miércoles, 14 de julio de 2010

Campeones del mundo

Como os imaginareis he vivido intensamente la celebración del campeonato del Mundo de Fútbol durante el último mes. Ayer, millones de españoles nos sentimos orgullosos de serlo, orgullosos de tener la mejor selección del mundo, orgullosos por ser campeones del mundo de fútbol. Ha sido un mes intenso, he visto casi todos los partidos y he seguido con especial tensión aquellos en los que jugaba España. He vuelto a disfrutar del fútbol y por fin, de mi selección, después de tantos y tantos años de decepciones mundialistas.
Cuando corría esta mañana, he revivido los momentos más importantes de la final, el gol, las celebraciones y todo ello con una sonrisa en los labios. Ayer vi el partido con mis hermanos y con amigos, aquí en Peñíscola. Todos acabamos celebrando el triunfo en la piscina, relajándonos después de un partido tan tenso. Y en medio de tanta tensión y de tanta celebración me he acordado de mi padre que nunca pudo vivir un día tan especial. El comenzó a escribir los famosos libros/resumen en el año 1974, siempre con la esperanza de que España se proclamara campeón. Me hubiera gustado ver con el este gran partido, compartir la emoción, comentar las jugadas, abrazarnos en los goles. No ha podido ser, aunque sé que estuvo viendo el partido con nosotros de alguna manera
Mi padre y mi madre siempre van conmigo de esa manera en mis carreras importantes. Me acuerdo de ellos cuando sufro, cuando cruzo la meta. Seguro que les hubiera gustado verme acabar una maratón. Ellos ya no lo van a poder hacer, como lo hacen Marisa, Ángela y Alonso, o como lo hizo mi hermana Feli junto a Jesús y Manuel en Berlín. Correr es un bonito deporte, mucho más si compartes el sufrimiento y el esfuerzo con las personas que más quieres.
España ha ganado el mundial, Del Bosque y sus chicos nos han hecho un poco más felices a los españoles y eso nunca sobra. Hemos compartido momentos inolvidables con amigos y  familiares, momentos que han girado en torno a un deporte, pero que nos han servido a todos para unirnos un poco más. así que solo me queda dar las gracias a ese grupo de chavales que me han permitido vivir un mes que nunca olvidaré.


viernes, 9 de julio de 2010

Otra vez en Peñíscola

Estoy en Peñíscola de nuevo, para pasar dos semanas de vacaciones con mi familia. Esta bonita localidad de la costa de Castellón ha sido mi lugar de descanso estival durante los últimos siete años. El año pasado escribí un post contando las posibilidades que tiene este lugar para correr, por eso no voy a repetirlas. 
Este año es muy distinto al año pasado, en el que vine convaleciente de mi rotura de fibras y comencé a correr de nuevo. Ahora, estoy empezando la preparación del maratón de Amsterdam después de una buena primera parte del año, en el que he batido mis marcas de las pruebas más importantes. Pero en los últimos meses he dado un bajón, imagino que lógico por el trabajo acumulado. Aquí estoy empezando de nuevo a pesar del intenso calor que dificulta bastante el entrenamiento.
Quedan unos tres meses y medio en los que tengo que volver a coger una buena forma que me permita bajar de una vez de las 3horas 10 minutos en el maratón. Quizás corra alguna prueba de montaña o un diezmil cuando vuelva a casa, aún no está decidido, pero si lo están las medias, el 22 de agosto y el 19 de septiembre.  En agosto, lo más probable es que repita Villanueva de la Serena, aunque me estoy pensando correr en Bascones de Ojeda, en Palencia, en la misma fecha. Septiembre está decidido, correré en Valladolid por segunda vez. Es una buena media, llana y está en el mejor entorno para mi, pues a pesar de que hace mucho que no vivo allí, sigo conociéndome a la perfección la ciudad y será una buena oportunidad para que mi hermano Juan Carlos me haga unas buenas fotos corriendo.
Queda mucho por entrenar, mucho calor que sufrir en el verano que queda y muchos buenos y malos días. Intentaré reflejar mi estado de ánimo aquí, para que todos sepáis de primera mano que aún me queda mucho carrete.

