jueves, 25 de agosto de 2022

El maratón de la paz

En 1924, Vojtech Bukovsky, un eslovaco periodista y organizador de eventos deportivos,  asistió como espectador a los Juegos Olímpicos de París donde vivió de primera mano las gestas de atletas de todo el mundo, aunque lo que realmente entusiasmó al bueno de Vojtech fue la prueba de maratón, así que se puso manos a la obra para organizar una prueba de esas características en su Kosice natal a finales de ese mismo año, concretamente un 28 de octubre, día del sexto aniversario del establecimiento de Checoslovaquia; tan solo 8 atletas tomaron la salida de la primera edición, ubicada detrás de las ruinas del castillo de Turña para dirigirse a Kosice, donde resultó victorioso el atleta local Karol Halla  con un tiempo de 3:01:35.

El evento progresó adecuadamente, pues en la segunda edición ya hubo participación internacional y en la tercera la victoria se la llevó el alemán Hempel;  de hecho, en 1930 ya era considerado el segundo mejor maratón del mundo tras el de Boston, puede que por esa razón, Juan Carlos Zabala, un prestigioso maratoniano argentino,  eligiera Kosice en 1931 como preparación para el maratón olímpico de Los Ángeles, que ganó un año después; la marca de Zabala, 2:33:19. perduró 19 años como la mejor de la prueba-

Ni siquiera la segunda guerra mundial impidió que la  prueba se dejara de celebrar cada año, hecho por el que se empezó a denominar como el maratón de la Libertad y posteriormente el maratón de La Paz, ya que el el espíritu de paz y libertad de los corredores que disputaban la prueba era más fuerte que el conflicto generado por las naciones contendientes. Tras la guerra, Kosice se erigió como el maratón más con más participantes del mundo, con 74 llegados en los años 1946 y 1947. En 1959, el ruso Popov consiguió vencer con la mejor marca del ranking mundial, pero el verdadero hito en la historia de esta carrera, fue la participación del mítico Abebe Bikila en 1961, un  año después de su histórico triunfo en el maratón olímpico de Roma corriendo descalzo. La presencia del atleta etíope fue un auténtico acontecimiento en la ciudad, las calles estaban abarrotadas de aficionados observando la evolución de la carrera y el estadio donde finalizaba la prueba agotó sus 30.000 localidades (por entonces la población de Kosice era de 80.000 habitantes). Como era de esperar, Bikila logró la victoria e inscribió su nombre en el pedestal del famoso "Victory Herald"  estatua de bronce que fue colocada en 1960 en Marathon Square para que los aficionados puedan consultar los ganadores de la prueba más importante de su ciudad.

Otro hito importante de esta carrera, fue la inclusión de la competición de mujeres en 1980, siendo Christa Vahlensieck la primera vencedora y también la de las cuatro ediciones posteriores; en 1989, la "Revolución de Terciopelo" no solo provocó cambios en la sociedad eslovaca, sino un cambio importante en el recorrido del maratón, que pasó a ser totalmente urbano, sustituyendo al original que salvia y volvía a entrar en la ciudad. El récord actual del circuito fue logrado por el keniano Lawrence Kimwetich Kimaiyo, con un tiempo 2:07:01, logrado en 2021, justo dos años antes del 90 aniversario de la prueba que fue celebrado convenientemente.

El próximo 2 de octubre tomaré la salida en la 97 edición del maratón más antiguo de Europa; una carrera con una historia apasionante en la que tendré el privilegio de competir; dejando a un lado el aspecto competitivo, me hace especial ilusión poder formar parte de esta carrera histórica, una de esas que son "obligatorias" para los que amamos esta esta distancia. Tuve la fortuna de competir en Boston hace años y nunca olvidaré el ambiente maratoniano que se respiraba en la ciudad de Massachusetts, en la feria, en las calles, en cada tienda, bar, en cada rincón... y espero respirar ese mismo ambiente de maratón en Kosice

Al contrario que Boston, Kosice es un maratón poco conocido, yo diría que no hay mucha gente que pueda ubicar esta ciudad en el mapa, pero además esta histórica prueba no parece llamar la atención de los corredores. populares europeos y mundiales, centrados más en pruebas multitudinarias de grandes ciudades; Pero al igual que Boston. Kosice representa esos valores que definen a los verdaderos atletas, esfuerzo, perseverancia, compañerismo, solidaridad... Por eso me hace especial ilusión compartir la aventura con Pili, con la que volveré a desgastar zapatillas, pues Pili es una verdadera maratoniana, luchadora, humilde y gran compañera, pero también quiero compartirlo con mi afición, que me seguirán por vigésima segunda vez en un maratón, siempre ayudándome a llegar a meta, capitaneados, como no, por Marisa que formará parte  de nuestro  cuadragésimo tercer maratón porque ella no se ha perdido ninguno y aún nos quedan muchos por correr juntos.

