jueves, 24 de marzo de 2016

XIV Edición 10K de Laredo

La XIV edición de los 10K Villa de Laredo estaban destinados a ser testigos de una nueva intentona por bajar de los 40 minutos y incluso superar mi MMP actual en el 10K (39'37''), pero mis expectativas fueron bajando después de no dar la talla en los tests previos de Parla y Pinto; aunque estuve tentado de no desplazarme a Laredo, finalmente decidí competir con el objetivo de darlo todo, ratificar la mejoría de mi estado de forma y sobre todo, demostrarme a mi mismo que no estoy acabado. Afortunadamente, el experimento salió bien.
Salí de casa temprano sábado por la mañana, con el objetivo de llegar a comer a la villa cántabra con tiempo suficiente para descansar antes de la carrera; conducía Marisa y nos acompañaba Ángela, con la que quería celebrar, ya de paso, el día del padre. Llegamos sin contratiempos y tras una comida ligera, recogí el dorsal y me fui al hotel a echarme la siesta y relajarme antes del comienzo de la prueba.
Volví a la zona de salida una hora antes del comienzo de la prueba y el ambiente ya era impresionante, a pesar de la ligera lluvia que caía sobre los corredores que calentaban por las calles reservadas a tal efecto; en este sentido, me gustaría hacer un inciso para comentar el gran nivel organizativo de esta importante cita atlética; no sé si éste es el 10K más rápido del mundo, como dicen en los carteles anunciadores, pero es evidente que este evento se organiza con mucho cariño y pensando en los atletas que llegan de todos los puntos de España para probar su vertiginoso circuito. En Laredo, se corta la zona de salida desde primeras horas de la mañana para facilitar la recogida de dorsales y la instalación de las vallas y arcos de salida y llegada de la prueba.  Los atletas pueden calentar horas antes del comienzo en la zona reservada para ellos o en los jardines aledaños, sin ningún problema con el tráfico; tras cruzar la meta, hay abundante fruta y bebidas para reponerse. Si a todo ello unimos que la localidad se vuelca con los participantes, con menús especiales en los restaurantes y descuentos en hoteles ¿Qué más se puede pedir? Sin duda, es una prueba que recomiendo a todos los atletas, independientemente de su nivel.
Retomando el relato, mi calentamiento fue el apropiado para un 10.000 y posteriormente me dirigí a la zona de salida donde tuve que "colarme" un poco hasta una posición más o menos adelantada, ya que no me habían asignado ningún cajón. La lluvia había pasado de ligera a pertinaz, pero yo estaba ya concentrado en salir a tope desde el primer metro y poner  a prueba mi capacidad de sufrimiento. Mi reloj me echó una mano a la hora de rebajar la posible presión en carrera y se desconfiguró durante el calentamiento, de manera que era imposible consultar el cronómetro; pensé en pedirle a Marisa el suyo, pero decidí salir "sin reloj", como me habían aconsejado algunos de mis amigos.¿Quién dijo miedo?
Salí rápido, pero con cabeza, me pegué a un grupo que parecía rápido y confié en que el ritmo estuviera por debajo de lo 4 min/km. En esta prueba, prácticamente todos los atletas salen a buscar marca, así que debía estar muy atento para no pasarme de ritmo y por eso fui adaptándome a lo que me convenía, aunque según mis cálculos y lo que comentaban los atletas a mi alrededor, las cosas discurrían al ritmo deseado. Aguanté muy bien la primera vuelta, esforzándome por no perder la estela del grupo que estaba siguiendo, de manera que tras del primer paso por meta, el reloj de la organización me hacía concebir esperanzas, pues mi ritmo era el adecuado para acabar  alrededor de los 40 minutos. Además de la lluvia, el viento molestaba en ciertos tramos, aunque no de una manera acusada, pero suficiente para restar segundos; durante la segunda vuelta, soplaba con más fuerza y tuve dos kilómetros malos, entere el 7 y el 9, en los que me despegué un poco de mi grupo.
Encaré el último kilómetro con ganas y lo di todo en la recta de meta para acabar en 40'47'', una marca digna, acorde con mis posibilidades actuales y con lo que tenía planeado antes de la carrera. Sé que no es una gran marca, pero lo importante es que he vuelto a bajo de 41 minutos y he vuelto a correr un 10K a tope, sin venirme abajo.
Puede que Laredo sea el punto de inflexión que necesitaba para volver a sentirme capaz de hacer buenos registros, pues he recuperado la confianza en mi mismo; parece que no estoy tan acabado como yo pensaba y estoy convencido de poder bajar de 40 minutos otra vez, pero mi objetivo ahora es la media de San Sebastián, donde quiero ir con garantías suficientes para mejorar mi marca y si es posible bajar de 1h28'. Voy cumpliendo años y me cuesta más coger la forma, pero creo que estoy planificando bien el año y quizás las alegrías comiencen un poco más adelante; ganas y trabajo, no me van a  faltar.

