miércoles, 28 de marzo de 2012

Maratón de Barcelona(3)- La carrera

Nunca antes había levantado los brazos al llegar a la meta de un maratón; puede parecer extraño, pero esa emoción que experimentan  muchos runners al finalizar el esfuerzo, nunca me ha acompañado en esos  momentos, algunas veces por cansancio y otras por simple decepción debido al tiempo realizado. Pero el pasado domingo no pude evitar realizar ese gesto, que más que un gesto de emoción fue un gesto de rabia, de satisfacción, pues el tiempo que señalaba mi reloj significaba mucho; esos brazos extendidos significaban que por fin había roto la barrera de las 3h10', que había corrido con inteligencia, con seguridad, con la suficiencia necesaria para controlar una distancia tan mítica como apasionante.
Cuando el despertador sonó a las 6 de la mañana del domingo, empezaba una jornada especial; los nervios, a los que había mantenido a raya hasta ese mismo día, se apoderaron de mi como si fuera un estudiante antes de un examen final. Sabía que estaba bien preparado, pero los problemas surgidos en la preparación me generaban una duda razonable, aumentada por la extensa lista de decepciones sufridas anteriormente en mi asalto a las 3h10'. Así que, cuando acabé de vestirme y salí por la puerta tras el beso de la suerte de Marisa, las piernas me empezaron a temblar hasta llegar, en cinco minutos escasos, a la zona de salida, donde me esperaban los foreros Morde, Javigan JGallego, Metro y Rayman para darme conversación y tranquilizarme un poco antes de salida. Camino a mi cajón, me encontré con Alespinar y Beto y junto a Rayman, nos colocamos en la zona de salida, para vivir una emocionante previa escuchando el mítico tema "Barcelona", que crearon Fredy Mercury y Monserrat Caballé para las olimpiadas del 92.
Suena el disparo y empiezo a correr sin volverme loco, siguiendo en la lejanía a Beto e intentando no gastar fuerzas en los primeros cinco kilómetros, como sabiamente me habían aconsejado mis compañeros. Mis piernas funcionaban, aunque no me gustaban las sensaciones, pero sabía que era temporal, la musculatura se tenía que poner a tono. El paso por el 5.000 es moderadamente rápido, pero recupero fácilmente hasta el kilómetro 10 con un trazado mucho más favorable y el extra de la primera "visita" de mi familia. Paso en 43'27'', según lo previsto.
Tras ese paso, el trazado se complica con toboganes, de poca pendiente, pero molestos. Ya voy cómodo, las piernas empiezan a estar mejor y me da la impresión de ir sobrado, pero no quiero precipitarme. Vuelvo a ver a Marisa y los niños en el km18 y me da otro subidón, sin embargo, me ocurre algo parecido a lo que me pasó en Amsterdam y pierdo la concentración por un rato, me relajo y eso me cuesta unos segundos, pues el paso por la media en 1h32'44'' me demuestra que  por muy bien que vaya, no puedo correr como si fuera un rodaje.
Me mosqueo conmigo,  pero no quiero locuras, así que incremento el ritmo de manera moderada y empiezo a notarlo muy pronto, porque comienzo a superar atletas con facilidad. A partir de entonces, recuerdo los consejos de Depa y me pongo a correr de una manera más "perra", es decir, juntándome a grupillos y aprovechando la estela de algunos corredores para que me marquen el ritmo y me quiten viento. Pero esto me funciona a medias, porque los corredores que elijo me duran muy poco y enseguida me siento con fuerzas para sobrepasarlos claramente e irme en busca de otra "vícitma". Marisa aparece en el km 28 y eso ayuda para que el paso por el Km 30 caiga en 2h12'13'' y me doy cuenta que el objetivo de 3h05' está complicado, pero que va a ser fácil acabar cerca de ese tiempo... si  sigo igual. 
Analizo la carrera, estoy fuerte, sólo tengo que mantener el ritmo sin hundirme, así que me tomo un segundo gel y vuelvo a poner un ritmo un poco más vivo que me lleve en buenas condiciones al duro final. El público  cada vez es más numeroso, empiezo a oler la meta en el paso por el Arco del Triunfo en el que vuelve a estar mi familia (y van 4 veces) para darme los últimos ánimos. Sé que no les voy a volver a ver hasta que cruce la línea de meta, así que me tomo mi último gel y me vuelvo a repetir: "vas bien, está hecho si aguantas el tirón".
Entro en el Barrio Gótico, en un ambiente impresionante cruzo por  las estrechas y sombreadas calles que me van a llevar hasta Colón, donde empieza la subida final. Vuelvo a poner un poco de picante a mis piernas y sigo recogiendo cadáveres mientras recorro la Rambla cuesta abajo; sé que esta vez va a funcionar y a pesar de mirar con recelo el cartel del fatídico km 39, llego al 40 en 2h57', con suficiente margen para pulverizar mi marca. Por fin veo a Colón señalando al Mediterráneo, aprieto los dientes para empezar a subir el Paralelo y acelero, adelantando corredores por doquier, alimentándome de los ánimos del público y de mi propia ambición, porque ya me siento invencible, no hay dolor, no hay calambres, mis piernas funcionan y ni me doy cuenta de la humedad ni del temido calor.
Llego a Plaza de España, giro a la izquierda y veo la meta, Montjuic al fondo, me río, "joder, esta vez si, me cagúen la puta"; son 200 metros de euforia, en los que pienso en que todo el esfuerzo ha valido la pena, los entrenos con frío, los madrugones y las piernas doloridas, pero ya da igual, ya llego y abro los brazos con rabia porque he conseguido hacer la carrera que quería, por fin.
3h07'14'' es mi nueva marca personal. Mi sensación es que podía haber corrido un poco más rápido, pero también que esta marca puede ser efímera. No es momento para lamentarse, hay que disfrutar de lo realizado y vaya que lo hago, porque mientras estiro, escucho la voz de Ángela que llega para abrazarme y entonces llega Alonso que me pregunta que si he logrado batir mi marca; le digo que si,  por tres minutos y sonríe satisfecho mientras Marisa me regala el abrazo que siempre espero. Un final feliz, no siempre es así, por eso esta vez lo voy a disfrutar. Creo que me lo merezco.