El primer domingo de octubre volveré a ponerme en la linea de salida de un maratón, para recorrer 42,195 Km, para correr por las mismas calles por donde corrieron Bikila, Zabala y muchos más, en definitiva para formar parte de la historia de un maratón histórico. 


martes, 12 de julio de 2022

Vuelta a los clásicos

 Teniendo en cuenta el título de este post, más de uno estará pensando que me he puesto a escribir sobre teatro, algo que podría considerarse normal teniendo en cuenta que en esta época se está celebrando el famoso Festival de Teatro Clásico de Mérida; otros pueden pensar que me estoy refiriendo al movimiento artístico desarrollado a mediados del siglo XVIII que promulgaba una vuelta al estilo clásico como modelo de modernidad; sin duda, sería muy interesante escribir sobre esos temas y más para mi, un geógrafo medio historiador que disfruta de las artes escénicas y del arte con asiduidad, pero en este blog yo escribo, o al menos lo pretendo, de atletismo y he decidido titular de esta manera para introducir el debate de la conveniencia de volver a lo que ha funcionado en otros tiempos, en tono metafórico, volver a lo clásico.

Han pasado muchas cosas desde aquella media de Palencia en la que competí días antes de que la pandemia cambiara todo, pero entre esas cosas no hay más que un reducido número de competiciones, muy pocas en dos años. Sin embargo, cuando hace unos días revisaba mis dorsales, me di cuenta de lo que había competido hasta aquella fecha y además con buenas marcas porque en 2019 preparé a conciencia el maratón de Valencia. Así que después de volver a competir tras la pandemia, la re lesión, la retirada en Cognac y los entrenamientos para volver a la normalidad, ha llegado la hora de retomar esa dinámica que me llevó a hacer buenas marcas y por eso estoy programando lo que queda de año al detalle, para intentar estar en diciembre en Málaga en las mejores condiciones posibles.

Y para empezar con un verdadero clásico, estrenaré la temporada estival compitiendo por tercera vez en la Carrera de San Lorenzo, una carrera de toda la vida que discurre por El Barrio de Lavapiés de Madrid; el recorrido es un sube baja constante y con el aderezo del calor siempre resulta una prueba dura, pero muy gratificante por su ambiente y por las calles en las que se compite; una semana después me desplazaré a Segovia para correr una carrera que llevo muchos años queriendo hacer, la carrera popular del barrio de San Lorenzo, que organiza mi gran amigo Abel: es un 5k cuyo perfil no debe ser precisamente plano, pero es de esas pruebas en las que vale la pena competir.

Después de estas dos competiciones en julio no tengo nada programado hasta el maratón de Kosice, que se disputa el 2 de octubre, pero voy a intentar hacer una media, preferiblemente la Ribera Run Race, pero estoy expensas de mis turnos de trabajo. El objetivo en Kosice es hacer una buena carrera y disfrutar de un maratón tan especial (hablaré de el en otro post) para después empezar a preparar bien el maratón de Málaga, en el que mi objetivo es llegar lo mejor posible el próximo 11 de diciembre; para ello, ya tengo programada una media en Alicante en el mes de noviembre, aunque sigo buscando pruebas atractivas para completar mi preparación.

La planificación está perfilada, ahora toca entrenar duro, competir y sobre todo, disfrutar cada carrera, seguro que será así.

martes, 24 de mayo de 2022

Maratón de Salzburgo(3)- La carrera

 La previsión meteorológica falló y el sábado por la tarde no hubo tormenta en la ciudad de Mozart, buena noticia para evitar que la humedad ambiente se sumara al sofocante calor que se pronosticaba para la mañana del domingo; no pasé bien la noche previa al maratón recordando otros maratones calurosos como Quebec o Tenerife, en los que acabé completamente desfondado, pero esa ausencia de humedad podría permitirme que gestionara mejor la prueba.

