miércoles, 23 de diciembre de 2009

Alonso, Fiz, Beloki y los demás



Vitoria ha sido el pistoletazo de salida para encarar los últimos dos meses antes de enfrentarme a los 42,195 Km de Tokio. No conocía esta ciudad y por eso me decidí a pasar allí el finde con mi familia y amigos y ya de paso, quedar con otros amigos que viven en Pamplona. Atleticamente hablando, me atraía correr en un lugar con tanta tradición atlética y disputar una carrera que ya va por las 32 ediciones, pero además, me hacía ilusión poder saludar y correr junto a uno de mis ídolos atléticos, que no es otro que el vitoriano Martín Fiz. No sabía con certeza si corría o no la prueba, así que puse en marcha el plan B, que consistía en encargar a Alonso la consecución de un autógrafo del personaje.
El día de la carrera comenzó más tarde que de costumbre, me levanté a las 8 y desayuné tranquilamente pues el comienzo estaba fijado a las 10:45, una hora razonable, para variar. Calenté un poco alrededor del hotel y antes de irme a la línea de salida recibí los ánimos de mis acompañantes. Llegué con el tiempo justo para calentar un rato, pues no quería pasar mucho frío. En el calentamiento me puse a correr detrás de tres atletas y enseguida reconocí que uno de ellos era Joseba Beloki, ex-ciclista profesional reconvertido a runner. No pude resistirme, le saludé, estrechamos la mano y nos deseamos suerte. Un rato después comenzaba la carrera, a buen ritmo, como comenté en el post anterior. Muy pronto, como en el Km 4, estaba "mi público": Alonso, Nacho, Miguel, Mayte, Ángela, y claro, mi mayor seguidora, Marisa. Allí estaban gritándome, transmitiéndome esa fuerza que siempre es necesaria para seguir corriendo, porque sabes que cuando dobles otra esquina volverán a estar ahí y que cuando legues estarán esperando para darte el abrazo que estás esperando. Una vez más, mi público respondió y yo intenté responderles a ellos esforzándome al máximo.
Os preguntareis que pasó con Fiz. Pues bien, cuando llegué, nada más pasar la línea de meta, estaba Alonso con un autógrafo dedicado por Martín para mi. Lo había conseguido, nunca lo dudé, Alonso consigue lo que se propone casi siempre.
Martín y Joseba me han demostrado este domingo que su calidad humana está por encima de su calidad atlética. Ellos no tienen problemas en mezclarse con el resto d epopulares, en hablar con la gente de tu a tu, en ser uno más de la fiesta que supone una carrera. Martín no tuvo problema en firmar una dedicatoria y hacerse una foto con dos niños (Alonso y Nacho) que a partir de ahora tendrán un espejo donde mirarse, en el espejo de un campeón, no solo por sus medallas, sino por su comportamiento. Joseba me saludó sin dudar, calentaba con todos, que distinto a la parafernalia que montan otros ex-ciclistas, pero mejor no hablar de eso. A ellos dos le doy las gracias por motivarme, pero, sobre todo, doy las gracias a mi familia, a Mayte, a Miguel y a Nacho, que estuvieron donde más falta me hacían y también doy gracias a Virgina, a Tomás y a Miguel, que me enviaron todo su apoyo desde Pamplona.
a todos ellos gracias y atodos vosotros que me seguís, FELIZ NAVIDAD

lunes, 21 de diciembre de 2009

Vitoria 2010: gran media y gran marca

La nieve caía con fuerza cuando llegaba a Vitoria el viernes de madrugada. Al día siguiente salí a correr en unas condiciones bastantes precarias, pues todo estaba cubierto de una espeso manto blanco que resultaba peligroso en ciertas zonas, aunque no tanto si pisaba por la nieve virgen. A pesar del frío, fue una bonita experiencia el realizar el entrenamiento previo a la carrera. Una carrera que, por entonces, estaba en el aire, como publicaban los periódicos locales esa misma mañana. La mejoría del tiempo y el buen trabajo realizado por la organización durante el día previo, permitió que las dudas se disiparan esa misma tarde cuando recogí el dorsal en el estadio de Mendizorroza. La carrera se iba a disputar con seguridad, pero lo que también era seguro, es que la temperatura iba a ser muy baja.
Afortunadamente, la temperatura subió el día de la carrera, así que a la hora de comienzo (10:45), la temperatura rondaba los 2º más o menos. El ambiente era excelente, la mayoría de los runners eran de la zona, pero había gente de Madrid, de La Rioja, Navarra, Valladolid... Me coloqué bien en la salida, no quería problemas y tenía buenas sensaciones. El comienzo no fue muy rápido porque la calle de salida no era muy ancha, pero enseguida se disipó la aglomeración y empecé a correr sin problemas, muy suelto, sin forzar nada. al cabo de los dos primeros kilómetros comprobé que estaba corriendo a unos 4'12'' el kilómetro, me animé y decidí seguir ese ritmo, pues me sentía bastante bien. El paso por el primer 5.000 fue de 21' 13'' y pasé el 10.000 en 42'30'', lo cual me hizo pensar en que podría bajar de la hora y media. Entonces el recorrido se hizo un poco más duro y creo que perdí un poco el ritmo, de manera que el tercer 5.000 lo hice en 21' 50'', con lo que mi objetivo se ponía muy difícil. Decidí intentarlo y aceleré lo que pude en los últimos 6.000 metros, pero, al final, acabé en 1h 30' 32'', un tiempo que no esperaba, pero que me supo a poco después de todo.
Aparte de mi actuación, la media de Vitoria es una de las mejores, sino la mejor, que he corrido. Una gran organización, muchos voluntarios, un recorrido plano y un público muy entusiasta en la parte inicial y final de la carrera. Los avituallamientos estaban bien organizados y tras la meta, nos metían en un polideportivo a recoger la bolsa, algo muy de agradecer debido a las bajas temperaturas. Una carrera que recomendaría a cualquier corredor popular que pueda acercarse por esos pagos en una época tan fría, seguro que vale la pena.