Maratón de Barcelona (2)- La Organización

Pasar de 4.000 a 20.000 participantes en 6 años no es tarea fácil para cualquier organización de una prueba tan complicada como un maratón. Ese espectacular aumento ha sido experimentado por la prueba barcelonesa desde el año 2006 y en mi opinión, lo ha conseguido con una nota muy alta, porque subir la calidad de las prestaciones de esta carrera les supondría estar en una elite que ya rozan con la yema de los dedos.
Pero vamos por partes; la feria del corredor siempre es el primer contacto del runner con la carrera y después de haber visitado las más importantes ferias del mundo, debo decir que Barcelona, aunque lógicamente más reducida de tamaño, cubre perfectamente las expectativas de  los participantes. La recorrida de chip y dorsal se realizan sin apenas demora y tampoco la entrega de la camiseta y la comprobación del chip, que da paso a la entrada en la zona de expositores.
Muchos maratones tienen su stand en Barcelona, fundamentalmente europeos, aunque también hay anunciantes de otras partes del mundo. El apartado de marcas deportivas está, asimismo, bien representado, pues la más importantes muestran sus últimas novedades, complementadas por tiendas de running que intentar hacer sus ventas con descuentos especiales. Complementos, nutrición y los stands de la organización, completan una feria que no decepciona, aunque un poco más de merchandansing no vendría mal.
Pero vamos con la competición, empezando por la salida, que se ubica en el mismo lugar que la meta. No está cerrada al público, aunque tampoco parece necesario y es bastante amplia, suficiente para los 20.000 participantes. No usé los baños, pero las largas colas indican claramente que no vendría mal aumentar un poco su número, así como sería aconsejable que hubiera algún puesto donde se pudiera beber agua o isotónicos o incluso tomar un café o unas barritas. Tampoco utilicé el guardaropa, situado en el pabellón donde se celebra la feria, pero parece que funciona bien.
La salida se efectúa en dos oleadas y tres cajones. En mi opinión y como pasa en Amsterdam, los cajones son demasiado extensos, porque mezclar a los atletas entre 3h y 3h30' no es muy operativo. Creo que deberían hacer al menos el doble, porque además el aumento de voluntarios que lo controlarían no sería excesivo.
La salida es espectacular y el recorrido es muy bonito, pues se recorren casi todos los lugares emblemáticos de la ciudad: Nou Camp, Paseo de Gracia, Sagrada Familia, torre Agbar, Arco del Triunfo y barrio gótico , incluyendo un agradable tramo litoral que muestra la vocación mediterránea de la ciudad. La llegada a los pies de Montjuic es un lujo, aunque apenas se disfruta después de la subidita con la que se "premia" a los corredores en los dos últimos kilómetros.
El recorrido está bien señalizado, hay suficientes voluntarios, los avituallamientos son largos y bien atendidos y además el agua es ofrecido en botella, lo que hace más sencillo esa necesaria acción de beber.
La llegada está bien organizada y los corredores son bien atendidos por voluntarios que entregan la medalla y te quitan el chip con una sonrisa, que siempre se agradece en esos momentos tan duros.