jueves, 17 de marzo de 2016

A Laredo sin presión

El próximo sábado disputaré por segunda vez los 10 Kilómetros de Laredo, posiblemente los más rápidos del mundo, según sus organizadores; como comenté hace unas semanas, mi intención era rebajar mi marca en esta carrera, pero en este deporte los milagros no existen y considerando mi estado de forma, parece que el resultado va a distar mucho de lo deseado. No es que tire la toalla definitivamente en esta distancia, pero mis entrenamientos y mi última competición, hace dos semanas en Pinto, son los suficientemente reveladores de la realidad  y es que no estoy para bajar de 40 minutos.
He entrenado duro para preparar este reto, pero mis entrenamientos no han sido todo lo buenos que me hubiera gustado y además han sido irregulares; sin embargo, voy notando una mejoría progresiva, aunque más lenta de lo deseado. Pude comprobar esa mejoría el pasado día 6 de marzo en Pinto, donde volví a competir en un 10.000 con una marca, de nuevo discreta, 42'05'', ligeramente mejor que en Parla, pero con unos esperanzadores 20'20'' en los primeros 5 kilómetros; además, creo que el viento y los excesivos giros del circuito me perjudicaron un poco y que podría haber bajado de los 42 minutos sin problema, pero aún así, la marca está muy lejos del objetivo que persigo.
Siendo realista, creo que en Laredo puedo estar en sub 41' si las cosas salen bien, pero veo muy complicado acercarme a los 40' a pesar del inmejorable circuito plano y a nivel del mar que ofrece esta prueba. Me dicen mis amigos atletas y con razón, que me hace falta sufrir un poco más y para eso necesito correr más concentrado y evitar relajarme durante la competición, pues a veces me confío y los kilómetros se me van demasiados segundos. Para correr bien un 10k hay que ir a tope desde el primer kilómetro hasta el último y eso es lo que tengo que mejorar, sin duda.
Espero mejorar en Laredo y seguir entrenando con constancia para intentar atacar el siguiente objetivo, que no es otro que rebajar mi marca en media maratón, concretamente en San Sebastián el 22 de mayo; para llegar bien a esa cita queda mucho tiempo para entrenar, para mejorar y para llegar a tope y volver a saborear las mieles de una buena marca.



sábado, 27 de febrero de 2016

Otra carrera mala

La organización del We Run Parla presume de que su carrera son los 10k más rápidos de Madrid y animado por dicha circunstancia, me animé a participar a modo de preparación, para mi objetivo de correr rápido en Laredo. Mis pretensiones no eran muy ambiciosas, pues sólo quería entrenar, haciendo la mayor cantidad de kilómetros a ritmo de 4 min/km al principio y luego acabar sin más.
Aunque la carrera empezaba a las 10 de la mañana, tuve que madrugar para desplazarme a Parla y recoger el dorsal, con un poco de espera, antes de tomarme un café con Marisa (que también participaba) y calentar un poco, pues el frío era helador; en este aspecto, el parque que se ubica justo al lado de la salida es un lugar ideal para calentar sin aglomeraciones y sin el peligro de los automóviles. Tras un buen calentamiento, nos colocamos cada uno en nuestro cajón y enseguida, la carrera comenzó.
Salí tranquilo, pues no quería pagarlo más tarde, pero calculé mal y el primer kilómetro ya se me fue a 4'05'', por encima de lo que quería, aunque no era tan grave pues confiaba en remontarlo poco a poco; sin embargo las cosas fueron a peor en el segundo kilómetro y luego en el tercero y más o menos siguió así hasta el último kilómetro. En ningún momento llegué a mantener un ritmo acorde con lo que quería y con los entrenamientos que estoy haciendo, según mi opinión; no puedo excusarme en que el recorrido no es tan bueno como yo pensaba, pues tiene demasiados virajes, bastantes falsos llanos y alguna zona muy expuesta donde soplaba el viento, además de un gran número de atletas. Pero todo eso me puede haber restado unos segundos o medio minuto a lo sumo, pero no es lo suficientemente significativo para que me fuera a los 42'22'' con los que crucé la meta, cuando mi objetivo era acabar en 41 minutos y pocos segundos, a lo sumo.
No sé muy bien lo que está fallando, pero imagino que no hay una sola razón para que mi rendimiento sea tan mediocre; puede que esté aún muy cerca del maratón de Hong Kong y mi cuerpo no se haya recuperado, puede que mi capacidad competitiva esté afectada, pues no acabé muy cansado, puede que sea la edad y ya haya perdido definitivamente esa escasa chispa que siempre he tenido, o simplemente, puede que me autopresione demasiado cuando ya no doy para más.
Tampoco hay una solución mágica, lo único que puedo hacer es seguir entrenando, seguir esforzándome y seguir cumpliendo los plazos marcados; hoy por hoy, veo muy complicado estar en buenas condiciones en Laredo, pero no es el momento de tirar la toalla; de momento, el día 6 de marzo volveré a competir, esta vez en Pinto y con la intención de mejorar lo hecho en Parla. Ya veremos que pasa.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Going where the weather suits my clothes