jueves, 17 de diciembre de 2009

El jaleo comienza en Álava

Esta tarde, Cristina me ha dado el masaje previo a la media que corro el domingo en Álava, concretamente en Vitoria. He elegido esta media porque la ciudad tiene una gran tradición atlética, el recorrido no es muy duro y además voy a aprovechar para pasar el fin de semana con la familia. Quedan dos meses y medio para correr en Tokio y esta media va a ser el primer test serio de cara a la gran cita. Hasta ahora he entrenado bien, he hecho buenas series y creo que estoy en forma, aunque aun me queda. Javier me ha pedido que vaya por todas y así voy a hacerlo, aunque el resultado parece incierto. No es que no confíe en mis posibilidades, pero creo que me falta un poco aún para estar fino y a eso se unen las bajas temperaturas de Vitoria (se preven por debajo de cero grados), con lo cual parece que la tarea va a ser más difícil de lo previsto. Aún así, voy a ser valiente y mi pronóstico es que acabe entre 1h 32' y 1h 33'. Si lo supero será un éxito.
No cabe duda que un buen resultado me subiría la moral, pero no quiero cometer repetir errores pasados. En mi opinión, llegué muy castigado a Boston el año pasado, porque hice tres medias y todas de buen nivel. En Berlín llegué corto de entrenamientos y me hundí con el calor. Esta vez, estoy entrenando bien, compitiendo sin forzar, de momento no estoy cansado y de guinda he adelgazado unos kilillos. Espero que todo sirva para llegar en plena forma el 28 de febrero a Tokio, pero, por ahora, hay que centrarse en hacer un buen papel en Vitoria. Os contaré el domingo.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Vacaciones en Roma

He pasado el Punte de la Constitución con mi familia en Roma, lo cual me ha permitido experimentar la sensación de correr en esta preciosa ciudad, plagada de arte por los cuatro costados. Mi hotel se ubicaba justo detrás de la colina del Palatino, al lado del Circo Máximo; el lugar era ideal para comenzar nuestras jornadas turísticas, pero no tan bueno para buscar un sitio por donde rodar. Estuve consultando por internet y un runner americano sugería en un foro un recorrido lo largo del Tíber, que a mi me pillaba a unos 400 m del hotel. Así que, tras el preceptivo madrugón salí a correr al día siguiente para seguir el recorrido planeado.
Mi primera impresión no fue muy positiva, pues el tráfico era intenso, las aceras estaban en mal estado y cruzar la calle era practicamente jugarse la vida. Se podía acceder a un paseo paralelo al río tras bajar un montón de escaleras, así que probé esa opción, pero al llegar abajo desistí, pues el suelo era adoquinado y en muy mal estado como para poder correr. Volví a la parte alta y entre serpenteos de lado a lado del río, cruces peligrosos de calles, zonas donde las cagadas de palomas y su fétido olor se acumulaban, aceras llenas de hojas y alguna que otra parte tranquila, conseguí completar mi objetivo, unos 14 kilómetros de ida y vuelta. El día siguiente varié el recorrido e hice una incursión en las calles que rodean la plaza de San Pedro en el Vaticano, una zona tranquila, con muchos peatones, menos coches y más agradable, pero que no duraba demasiado.
Pero sería injusto no comentar la parte positiva de correr por Roma, esa parte que te permite correr al lado de San Pedro, el Castelo de San Angelo o del Ara Pacis. Ese "lujo", sólo lo puedes vivir en Roma y yo tuve la suerte de vivirlo, en este caso, de correrlo.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Rivas 2009. Buenas sensaciones antes de que empiece el jaleo

