Tras la experiencia vivida en Vietnam, era consciente de que correr a las 4 de la mañana no es tarea sencilla, pero tras mi llegada a Delhi el viernes previo a la carrera, comprobé que la dificultades iban a ser aún mayores teniendo en cuenta el jet lag y sobre todo, la abundante contaminación de la capital de la India. Todas esas ideas dieron vueltas en mi cabeza en las horas previas a la salida en las que intenté descansar en el hotel, antes de dirigirme al estadio Nehru a las 3 de la mañana; era una madrugada fresca, húmeda, pero no excesivamente, lo que me hubiera permitido correr sin demasiados problemas, de no ser por el irrespirable aire que entraba en mis pulmones con cada bocanada.
Calenté, me ubiqué en una posición media en la zona de salida y decidí salir suave para adaptarme a la carrera sin sufrir demasiado, a un ritmo que se acabó yendo cerca de los 5'30'' el kilómetro; no era el ritmo que yo hubiera querido, pero no estaba para más, me costaba respirar un aire tan sucio y las piernas no funcionaban correctamente por la falta de oxígeno. Lo estaba pasando mal y empecé a pensar que no valía la pena seguir, que podría ser perjudicial para mi salud correr en esas condiciones, pero seguía corriendo, lento, pero constante. Muy pronto recibí los ánimos de mi afición, en el kilómetro 7, pensé pararme e irme con ellos, pero seguí, mi cabeza no me dejaba rendirme y tras verles un poco después, sabiendo que ya me alejaba de ellos hasta finalizar la primera vuelta, decidí continuar e intentar seguir, al menos, hasta la media.
Paré un momento "al baño", me tranquilicé y volví a la carrera pensando que las cosas mejorarían con el paso del tiempo y así ocurrió; iban cayendo los kilómetros, me iba sintiendo mejor y aunque el ritmo no se incrementaba, mis sensaciones empezaban a parecerse a las normales, salvo que para meter oxígeno a la sangre, tenía que respirar fuerte y no pasarme de ritmo, porque me ahogaba. Llegué a la parte más bonita del recorrido, surcando la avenida en la que se ubica la mítica Puerta de la India en un recorrido de ida y vuelta, para luego enfilar el camino de regreso al estadio.
Empecé a pensar que el maratón ya estaba en el bote, que sólo había que aguantar, disfrutar y sobre todo, no pasarme de ritmo porque sería fatal; volví a recibir el ánimo de los míos y poco después de los voluntarios de Asics que habían montado un espectáculo de luces y sonido justo antes de completar la media en 1h55'48'', un ritmo lento, pero que me permitía seguir en la lucha.
Empezaba la segunda vuelta con mejores sensaciones, el ritmo iba mejorando y ya se empezaba a atisbar el amanecer; otra vez me volvieron a animar, pero ahora ya no tenía intención de parar, tocaba completar la segunda vuelta y ganarme otra bonita medalla. Esta vez ya se podía disfrutar de la vista de la Puerta de la India y del recorrido por sus aledaños, a pesar de varios perros molestos, a los que acompañaron un poco más adelante un gran número de monos sueltos que se concentraban en una calle; era curioso, pero nada aconsejable para correr, pero bueno, ya me faltaban pocos kilómetros, mi ritmo había aumentado un poco y estaba "recogiendo cadáveres" constantemente.
Los último kilómetros fueron emocionantes, faltaba poco, estaba muy cansado, pero me resistía a bajar el ritmo, tenía que acabar bien, aunque parecía que el tiempo avanzaba despacio; por fin llegué a la avenida donde se ubcia el estadio, recibí de nuevo el apoyo de los Asics Boys y justo antes de cruzar la meta, la de mis amigos con los que pude compartir mi alegría. Crucé al meta en 3h48'19'' para completar mi 56º maratón, muy sufrido, pero sin embargo, no el peor de mi historial.
La experiencia india no ha sido la mejor de mi carrera, creo que cometí un error al elegir Delhi para correr, las condiciones son muy duras debido a la alta contaminación y el horario tampoco ayuda. Obviamente estoy contento por haber podido superar esta dura prueba, pero no creo que repita una experiencia similar en un futuro.
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