lunes, 16 de agosto de 2010

La constancia da sus frutos

Han pasado dos semanas desde que Arturo Casado y Nuria Fernández se proclamaran campeones de Europa de 1.500 metros en Barcelona. Ambos han llegado a lo más alto después de quedarse a las puertas del éxito en algunas citas importantes. Arturo ya había saboreado un bronce en el inicio de su carrera, pero no pudo mantener el nivel posteriormente, según dicen sus detractores por pereza en los entrenamientos. A Nuria nunca se le ha achacado no ser una luchadora, pero ha crecido como atleta a la sombra de Natalia Rodríguez, una auténtica superclase con muy mala fortuna. 
Pues bien, cuando nadie daba un duro por Arturo y la propia Nuria se planteaba si valía o no para esto de correr, dan un golpe de mano y se proclaman campeones continentales. ¿Quién lo entiende? Pero este bello deporte es así y cuando trabajas recoges resultados, aunque sea en un momento inesperado, aunque ya hayas perdido la esperanza en lograr tu objetivo.
Por eso, cuando entreno a diario pienso en mejorar, no sólo mi marca, sino en ser mejor atleta, controlar mejor mis ritmos, mejorar mi velocidad al final, aprender a sufrir aún más... Entrenar, tener disciplina, esforzarte por ser mejor, a veces no tiene recompensa inmediata, pero la constancia siempre da sus frutos. Es decepcionante no conseguir la marca deseada después de meses de entrenamiento tan duros como los que estoy pasando este verano; mi objetivo es bajar ya de una vez de las 3h 10' en Amsterdam y para ello trabajo. Pero debo tener en cuenta que ya en Tokio tenía esa marca en mis piernas, pero las condiciones meteorológicas  estropearon su consecución..
Hay que estar preparado para todo, para lo bueno y para lo malo, pero nunca hay que rendirse, nunca hay que tirar la toalla, porque al igual que arturo y Nuria han conseguido su objetivo, sé que yo también lo voy a lograr.

martes, 3 de agosto de 2010

CAPOVI 2010

Después de hablarlo con Javier, decidí iniciar mi preparación para Amsterdam en una carrera de 7 km (6.900 m. exactamente) en Villacañas (Toledo). La CAPOVI /Carrera Popular de Villacañas) es una competición modesta, gratuita que se celebra en la anteferia de este pueblo manchego. Se corre a las 22 horas, aunque previamente se disputan carreras para los más pequeños. 
Llegué tarde a Villacañas para evitar conducir con un calor excesivo. La entrega del dorsal fue inmediata y lo que es mejor, la amabilidad de los trabajadores del ayuntamiento que estaban allí un sábado por la tarde organizando todo. Había muy buen ambiente en la plaza donde partía la carrera, muchos atletas masculinos, pero también muchas chicas, lo cual no suele ser habitúal. Yo me sentía bien, con ganas de volver a correr y de comprobar de que había servido tanto entrenamiento a pleno solo de julio.
En la salida me coloqué en la parte de adelante, así que salí a un ritmo rápido, que prontó aminoré para no fundirme, dejando pasar a atletas más rápidos. Era una carrera corta y sé que en este tipo de pruebas si te cebas al principio lo acabas pagando. Había calentado bien, de manera que pude poner un ritmo cómodo y rápido a partir del killómetro 1, que pasé en poco más de 3'30''. Empecé a adelantar atletas, sobre todo en una cuesta a situada a mitad del recorrido que hizo pagar su deuda a muchos impetuosos.
Se daban dos vueltas a un circuito y pasé la primera a buen ritmo, alrededr de los 4 min/km y además estaba en disposición de mantener esa velocidad. Aún así, la segunda vuelta fue más dura, sobre todo la cuesta que se me hizo un poco larga, pero una vez arriba, el último kilómetro picaba hacía abajo y pude completar la carrera en 27'50'', un tiempo que me deja satisfecho.
En definitiva, un buen test y a seguir entrenando que aún queda mucho. Veremos cual es la próxima carrera, pues no está claro, pero sea como fuere, lo que si es importante es que a estas alturas mi estado de forma está conforme a los previsto.