En resumen, Barcelona me ha dejado un buen sabor de boca y no dudo en puntuarlo con una nota alta, a pesar de que su recorrido dista bastante de ser tan plano como se intenta vender por los organizadores. Una organización que está a la altura de una gran carrera.

martes, 27 de marzo de 2012

Maratón de Barcelona (1) - El ambiente

El maratón de Barcelona es, por derecho propio, el más multitudinario de los que se corren en España. Tras su cancelación en el año 1994, su crecimiento ha sido espectacular debido a la buena gestión del evento basado en un buen marketing, un circuito espectacular y un buen trato al corredor.
Llegué a Barcelona el sábado por la mañana tras un cómodo viaje en AVE. Nada más llegar me pasé por la feria del corredor a recoger mi dorsal y el ambiente era inmejorable, con mucha gente visitando los expositores, entre los que se cuentan un gran número de maratones internacionales en busca de "clientes". Ya por entonces estaba instalada la zona de salida y meta, justo al pie de la fuente mágica de Montjuic y no pude evitar pensar en volver a cruzar una línea de meta maratoniana por duodécima vez, pero era mejor dejar las emociones para el día siguiente.
Esa misma tarde, me pasé a tomar un café con varios componentes del foro: Alespinar, Beto, Morde, Rayman, Lobo, Javigan, JGallego y Metro, con los que tuve la oportunidad de compartir un buen rato charlando de atletismo. Pero además, esa tarde había infinidad de atletas paseando por el centro de la ciudad, concentrados de cara al gran día. El ambiente premaratoniano era cálido y todo hacía presagiar una gran jornada atlética dominguera.
Ya el día de la carrera, me dirigí a la zona de salida temprano, pues había quedado con varios de mis compañeros foreros para hacernos unas fotos y darnos los ánimos pertinentes. Faltaba poco para comenzar y cada vez llegaba más público a la salida, de manera que cuando se dio el pistoletazo de salida, las calles ya estaban llenas de gente jaleando a los "valientes" que intentabamos emular a Filípedes. Debo confesar que no me esperaba tanto público en las calles, pues una vez recorridos los primeros kilómetros, seguíamos recibiendo los aplausos de los aficionados y aunque había alguna zona más vacía, en general no dejamos de tener animación en ningún momento.
Pero si la primera impresión fue buena, la continuación fue aún mejor, pues el paso por las zonas más emblemáticas, como el Paseo de Gracia o la Sagrada Familia fueron espectaculares por la gran cantidad de público. sin embargo, lo mejor estaba por llegar y eso vino después de la media maratón, desde el recorrido por la Meridiana que lleva hasta la Torre Agbar, donde ya se corría dentro de un pasillo humano ininterrumpido que iba a durar prácticamente hasta el final de la prueba, con mención especial al espectacular paso por el arco del triunfo y posteriormente por el barrio Gótico y la subida final por el Paralelo hasta meta, donde los gritos del público se incrementaban aún más y me permitieron llegar a meta en un estado de gran euforia.
Barcelona no me ha decepcionado, al contrario, creo que el ambiente es mucho mejor al que viví en Donostia y sin duda muy superior al de los MAPOMA que he corrido. Si este maratón sigue en su línea ascendente, no sería descabellado en que se convirtiera en uno de los maratones de referencia en Europa.