Supongo que los más avezados habéis descubierto a que fragmento de canción corresponde el título de este post, que me viene al pelo para contar lo que van a ser mis objetivos atléticos en los próximos meses; efectivamente, Harry Nilsson compuso ese Eveybody's Talkin' que se hizo famoso por ser el tema central de la película "Cowboy de Medianoche". Pero mi intención no es hablar de música, ni de cine, sino de lo que Depa y yo hemos decidido programar para la temporada de primavera.
Después de empezar el año corriendo el atípico maratón de Hong Kong, era necesario poner un punto y aparte a los 42,195 km y centrarme en distancias más cortas, en busca de viejos, que no olvidados, objetivos. Quizás porque soy más maratoniano que atleta, mis registros en las distancias cortas son bastante discretos en relación a mi actual marca en la distancia de Filípedes, pues el 39'37'' de los 10k y el 1h 28'35'' de la media, suelen corresponderse con marcas alrededor de las 3h15' y no a mis 3h01'. Si bien, nunca he preparado a conciencia esas distancias, es evidente que mi rendimiento se resiente bastante cuando hay que correr más rápido y he decidido volver a intentarlo una vez más, por lo que ya llevo unas semanas machacándome, haciendo gimnasio para ganar fuerza y dando importancia a las series en pista, pues necesito correr más rápido.
Pero volvamos al título y su significado; todos sabéis que no me gusta el calor y que siempre protesto cuando tengo que soportar temperaturas altas en mis carreras. Por eso, he decidido viajar al norte para  intentar conseguir mis objetivos. Aunque empezaré a competir el  próximo domingo en el Run10k de Parla, será simplemente un test que me prepare para llegar en buenas condiciones a los 10k de Laredo, que se disputan el próximo 19 de marzo. Hay muchos que consideran a Laredo como uno de los 10.000 más rápidos de España porque son absolutamente planos y a nivel del mar; será mi segunda participación en esta prueba, donde hice 40'10'' en 2013 en un día muy ventoso, que me privó de un mejor registro. Creo que las condiciones de Laredo se adaptan perfectamente a mis condiciones, pues su recorrido llano me puede permitir mantener un ritmo constante y evitar mis típicos bajones en los repechos.
Aproximadamente un mes después de Laredo, intentaré mejorar mi marca en la media de San Sebastián, otra vez en el norte, donde espero disfrutar de una temperatura fresca, a pesar de disputarse en mayo. No conozco esta carrera, pero dicen que es muy rápida y teniendo en cuenta el recorrido sobre el mapa, parece que lo es. Mi impresión es que esta marca es más asequible que la de los 10.000, en los que siempre sufro demasiado; mi objetivo en la Bella Easo será bajar de 1h28', algo que considero a mi alcance, pues cuando logré mi registro actual, salí a preparar el maratón de Sevilla y acabé encontrándome con mi mejor marca en la distancia.
Afortunadamente, el invierno ha llegado en estas fechas y eso me va a permitir (a pesar del viento) preparar a conciencia estas dos importantes citas; el próximo domingo en Parla, empezaré a calibrar mis posibilidades, aunque no creo que pueda sacar demasiadas conclusiones. Hay tiempo suficiente para llegar en forma a Laredo y a San Sebastián y unas semanas después, competiré en el maratón de Estocolmo, pero sin ninguna presión porque voy, simplemente,  a pasarlo bien. El maratón pasa a un segundo plano hasta octubre, pero, sin duda, si consigo mejorar mis marcas en esta primera mitad del año, mi estado de ánimo va a ganar enteros para afrontar el gran reto que me espera en Frankfurt.