Eran las 3: 30 de la mañana del día previo cuando me acostaba después de haber cenado en un japonés con Marisa, Mónica, Carlos y algunos más. Me había tomado algunas Kirin (cerveza japonesa) a fin de aclimatarme gradualmente a la cultura del país donde voy a correr en febrero y ya de paso había recibido sabios consejos de mi amigo Carlos Montalvo, al que voy a fichar como psicólogo deportivo. Cuando me levanté, sin haber descansado lo suficiente, estaba lloviendo como cuando enterraron a Zafra y aunque nunca dudé que iba a disputar la carrera, pensé que sería un esfuerzo épico bajo el chaparrón más que una prueba en la que midiera mi buen estado de forma.
Salí de casa bajo el aguacero, pero mientras iba acercándome a Rivas, la lluvia fue remitiendo de manera que al llegar, no caía ni una gota. No había mucho ambiente en el polideportivo El Telégrafo debido a las malas condiciones meteorológicas, así que recogí el chip sin colas y me fui a calentar con mi amigo Javier, con el que había quedado previamente. Poco a poco empezamos a ver a muchos más runners, que animados por los tímidos rayos de sol iban recogiendo su chip y calentando hasta completar una participación numerosa en la línea de salida.
No quería salir a tope en esta carrera, pero me coloqué entre los primeros, así que me dejé llevar a un buen ritmo, seguido por Javi, que quería mejorar su marca. Iba a unos 4'15'' el kilómetro sin forzar la máquina porque no sabía que tal estaba después de trasnochar. El recorrido en Rivas es recto, con un giro en U y de vuelta al estadio, pero este año han añadido una especie de entrante en una calle, con el aliciente de que es un repecho corto, pero empinado, que corta el ritmo y te hace sufrir.
Pasé el kilómetro 5 en 21'10'', sin castigarme en exceso. Ya por entonces había "soltado" a Javi y había visto a Dani Martín (el del Canto de Loco) corriendo unos metros por delante de mi. Sabía que tenía que hacer un segundo 5.000 muy rápido para bajar de 42 minutos, pero no quería fundirme, así que seguí con un ritmo rápido, pero no suicida. Iba recortando metros a Dani Martín, que tiene un buen nivel y que era el atleta más jaleado por el público. No conseguí alcanzarle, me quedé muy cerquita, pero para mi no era eso lo importante, sino que acabé en 42'10'', igualando la marca de los dos "cinco miles". Una marca que me indica que sigo a buen nivel y aunque queda mucho para Tokio, tener buenas sensaciones siempre es importante.
Ahora toca seguir entrenando y pensar ya en los dos test previos al maratón, las medias de Vitoria y Getafe. Empieza lo duro, pero he de reconocer que tengo ganas, después del entrenamiento tan corto que realicé antes de Berlín.
Por cierto, mientras estiraba, a Dani Martín le acosaban las adolescentes en busca de un autógrafo. No envidio su fama, que lleva con exquisita educación, pero después de un esfuerzo como el de esta carrera, es mucho más gratificante el abrazo de Marisa.

NOTA: Cuando enterraron a Zafra, llovía tanto que el ataúd flotaba... "y eso que era de plomo"


viernes, 20 de noviembre de 2009

Canillejas 2009: un aniversario, tres debuts y otras historias


La primera vez que oí hablar de la Carrera de Canillejas fue en 1984, cuando McLeod fue agredido por un espectador en el momento en el que lideraba la prueba. La vergonzosa acción tuvo repercusión nacional y aunque yo vivía en Valladolid, a partir de entonces siempre he seguido el resultado de la carrera. Por eso, cuando empecé a correr populares siempre tuve en mente este clásico del atletismo madrileño, que no he podido correr antes por cuestiones de calendario de pruebas, pero esta vez me cuadraba bien y decidí inscribirme para poner otro clásico en mi historial.
Esta año la Carrera de Canillejas cumplía 30 años y por ello la organización regalaba una medalla conmemorativa. Son muchos años y a pesar de las críticas que se han vertido en los foros al respecto del elevado precio de la inscripción, creo que es una carrera que vale la pena. Al inscribirte te dan un dorsal con chip integrado, lo que evita colas en la zona de salida. Una zona de salida inmejorable, amplía, con mucho terreno para calentar, con baños, en definitiva una buena organización. Polémicas aparte, creo que es una de esas carreras en las que hay que participar.
Pero además de la carrera oficial, desde primeras horas de la mañana se disputan pruebas infantiles. A la competición de infantiles se inscribieron Alonso, David y Nacho de los que ya os hablé en otro post. La primera carrera siempre es especial y para ellos, recién iniciados en este mundo, no iba a ser distinto. Antes del comienzo, ejercí de improvisado entrenador y les aconsejé no fundirse al principio para poder llegar a meta como único objetivo. Siguieron mis indicaciones, salieron a su ritmo y completaron los 2.500 metros en un tiempo mejor del que yo había previsto. Los tres acabaron, cumplieron su objetivo, les dieron su medalla, su camiseta y lo que es más importante, el ánimo de los que les vimos cruzar la meta. Para mi fue una gran actuación, aunque he de decir que los comentarios de algunos de los padres del resto de participantes no encajan en mi forma de entender este deporte. No es que esté en contra de que los niños sean competitivos, pero definir como bueno o malo a un atleta que se está esforzando por llegar a la meta denota ignorancia supina.
Una vez acabada la carrera infantil, me dirigí a la línea de salida, muy apartada , por cierto, de la zona de meta. Me coloqué bien en esta ocasión en la salida y enseguida imprimí un ritmo rápido y cómodo. El circuito es ancho y cuesta abajo en los primeros metros y aunque creo que modificado por causa de las obras, en ningún momento me sentí agobiado por el número de participantes. La carrera es rápida, cuesta abajo al principio, luego llana unos 2 kilómetros y los tres últimos son
otra vez hacia abajo. Es una buena carrera para hacer marcas y la mías, 41'20'' así lo atestigua. En general me he sentido bien, no he forzado demasiado y he conseguido mi segunda mejor marca en esta distancia. Queda mucho para Tokio, pero de momento parece que estoy en el buen camino. En el próximo test, Rivas, veremos que pasa.
Por fin he corrido en Canillejas, una clásica más para mi palmarés y además con buena marca. Pero aunque me llevo un buen recuerdo en ese aspecto, creo que lo más importante de esta edición de Canillejas para mi, ha sido ver como mi hijo y dos amigos suyos han compartido experiencia conmigo. Me gustaría que esto durara y que algún día en este blog pudiera contaros que había acabado una carrera popular con Alonso, con David y con Nacho. Eso espero, así que seguid leyendo para no perderlo.