viernes, 23 de marzo de 2012

Esta va por Feli

Faltan menos de 48 horas para que se de la salida del Maratón de  Barcelona 2012. A pesar de estar curtido en bastantes batallas, los nervios han empezado a aflorar y no creo que me abandonen hasta el momento en el que suene el pistoletazo inicial. Han pasado cinco meses desde que crucé la línea de meta en Central Park, después de aquellos desafortunados calambres y desde entonces, mi obsesión ha sido llevar a cabo una dulce venganza en la siguiente gran cita, que ya está a la vuelta de la esquina.
En estos cinco meses he entrenado duro y como siempre he recibido el apoyo y la comprensión de mis amigos y familiares. Como os he contado, ha sido una preparación un tanto peculiar, pues he sufrido lesiones y enfermedades siempre inconvenientes, pero eso no ha sido lo peor, ni mucho menos. Muchos de los que me seguís, ya sabéis que en enero operaron a mi hermana; fueron unos días duros los que pasó en el hospital, pero logró superar los problemas  y ahora sigue su recuperación en casa; una recuperación que puede ser más larga de lo previsto, pero que estoy seguro que acabará en una total recuperación.
Mi hermana Feli me ha acompañado a dos maratones, Berlín y Amsterdam, a la media de Lisboa y a algunas carreras más, junto con mi sobrino Manuel y mi cuñado Jesús; son unos de mis seguidores más fieles y estaba previsto que me acompañaran en Barcelona, junto a Marisa y los niños. Pero como os podéis imaginar, esta vez no va a poder ser porque aún es temprano para realizar un viaje de este tipo. Va a ser extraño no verlos en alguna calle animándome y agitando las banderitas que tan bien identifico, pero sé que me van a seguir desde casa con la misma ilusión. Mi hermana siempre dice que admira mi fuerza de voluntad para salir a entrenar todos los días, pero yo creo que no es tan difícil esforzarse cuando algo te gusta tanto como a mi me gusta correr; sin embargo, la voluntad que es verdaderamente admirable, es la de luchar día a día por superar una enfermedad y recobrar la vida cotidiana que tanto le gusta. Por eso, cuando lleguen los momentos malos de la carrera y me invada el cansancio y el dolor, pensaré en que mi hermana supera obstáculos más difíciles cada día y que debo seguir adelante porque es la única manera de llegar al final, en el tiempo que quiero o en otro mayor, pero lo importante es llegar.
El domingo espero poder cruzar la línea de meta de mi decimosegundo maratón y en esos momentos volveré a acordarme de todos los que ha estado a mi lado durante esos 42,195 km; me acordaré de todos los que me seguís por aquí, de mis amigos, de los compañeros del foro, de mis compañeros corredores de Running bajo Control, especialmente de Elena, que correrá conmigo en Barcelona, de mis amigos "maratonianos" que me seguirán en mi próxima cita, de mi entrenador Depa, de mis hermanos, de Marisa y los niños, pero, esta vez, especialmente de Feli, a la que quiero dedicar esta carrera. Ella también va a cruzar la línea de meta en unos meses y con un buen tiempo.