sábado, 22 de abril de 2023

Maratón de Zaragoza (1)- El ambiente

Zaragoza es la quinta ciudad de España en términos de población, una ciudad importante, bien comunicada, pero sin demasiado tirón turístico, a pesar de tener una notable historia; que la ciudad no atraiga turistas afecta a la hora de conseguir inscripciones, aunque el número de participantes contando maratón y 10K fue de 6.000, una cantidad que parece bastante correcta para una prueba de las consideradas no masivas. 

Los organizadores de la prueba están empeñados en hacer que la prueba crezca, cambiando el recorrido y añadiendo mejoras año tras año; sin duda, la salida y llegada en la preciosa Plaza del Pilar es un atractivo importante, así como el paso por la antigua Expo, aunque no hubiera estado mal incluir algún punto turístico más de interés. Pero vamos a centrarnos en esta edición, en la que a pesar de la buena participación, el ambiente es pobre; las causas son diversas, la ubicación de la feria lejos del centro, la amplia participación local o simplemente que no hay demasiados atractivos turísticos susceptibles de ser visitados. Eso si, como se celebraba el campeonato de España militar, se podían ver a grupos numerosos de los diferentes cuerpos por el centro de la ciudad.

El día de la prueba, la zona de salida estaba abarrotada de atletas y también de público en general; tras el pistoletazo de salida, un gran número de aficionados animaban a los corredores en los primeros metros, algo que siempre es de agradecer. Después pasa lo de siempre, desparece el público y aparece de manera intermitente en zonas concretas, fundamentalmente en lugares por donde la carrera pasa varias veces: afortunadamente, la organización coloca animadores en varios puntos para que los corredores nos sintamos un poco más arropados. En términos globales, creo que la animación durante la carrera es bastante correcta, es verdad que se pasa por sitios prácticamente desiertos de público, pero se compensa con bastantes puntos por los que se pasa varias veces que siempre están llenos de aficionados animando; también es destacable el último kilómetro, que discurre por una calle estrecha repleta de público hasta que se llega a la preciosa llegada en la plaza del Pilar, punto neurálgico de la ciudad.

Mis animadores clásicos no acudieron a esta prueba, pero fue compensada por un numeroso grupo de "novatos" que me dieron un buen empujón de moral; todos ellos capitaneados por Marisa, que estuvo presente en los puntos más importantes de la carrera dándome ese apoyo que tanto necesito. En fin, soy un maratoniano afortunado con gran cantidad de animadores detrás, sin ellos, esto sería diferente. En Zaragoza mi afición ha vuelto a estar sobresaliente.

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