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martes, 27 de octubre de 2009

Media Maratón de Tordesillas: campo y toboganes

No sabía nada de la media de Tordesillas hasta que llegué una hora antes de la carrera y aparqué junto al monumento al Toro de Vega. La carrera conmemoraba los 500 años de la firma del tratado que firmó la reina Isabel la Católica con Portugal en esta localidad, que aún conserva muchos edificios de aquella época en la que era una ciudad de gran importancia. Tordesillas es un pueblo bonito no solo por su enorme historia, sino porque está ubicado en un alto, al lado del majestuoso Duero, cuyos árboles ribereños lucían tonos verdes y ocres debido a las fechas en las que estamos. Imaginaba, por tanto, que durante la carrera iba a disfrutar de un recorrido bonito, pero me equivoqué, aunque poco.
La salida estaba situada en la Plaza del Ayuntamiento, en pleno centro del pueblo. No había demoras para recoger dorsal y chip, se podía calentar sin problemas en las calles aledañas y además muchos bares habían abierto ya, por lo que tomar un café de última hora o ir al baño era bastante fácil. A la hora establecida, se dio la llamada para la salida, pero tras una incierta espera, se nos informa que la Guardia Civil no ha cerrado aún las carreteras y que hay que esperar un poco. Volvemos a calentar y unos quince minutos después volvemos otra vez a la línea de salida para, esta vez si, comenzar la carrera por las angostas calles de esta villa medieval, insuficientes para tanto corredor, pero es lo que hay, es Tordesillas. Enseguida salimos del pueblo, cruzamos el río y llegamos al Parador, donde damos la vuelta para cruzar de nuevo el Duero y volver a la salida, eso si, tras subir una rampa durísima de 400 metros adoquinados... que os voy a contar. Se cruza otra vez por la plaza y la carrera se dirige a la salida opuesta del pueblo, hacia la carretera que va a Serrada.
Habíamos recorrido unos dos kilómetros, pero la carrera de verdad empezaba ahora, discurriendo por una carretera comarcal en la que los tonos marrones de los campos castellanos en otoño, contrastaban con la variedad cromática de las camisetas de los participantes. No era un recorrido espectacular, pero tampoco feo, al menos eso piensa un castellano como yo, pero la estética del recorrido quedaba rápidamente en el olvido cuando te dabas cuenta que la carretera era una sucesión constante de toboganes. Apenas se podía disfrutar de tramos planos, la carretera o bien picaba hacía arriba o bien picaba hacia abajo, por lo que no era nada difícil prever que las piernas lo iban a notar tarde o temprano. Y aunque mis piernas estaban a comienzo de temporada, pudieron aguantar dignamente los envites orográficos, ayudadas por una buena táctica en carrera que consistió en unirme a grupos numerosos para evitar el viento y marcar un ritmo constante.
Tras pasar por Serrada, dar la vuelta y encarar infinidad de cuestas, se llega a Tordesillas, donde el cruce de la autopista se convierte en el último esfuerzo antes de entrar en las calles, atestadas de gente que anima sin parar hasta llegar a la meta de la Plaza del Ayuntamiento. Mi tiempo, 1 h 35' 27'' no fue brillante, pero teniendo en cuenta el recorrido y el tramo de temporada en la que estoy, creo que demuestra que no estoy tan mal y que si la planificación es buena, en 2010 podré estar en los niveles de 2008, en cuanto a tiempos.
En la llegada, medalla, camiseta, polvorones... un bonito broche para una bonita y bien organizada carrera. Una carrera que me gustaría repetir, porque soy de Valladolid y porque me gusta el paisaje castellano y a la media Tordesillas le sobra carácter castellano por todos los sitios.