martes, 6 de julio de 2010

Liberty, Azuqueca y a descansar

Hace mucho que no escribo, desde que llegué de Burdeos. No han pasado muchas cosas, a pesar de haber competido en dos ocasiones con resultado bastante regular tirando a malo. 
La primera fue la Carrera Liberty, un diezmil que corrí por el centro de Madrid un día después de volver de Francia. Como conté, acabé lesionado de mi "vuelta" al fútbol, así que podéis imaginar que la carrera no fue muy allá; me dolían las piernas, la espalda, no conseguí coger un buen ritmo y al final acabé por encima de los 44 minutos, una maca pobre, pero ese día no daba para más.
Seguí entrenando para preparar una cita que esperaba con gana,s la media maratón de Azuqueca, una carrera plana y muy favorable para hacer buena marca si no influía demasiado la temperatura, pues se corre en junio. Pero las dos semanas de entrenamiento hasta la cita fueron malas, con dolores de espalda, piernas cargadas, falta de ganas... un calvario. El caso es que cuando llegó el día D, me presenté en la salida con ganas, pero sin demasiadas esperanzas de hacerlo bien, lo cual se fue confirmando según iban pasando los kilómetros hasta finalizar con una marca de 1h 34'. Teniendo en cuenta que cuatro meses antes, en Getafe había hecho 1h28', sobran los comentarios.
Después de esta carrera daba por terminada mi temporada invernal y le dije a mi entrenador que me encontraba cansado y con poca moral, quizás por ello me ha premiado con dos semanitas de "descanso", que básicamente consisten en rebajar un poco la carga de kilómetros. Bueno, pues con ese descanso y el masaje que me dio Cristina el pasado viernes, me he vuelto a poner las pilas para empezar a preparar en asalto a Amsterdam. No sólo estoy mejor de piernas, también de moral, porque me espera un verano duro y necesito entrenar con alegría para que el 18 de octubre esté al nivel que me permita hacer algo interesante en la cuidad holandesa. Espero contaros todo aquí.

miércoles, 9 de junio de 2010

Burdeos: fútbol, lesión, carrera y vino

El campeonato europeo de fútbol para controladores aéreos se ha celebrado este en año en la bonita ciudad de Burdeos, donde acudí con mis compañeros a pasar la semana. No era mi intención disputar el campeonato al mismo ritmo de años anteriores, pero si jugar algunos minutos a pesar de mi "retirada". Además, me llevaba los "bártulos" de correr para compatibilizar ambas actividades.
Pero parece que el fútbol me la tiene jugada ultimamente y tras salir al campo para sustituir a un compañero, en la primera jugada, mi internada por banda acabó con un búlgaro metiéndome el cuerpo y mandándome al suelo con tal violencia que la parte inferior de mi espalda quedó totalmente maltrecha. No podía seguir.Intenté correr al acabar el partido, pero era imposible.
El día siguiente estaba recuperado, aunque no bien del todo. Jugué medio tiempo y luego me fui a correr 50 minutos por el Parque Floral de Burdeos, una delicia de recorrido sobre caminos de tierra salpicado por arroyos, césped y flores. Corrí con dolor, pero fue remitiendo mientras iba calentando las piernas. Esa tarde, visité Saint Emilion, la cuna del vino de Burdeos, donde aparte de comprar alguna botella, degusté varios vinos y tuve una conversación muy interesante sobre el vino bordelés con un bodeguero local.
Volví a correr en mi último día de estancia, esta vez por el centro de Burdeos, una ciudad tranquila, muy bien urbanizada, con muchos jardines y zonas peatonales, que hacen de la carrera una delicia.
El balance del torneo de Burdeos no ha sido muy bueno. Quedamos en la posición 25 y me lesioné, pero la visita a Saint Emilion y los rodajes por la ciudad me quitaron el mal sabor de boca. Espero volver y sin lesionarme.