrera tendría que estar muy atento a mi ritmo y a mis sensaciones para no cometer errores y desfondarme antes de tiempo. Por esa razón comencé la prueba con cierto conservadurismo a pesar de haberme colocado un poco atrás en la salida lo que me obligó a remontar poco a poco hasta tener el globo de la 1h30' a la vista.
Tras cruzar el Puente Colgante y dar una pequeña vuelta por las calles adyacentes a las Cortes de Castilla y León, la carrera se vuelve a dirigir al túnel de la avenida Salamanca que hay que cruzar dos veces, de ida y de vuelta, un absurdo paso  que deberían cambiar porque se puede hacer el mismo trayecto por la superficie y que me generó una pequeña crisis de la que me pude recuperar en los kilómetros siguientes antes de cruzar el puente que lleva al Paseo de Isabel la Católica. Al paso por la Plaza de San Pablo empecé a sentirme mejor animado porque estaba la primera mitad del recorrido estaba casi hecha y mis sensaciones eran buenas,
Tras pasar por la Acera de Recoletos comencé la vuelta definitiva con muchas ganas y concentrado para no perder ritmo y seguir manteniendo la distancia con el globo que seguía constantemente a la vista. Me fui animando al comprobar que el cansancio no me afectaba y que además iba superando atletas poco a poco mientras caían los kilómetros. Tras el segundo paso del túnel y el recorrido por Huerta del Rey tocaba afrontar los últimos kilómetros con fuerza y aunque ya iba un poco "tostado", apreté los dientes para no perder comba y presentarme de nuevo en la Plaza de Zorrilla para bordear el Campo Grande y completar el último kilómetro a tope lo que me llevó a cruzar la meta en 1h29'35'', cumpliendo el objetivo propuesto y lo que es mejor, con muy buenas sensaciones durante toda la carrera.
Es indudable que este resultado ha elevado mi moral para afrontar las semanas de entrenamiento que aún me quedan para ponerme a punto para disputar el Maratón de Valencia con posibilidades de bajar de las 3 horas; soy realista y sé que mi objetivo es muy  complicado, pero la primera piedra está puesta, así que lo que toca es entrenar duro y seguir progresando. El próximo test será el 13 de octubre en la Media del Maratón de Burgos, donde sólo cabe mejorar.