Desayuné en el hotel junto a otros muchos atletas que iban desfilando poco a poco hacia la salida que se encontraba unos 10 minutos caminando; la temperatura rondaba los 17 grados, agradable, pero sabía que eso iba a durar poco. Tras prepararme y calentar un poco, me coloqué en las primeras posiciones de mi cajón y esperé la salida de la élite hasta que llegó mi turno. La estrategia era muy clara, empezar tranquilo y dependiendo de la evolución de la temperatura, mantener o incrementar el ritmo, que deberías estar en torno a los 4'45'' por kilómetro, que era para lo que había entrenado.

El primer kilómetro se fue a 4'30'' y como poco más adelante recibí los primeros ánimos de mi afición, el segundo volvió a ser demasiado rápido, así que bajé el pistón y partir de ahí mi paso comenzó a variar entre 4'40'' y 4'45'' por kilómetro. La primera parte era muy agradable, corriendo a la sombra de enormes árboles hasta llegar al palacio de Shonbrunn mientras conversaba con un atleta austriaco que iba a hacer la media y que me pronosticó una segunda mitad complicada debido al calor. Tras avituallarme en los patios del palacio, pensé en bajar un poco el ritmo, pero iba cómodo y decidí que esa reducción no iba a evitar el aumento de la temperatura, así que seguir a lo mío. Tras la zona arbolada, se llega de nuevo a la ciudad y tras recorrer unas calles bastante desiertas, se llega a una zona de urbanizaciones en la que los vecinos estaban en la calle animando al estilo austriaco, es decir, no demasiado animoso.

Poco a poco se llega al centro tras recorrer más calles  desiertas, pero no importa cuando ves de nuevo a tu grupo animando sin parar al rededor del km 17 y a partir de ahí la entrada al centro de la ciudad donde el público era más numeroso y la animación más ruidosa; paso la media en 1h39' aproximadamente, conforme a lo previsto y con intención de mejorar un poco en la segunda mitad, pero aún no soy consciente de lo que me espera.

Tras salir del centro, vuelvo otra vez a la zona arbolada, hace calor, pero se está bien a la sombra y sigo manteniendo un buen ritmo, incluso mejorando un poco; vuelvo a pasar por Shonbrunn, vuelvo a beber y todo parece ir bien, estoy cumpliendo con el ritmo, la hidratación y el aporte sólido, pero aún queda mucha carrera. Vuelvo a observar las montañas nevadas a mi derecha y me doy cuenta que la sombra toca a su fin y el calor es ya insoportable. Con el sol en todo lo alto entro de nuevo en Salzburgo, ya no hay tanta gente en las urbanizaciones, aunque quedan niños mojándonos con las pistolas de agua, mi ritmo empieza a resentirse y empiezo a notar cansancio en las piernas. Al paso por el km 28, es decir, a falta del último tercio de carrera, aún voy en tiempo para bajar de 3h20', pero es evidente que no voy a poder conseguirlo porque soy incapaz de mantener el ritmo. No hay sombra, empiezo a sufrir, los kilómetros al sol cada vez son más penosos y mi único objetivo es cruzar la meta y acabar, pero queda mucho.

Me animo un poco al pasar el km 32, empieza la cuenta atrás e intento recuperar el ritmo que ya se ha ido casi a los 5' por kilómetro, pero me resulta imposible correr más rápido, es más, el cansancio y el calor provocan que al final me pare en una sombra, no más de 15 segundos, pero tras seguir y recuperar un poco las sensaciones, volvía a venirme abajo y tuve que para alguna vez más. Alrededor del km 36 vuelvo a ver a mi afición, notan que voy muy "tostado" pero me animan para que llegue a meta. Falta muy poco, ya no quiero parar más y empiezo a remontar un poco y adelantar atletas que me habían dejado atrás poco antes. El olor a meta y los ánimos del público me llevan en volandas hasta el último kilómetro en el que ya acelero sin miedo para cruzar la meta en 3h23'44''.