domingo, 18 de octubre de 2009

XXIX Carrera del CSIC

Después de un mes sin competir tras el maratón de Berlín, elegí la carrera del CSIC como la prueba en la que volver a correr. La Carrera de la Ciencia es una prueba con una gran historia y que además recorre el Paseo de la Castellana y Serrano en gran parte de su recorrido; atractivo panorama en principio, pero las obras que se están llevando a cabo en la calle Serrano y en el mismo Paseo de la Castellana no parecían ayudar al desarrollo de la XXIX edición de la prueba.
La carrera empezaba a las 9 de la mañana, debido a la norma impuesta por el alcalde de Madrid para le realización de eventos deportivos, lo que me obligó a pegarme un buen madrugón a mi y a todos los participantes para recorrer un domingo las mismas calles que a diario pueden estar ocupadas por manifestantes en horas más propicias. La mañana era fresca, pero no excesivamente pues este otoño está siendo benévolo. La organización que realiza el CSIC es impecable, con un montón de mesas para recoger el chip en una zona interior al instituto, lo cual propiciaba que no hubiera ni la más mínima demora. Un chip bastante extraño y complicado de colocar en los cordones, pero no es para quejarse.
En el calentamiento me encontré con un amigo, Javier, recién enganchado al mundo de las carreras. Con el tuve una animada charla que propició que saliera en la cola de los participantes, muy lejos de los primeros. Los primeros metros discurren cuesta abajo por Serrano, es rápido, pero no tanto para mi que tenía que adelantar a muchos corredores más lentos. Al llegar al tramo de obras la cosa se complicaba, mal estado del suelo, vallas, recorrido zigzagueante... Con todo, no iba mal de tiempo al pasar por la Puerta de Alcalá y bajar a Castellana, donde comenzaba una ligera pero larguísima subida hasta Cuzco. Mantenía un buen ritmo, aunque el paso del Km 3 no lo corroboraba; la subida es asequible, pero después de los dos primeros kilómetros se hace pesada y se nota en las piernas, pues el ritmo se más fuerte que el que se lleva en un maratón de Madrid, en el que también se sube por Castellana. Por fin se gira a la derecha tras pasar el Estadio Bernabeu y a partir de ahí en linea recta hasta Serrano de nuevo, por unas calles llenas de toboganes.
Mi tiempo final fue de 45'37'', peor de esperado, pensé al llegar. Tras devolver, de nuevo sin esperas, el chip y recoger la bolsa del corredor, me dirigí hacia mi coche y varios runners me comentaron que habíamos hecho unos 500 metro de más. Con ese dato, parece que mi tiempo no era tan malo y me fui satisfecho a casa, por varias razones: había vuelto a competir, apenas me había castigado y además había corrido una prueba emblemática, muy bien organizada, pero que este año se ha visto muy deslucida por causa de las obras y por ese fallo del metraje debido a la misma razón. En cualquier caso, una prueba que recomiendo.

viernes, 9 de octubre de 2009

Alonso, David y Nacho


Alonso, David y Nacho son amigos desde 2º de Infantil; desde entonces, han compartido juegos, estudios, películas, viajes... y a partir de ahora, con 12 años, han empezado a compartir entrenamientos de atletismo. Alonso Estuvo "haciendo" atletismo con 6 años, pero su aventura sólo le duró un curso y ahora regresa mejor acompañado y con más ilusión que entonces. David y Nacho comienzan a practicar este duro, pero bonito deporte que, espero, les de muchas alegrías.
Los tres entrenan lunes y miércoles en las pistas de El Val, en Alcalá de Henares. a las órdenes de su entrenador, van descubriendo lo bello y lo duro que es este deporte. En mi opinión, si se esfuerzan podrán sacar partido al atletismo; David es el que mejor forma física tiene inicialmente y además disfruta entrenando; a Nacho le cuesta un poco más, pero nunca tira la toalla y eso, unido a su picardía pronostica un buen futuro; en cuanto a Alonso, tiene unas grandes condiciones físicas y si se sigue esforzando llegará lejos.
El día 15 van a correr en Canillejas la carrera de su categoría. No sé cual será el resultado, pero eso da igual, lo más importante es que disfruten el momento y se den cuenta que en el atletismo cruzar la meta es ganar, sin importar los que entren por delante.