martes, 20 de julio de 2010

De vuelta a casa

Se acabaron las vacaciones de verano. Han sido quince días en Peñíscola que la final se me han hecho un poco largos. La verdad es que he echado de menos la semana en Pirineos y las caminatas con los niños, pero otro año será. Queda todavía verano y calor, pero afortundamente en Villalbilla no hay esa humedad que me ha machacado a orillas del Mediterráneo. Ya he hecho dos salidas y salvo dos desgradables incidentes con perros, todo ha marcahdo bien. Hace calor, pero saliendo a primera hoar es soportable. Lo de los perros no lo es, parece que hay un virus que impide a sus amos sujetarlos cuando van por la urbanización, pero a eso dedicaré otro post.
Con perros o sin ellos, con frío o con calor el caso es que me quedan tres meses, que son doce semanas, para llegar a punto a mi cita otoñal con el maratón. Estoy en la fase decisiva
de mi preparación y quiero llegar en un estado óptimo al 17 de octubre. Para ello cuento con Javier, mi entrenador, pero no vale de nada una buena planificación si no se lleva a cabo correctamente. Así que me toca ponerme las pilas y empezar a entrenar bien, olvidándome de la temperatura y de la que está cayendo en mi trabajo, que espero que no me afecte.
Aunque os contaré por aquí, voy a correr el 31 de julio una distancia corta y quizás alguna carrera más antes de la primera media, en Villanueva de la Serena el 21 de agosto. El 19 de septiembre vuelvo a Pucela, a correr la media y luego ya me quedará un mes para el maratón. 
Espera un verano duro, pero aderezado por el final del tour, el campeonato de Europa de atletismo, el mundal de baloncesto... que más puedo pedir para distraerme entre series,¿ no?.

viernes, 16 de julio de 2010

Las necesidades del runner

Supongo que tanto los que frecuentáis este blog como los que no, ya os habéis dado cuenta de que el runner es un ser vivo, es decir, nace, crece, se reproduce y muere. Lejos de la épica que se proclama en las llegadas a meta, el día a día de un corredor popular está lleno de situaciones cotidianas que deben resolver como cualquier otra persona, pero en el caso que ocupa este post, de una manera un tanto distinta. 
Todas las revista y entrenadores aconsejan una serie de acciones antes de iniciar un entrenamiento, tales como calentar bien, comer algo si es necesario y sobre todo, hidratarse. Pero aparte de los consejos técnicos, algo que necesita un runner antes de salir a correr es que cumplir con sus necesidades fisiológicas y además sugerir que se vaya provisto de papel higiénico para cubrir cualquier imprevisto. Es obvio que una correcta hidratación puede derivar en una micción posterior, pero nunca hay que subestimar la posibilidad de tener que realizar lo que se viene conociendo como "hacer aguas mayores", "hacer de cuerpo", en definitiva, hacer caca. 
En el caso de la micción, el problema no es importante, cualquier esquina es buena para realizarlo de manera rápida y eficaz, en el caso de un hombre, lógicamente. Pero en el caso de que el problema sea de índole sólida las cosas se complican sobremanera. Si estamos corriendo por el campo hay que encontrar un sitio discreto, detrás de algún árbol, preferentemente por en alguna hondonada o similar para poder evacuar con la tranquilidad necesaria. Eso si, a veces el sitio que hemos elegido como adecuado resulta que no lo es y tienes alguna sorpresa en forma de ciclista o paseante que debes capear con una sonrisa o incluso con un: "buenos días". 
Si estamos realizando al actividad física en una ciudad, el mejor recurso consiste en meterte en un bar o en un hotel y pasar directamente al baño. A veces, he tenido que pedir permiso al recepcionista, pero no suelen poner pegas a un señor empapado de sudor que mataría por un baño. 
Pero lo más problemático es que te entre el apretón cuando corres por zonas ambiguas, es decir, zonas semiurbanas, sin escondites, sin bares, sin hoteles, es decir, que si te bajas los pantalones te ve todo el mundo. En ese caso, sólo puedo aconsejar agudizar el ingenio y encontrar el sitio más adecuado y discreto.
Queda hablar de la competición; en este caso lo mejor es prevenir,  levantarse temprano y sentarse un rato en el trono antes de iniciar la prueba. Hasta ahora siempre me ha funcionado, aunque nunca se sabe. Pero el problema habitual es tener ganas de "mear" durante la prueba, algo muy frecuente en el maratón donde te hidratas mucho antes de comenzar. En este caso mi consejo está claro, no parar, porque calculo que se pierden de 20 a 30 segundos en echarse a un lado a evacuar y esto no es muy conveniente para lograr tu marca. Mearse encima no es tan grave, porque sabes que se va a secar pronto, porque nadie te ve y además no tienes que parar y arrancar.
Todas estos argumentos han sido sacados de mis experiencias de todos estos años. No es el lugar para contar todos ellos, algunos muy "graciosos", pero os animo a que cuando antes de salir a correr toméis medidas preventivas y en caso de no ser útiles, apliquéis la solución correspondiente.