No puedo estar insatisfecho con el tiempo, creo que es una marca meritoria teniendo en cuenta que al finalizar la carrera la temperatura era de 24 grados con una sensación térmica de 28; es difícil correr con tanto calor, sobre todo para mi que prefiero temperaturas mucho más bajas. Habrá tiempo para mejorar, lo importante ha sido volver a cruzar una meta y además en unas condiciones tan desfavorables. Salzburgo ya es historia, ahora toca preparar nuevos retos y volver a disfrutar de otro maratón.




domingo, 22 de mayo de 2022

Maratón de Salzburgo(2)- La Organización

Como ya he comentado anteriormente, el maratón de Salzburgo es una carrera modesta, con una participación que no llega a los mil atletas, pero que se sazona con infinidad de pruebas "menores" para abarcar a un mayor número de competidores y ya de paso engrosar las cifras de participantes para conseguir beneficios; digo esto porque, partiendo de la base de que es lógico que la organización del evento obtenga beneficios para que siga disputándose la prueba año tras año, me parece que pagar 40 euros por una "Breakfast Run" que consiste en correr 5 Km en grupo para luego tomar un café con un bollo, es bastante caro y aunque el precio del maratón no es excesivo, pagar 30 euros por una camiseta conmemorativa que no es de marca conocida, me parece una estafa. En cualquier caso, es evidente que cada uno es libre de inscribirse y pagar, en mi caso, pagué por la camiseta sin verla y cuando me la entregaron en la feria, descubrí que su diseño dejaba mucho que desear y su calidad era media.

Pero voy a dejar el aspecto económico de lado, para analizar, en primer lugar, el funcionamiento de la página web del evento, que posee un buen diseño, cuya navegación es fácil, pero la actualización de noticias es escasa, aunque esto puede deberse a que no hay mucho que actualizar en un evento tan pequeño.

La feria se celebra en un pabellón de hielo, no es demasiado grande y con pocos expositores interesantes para atletas, aunque para el público en general no es así, pues había un stand en el que rizaban el pelo que estaba a reventar; no hay grandes marcas deportivas exponiendo, solamente tiendas locales, pero es destacable una recogida del dorsal ágil y muy bien atendida por voluntarias muy simpáticas dispuestas a aclarar cualquier duda. La Bolsa del corredor es escasa, la camiseta de pago y fea, como ya he comentado y te dan una bolsa para el ropero, que no usé, pero que me parece un detalle positivo.

El sábado tarde en Salzburgo ya se podía ver que todo estaba preparado para el día importante, pues durante viernes y sábado ya se habían celebrado carreras infantiles; la salida se ubica al lado del río, es una zona amplia, cómoda para prepararse, tumbarse en la hierba y relajarse antes de empezar la prueba. Hay baños público suficientes para los atletas y no vi aglomeraciones en el ropero. La salida es escalonada,  la carrera de 10 Km sale la primera, quince minutos después la élite y poco después el resto de atletas ordenado en cajones, incluyendo media y maratón; esto último no supone problema alguno pues la participación no es muy numerosa y la avenida por la que se inicia la prueba es bastante amplia.

El recorrido consta de dos vueltas, bastante bonito en mi opinión, pues se inicia en la ciudad para salir pronto a las afueras, dirigiéndose al palacio de Hellbrunn, a cuyo jardín se entra antes de continuar camino entre árboles con vistas espectaculares a las montañas nevadas que rodean la ciudad a un lado y a la fortaleza que domina la ciudad al otro. Tras un buen trecho de recorrido campestre, se vuelve a entrar en la ciudad por una zona. de urbanizaciones y desde ahí de nuevo al centro, sin pasar por todos lugares emblemáticos, pero es suficiente. El perfil es prácticamente plano y salvo una pequeña bajada, apenas se perciben desniveles. 

Los avituallamiento se ubican sólo a un lado del recorrido, con agua, isotónicos y Coca Cola, además de fruta y geles en alguna mesa; debido al calor reinante, en todas las mesas había una manguera para refrescar a los atletas, algo muy de agradecer. También hay baños en todos los puestos de avituallamiento y más de uno, para evitar esperas innecesarias.

La meta está bien organizada, tras la llegada te dan agua, isotónico, fruta y cerveza de verdad y ademas hay una fuente donde algunos atletas metían los pies para relajarse un poco tras el esfuerzo. Y por último, destacar que la medalla es bastante bonita.

En definitiva, organización correcta, suficiente para un evento de estas características; hay cosas que se pueden mejorar, pero en conjunto la experiencia es bastante buena y el trato al corredor es mejor que en carreras más numerosas.