martes, 6 de octubre de 2009

36th Berlin Marathon (3) La carrera


Esta vez el madrugón fue más leve, pues el hotel donde me alojaba decidió abrir el buffet de desayunos a las 6 de la mañana, así que sólo tuve que saltar de la cama y bajar al restaurante donde ya había un buen número de "colegas" rellenando sus depósitos de glucógeno. Zumo, fruta, hidratos... y vuelta a la habitación para vestirme, recoger mi bolsa y salir hacía la boca de metro más cercana. En diez minutos desembarcaba y en otros diez llegaba a la zona de salida, donde ya había un montón de gente, pero aún así, pude dejar mi ropa y calentar con tranquilidad hasta unos quince minutos antes de la salida, cuando me dirigí a mi atestado cajón donde no pude acceder, así que me tocó salir desde fuera.
La salida fue lenta, mucha gente y debido a las dificultades para adelantar, decidí tomármelo con calma e intentar ir cómodo. La gente animaba mucho en los primeros kilómetros, pero no me sentía con esas ganas de correr al límite de otras carreras, más bien seguía un ritmo cómodo, que no se ajustaba a lo previsto, pero que en esos momentos me parecía lo correcto pues pensaba que quizás pudiera acelerar en la segunda media. El paso por los 10 Km (45'32'') y por la media (1h 36') estaban por encima de mis expectativas, pero teóricamente me permitían afrontar incluso el reto de mejorar mi marca.
La temperatura, más cálida de lo previsto desde la salida, empezaba a subir y eso comenzaba a notarse. Empecé a darme cuenta que mi ritmo empezaba a ser más lento, el calor, los atascos para beber y el cansancio iban haciendo mella; estaba claro que mi entrenamiento no había sido el adecuado por culpa de la lesión y eso empezaban a notarlo mis piernas, más castigas de los normal por la distancia recorrida. El paso por el Km 30 (2h 19' 20'') me dejaba bien claro que mi marca no iba a ser superada y que mi objetivo debía ser acabar de la mejor manera posible. La verdad es que lo estaba pasando mal, pero mi ritmo cada vez aminoraba más y eso me permitía cierta comodidad que no había experimentado en otras carreras cuando ya no me quedaban fuerzas.
Mis piernas cada vez se movían menos y el calor se hacía ya insoportable al pasar por la Postdamer Platz, donde empecé a oler la meta. Los últimos kilómetros fueron de sufrimiento, incluso cuando giré para entrar en Unter den Linden, la visión al fondo de la Puerta de Brandenburgo no me reconfortó, más bien pensé que estaba muy lejos. Pero poco a poco llegué a cruzar el mítico arco y un poco más allá entraba en meta, en 3h 21', exhausto, pero feliz por la consecución de mi séptimo maratón, el segundo grande. Ya llegaría el momento de analizar lo que había pasado, pero tras llegar lo importante era disfrutar el momento.
Una vez pasada la línea de meta me recuperé comiendo un poco y bebiendo agua y una bebida isotónica alemana muy amarga. Saludé a algunos españoles antes de salir hacia la zona de encuentro donde mi familia esperaba para volver a abrazarme, Esta vez se habían superado y me había visto pasar en los kilómetros 10, 21, 30 y 41. Ellos volvieron a darme la fuerza que necesito para completar la distancia de Filípedes y como siempre los besos y abrazos de ängela, alonso y Marisa fueron lo mejor de mi carrera.



domingo, 4 de octubre de 2009

36th Berlin Marathon (2)- La organización


Tenía muchas esperanzas puestas en la organización de este maratón, me habían hablado muy bien otros atletas y el hecho de que Gebreselasi volviera a intentar por tercera vez batir el record del mundo, engrandecía aún más el mito. Además, Berlín es una bonita ciudad, llena de grandes avenidas, accesible, práctica, con buenos transportes, lo que unido a la supuesta eficacia alemana, forma un conjunto realmente atractivo. Y la verdad, la organización de este evento no es deficiente, ni mucho menos, pero yo me esperaba más, quizás porque tras vivir la grata experiencia de Boston, uno creía que todos los "majors" funcionaban igual, pero no es así. En todo caso, es mejor que enumere los aspectos positivos y negativos para que me comprendáis.
En primer lugar hay que hablar de la feria del corredor; el entorno era impresionante, el aeropuerto de Tempelhof, ahora ya no operativo, pero las terminales están bien conservadas y obviamente son lo suficientemente grandes como para dar cobijo a los miles de runners que visitaban el evento. Pero a pesar de la amplitud del lugar, había cierta sensación de desorganización, los stands estaban muy juntos y los pasillos eran poco amplios. En el lado positivo, la recogida del dorsal y la comprobación del chip se hacía de manera muy rápida, aunque la señalización era deficiente. Al igual que en Boston, te dan una bolsa con tu dorsal en la que puedes guardar la ropa el día de la carrera, aunque de menor calidad y tamaño que la de los americanos. Tras realizar los trámites oportunos y alguna compra en la tienda oficial, salimos por la plataforma donde aparte de un pequeño circuito de patines en línea, había una notable cantidad de puestos de salchichas y cervezas, no muy apropiadas para atletas, pero animaban la fiesta.
Ya el día de la carrera, empezaré diciendo que se accede facilmente por metro hasta Tiertgarten y una vez allí se entra en una zona vallada restringida a corredores, amplia, cómoda, con césped donde poder esturar y calentar. Eso si, nadie te da nada, ni siquiera agua que tuve que pedir a otro runner. Sufrí un pequeño atasco para llegar a la zona de salida y una vez allí, comprobé amargamente que no se podía acceder ya dentro de la zona vallada de salida porque estaba llena. Obviamente la avenida de la que se sale no es suficientemente ancha para tanto corredor, lo que unido a que los alemanes también se cuelan en los cajones del principio, provocan que algunos, como yo, se queden esperando en la puerta de la valla hasta que avanza la masa humana.
Una vez que se cruza la línea de salida, empieza a haber más espacio, aunque no tanto como en Boston y sobre todo, no tanto como en París. Sin embargo las avenidas son amplias y poco a poco se crea más hueco, salvo el paso por el Bundegstad en el Km 7, en el que las calles se estrechan y la marcha se hace más lenta. Pero mi principal queja viene provocado por el avituallamiento de agua; las mesas son grandes, pero por lo general se sitúan sólo a la derecha y para rematar ponen vasos y no botellas, lo que provoca agua que se cae, gente que se para, atascos... un desastre. Realmente se pierde mucho tiempo en beber agua, porque además apenas hay voluntarios y si te la temperatura es alta, como pasó en esta carrera, los problemas se agravan porque los avituallamientos son más frecuentes.
El recorrido es cómodo, totalmente plano y muy organizado, con muchas vallas que impiden que la gente cruce por delante de los runners. La llegada es espectacular, los últimos kilómetros por Unter den Linden, el paso por debajo de la Puerta de Brandemburgo y la llegada a meta donde rápidamente te asisten si es necesario y puedes reponerte con agua, bebida isotónica y algo de fruta. Los trámites post carrera son muy rápidos, tanto la entrega de medallas , la entrega del chip como la recogida de la bolsa de la ropa. El parque es muy amplio, apenas hay aglomeraciones y tras hacerte la foto de "finisher"en unos stands, puedes llegar tranquilamente a la bien señalizada zona de encuentro.
En definitiva, Berlín es un maratón muy bien organizado, con fallos, pero creo que globalmente la nota es alta, aunque, de todos los que he corrido, no lo situaría por delante de París ni de Boston. No obstante recomiendo la experiencia de recorrer la mítica distancia en un entrono tan bonito.



martes, 29 de septiembre de 2009

36th Berlin Maraton(1)- El ambiente


Después de la grata experiencia de mi primer "major", Boston, acudía a Berlín con la esperanza de vivir unos días similares en el aspecto atlético. Sin amigos, pero rodeado de la familia, aterricé el viernes en el soso aeropuerto de Tegel donde no había ninguna referencia al maratón, como pasaba en Boston. Pero para constatar que el maratón no era el eje de la vida berlinesa ese fin de semana, sólo me bastó hablar con el taxista que desconocía que el domingo se corría. uno de los maratones más importantes del mundo En la calle los únicos carteles que se podían ver eran los de la campaña electoral germana y la ciudad respiraba su ambiente típico de bullicio turísitico, con miles de visitantes preocupados más de admirar los lugares de interés de la capital germana, que del acontecimiento atlético en el que Gebreselasi iba a intentar batir el record del mundo.
La cosa mejoró al llegar al hotel, donde un cartel saludaba a los numerosos huéspedes que iban a correr el domingo, incluso nos habían preparado un buffet especial del maratón, que a la postre terminó siendo un chasco. La mayoría de los runners del hotel eran italianos, aunque por allí también se dejaba ver algún francés y algún suizo.
Esa misma tarde visitamos la feria del corredor, ubicada en el ya cerrado aeropuerto de Tempeltof, un lugar muy interesante para llevar a cabo l evento, del que hablaré más tarde. La feria estaba atestada de gente, runners, familiares, curiosos... y la cantidad de kioscos de de cerveza y salchichas colocados en la plataforma fomentaban un ambiente festivo, aunque escasamente atlético.
El sábado visitamos Berlín y se podían adivinar muchos runners entre los turistas en los lugares de interés. Por la tarde se disputaba la maratón en patines de línea y pudimos ver su paso por la plaza Postdamer; esto de la carrera de patines en línea está bastante arraigado en Berlín, incluso hay un club de patín en línea que se reune en el Tiertgarden, pero a mi no me deja de ser un acontecimiento un tanto soso, aunque con masiva participación.
El gran día cambia todo y ya cuando cojo el metro a primera hora, los vagones están plagados de runners y familiares que van a seguir la carrera. Una vez en ruta, las calles están plagadas de gente desde el inicio, un público muy animoso, internacional, con predominio de los alemanes, obviamente, pero donde destaca la gran cantidad de daneses, supongo que por la cercanía. Los pasos por los kilómetro 10, la media y el 30 están abarrotados, pero realmente emocionantes son los últimos dos kilómetros en Unter den Linden, donde la gente grita sin parar mientras al fondo se puede ver el arco de Branderburgo, tras el cual llega el momento que todos los corredores hemos ansiado desde el principio: la meta







jueves, 17 de septiembre de 2009

La suerte está echada


Hace casi dos años visité Berlín por primera vez con Marisa. Recuerdo que salí a correr muy temprano para no perder tiempo en la visita; mi hotel estaba al lado de Unter der Linden, por donde empecé mi ruta que continuaba cruzando la puerta de Brandenburgo, Postdamer Platz y atravesando el Tiergarten para volver al hotel. El recorrido coincide con la parte final del maratón de la ciudad, pero aquel día las calles estaban desiertas debido a la hora, era otoño y aún recuerdo el sonido de mis pisadas sobre las hojas secas. Fue una auténtica experiencia correr en ese improvisado circuito, disfrutando a solas de la ciudad, un lujo reservado sólo para runners.
El domingo, otros 40.000 atletas me acompañarán en mi recorrido, esta vez de carácter competitivo. Vuelvo a Berlín para correr mi séptimo maratón, mi segundo "major" y para intentar mejorar mi marca una vez más. No va a ser tarea sencilla, pues, a pesar de la bondad del recorrido totalmente plano, mi estado de forma es una incógnita después de una preparación marcada por mi lesión de junio. A falta de tres días me siento bastante fino, al final de una progresión que comenzó después de la media Cabezón y que tuvo su constatación en la media del Melón. Pero esto es un maratón y me preocupa que no está preparado para aguantar los 42 km.
En cualquier caso, voy a Berlín a disfrutar de esta gran carrera, para algunos la mejor del mundo, como debe pensar Gebreselasi que intentará batir una vez más su record mundial. Es un aliciente más para una maratón donde volveré a ser animado por mis hijos, Marisa y como novedad por mi sobrino Manuel, mi hermana Feli y mi cuñado Jesús.
Acabo de terminar mi último entrenamiento antes del viaje y este será el último post que escriba antes de la salida de la carrera. Es un buen momento para agradecer a todos mis seguidores vuestro apoyo y para recordar que mi primer objetivo es terminar y que luego hay que intentar hacer una buena marca, pero, sobre todo, para ser consciente de que pase lo que pase, el trabajo ya está hecho y creo que bien hecho y que a partir de ahora sólo queda esperar al domingo a las nueve de la mañana, porque, como dice mi entrenador, la suerte ya está echada

domingo, 13 de septiembre de 2009

Haile


Haile Gebreselasi es considerado por muchos el mejor fondista de todos los tiempos, aunque ese título honorífico está siendo ya amenazado por el gran Kenenisa Bekele. Sin embargo los números cantan y hoy por hoy, Haile posee el record del mundo de maratón realizado en año pasado en Berlín, donde paró el crono en 2h 03' 58''. Este año, este nigeriano que se ha ganado a los aficionados al atletismo con su permanente sonrisa y amabilidad, vuelve a Berlín a intentar el más difícil todavía y volver a superar su estratosférico registro.
El domingo 20, a las 9 de la mañana Haile, yo y otros 40.000 runners estaremos en la línea de salida de esta gran carrera; cada uno tendrá un objetivo marcado, unos llegar, otros superar su marca, pero en general todos intentarán disfrutar de los 42,195 Km que discurren por la capital de Alemania.
Para mi, es un honor correr en la misma carrera que mi gran ídolo en el maratón, un atleta sensacional desde sus inicios, que posee grandes marcas en todas las distancias de fondo y que es la referencia de muchos populares que como yo nos esforzamos día a día. Él ha trabajado duro para llegar a este evento en forma, lo mismo que yo he intentado hacer en los últimos meses. El domingo ambos compartiremos carrera, una carrera distinta pues aparte de de salir 6 cajones por delante de mi, yo no podría ni aguantarle los primeros 500 metros de carrera. Incluso dudo si podré verle el domingo, aunque confío en la habilidad de Alonso (que consigue casi todo) para que se haga con un autógrafo de este crack.
Cuando Haile llegue a meta (espero que como nuevo recordman mundial), yo estaré completando el Km 25 ó 26. Cuando el reciba los honores que merece, yo seguiré luchando contra la distancia y contra el dolor de mi propio cuerpo. Cuando el esté atendiendo a la prensa, espero llegar a meta, espero que batiendo mi marca, pero aunque no lo haga seguro que recibiré también honores, no los de los políticos y la prensa especializada, sino la de toda la gente que animará hasta el último metro y sobre todo, la de mi familia que volverá a estar allí para reconfortarme tras el sufrimiento de la carrera. En este sentido, me considero tan o más afortunado que Haile, pero en cualquier caso y desde mi modesto blog, le deseo que consiga el éxito que persigue y que llenaría de orgullo a sus seguidores, entre los que me encuentro. Suerte Haile.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Alcazarén, pinos, monte y cereal


Alcazarén es el lugar donde mi familia y yo pasamos los veranos y una buena parte de los fines de semana del resto del año. Por esa razón, los caminos de este pequeño pueblo de Valladolid se convierten en mi lugar de entrenamiento en muchas ocasiones a lo largo de la temporada. Caminos y carreteras secundarias componen las rutas que suelo recorrer; una de ellas discurre por un camino entre pinos y tierras de labor que desemboca en una carretera muy poco transitada por la que suelo continuar hasta llegar a una cuesta que subo cuando los entrenamientos son largos, acabando en un páramo donde inicio el regreso; la opción alternativa comienza también por un camino que conduce a una carretera forestal que cruza un pinar y que llega hasta Viana de Cega; ésta la suelo utilizar cuando no quiero subir cuestas o cuando llueve, pues el terreno es más compacto.
En cualquiera de los casos, Alcazarén es un sitio ideal para entrenar en cualquier época, a pesar del intenso frío en invierno y el agobiante calor del verano. He corrido allí con viento, lluvia, frío y este verano con mucho calor, pero con o sin condiciones adversas correr admirando el paisaje castellano, que tanto me gusta, en sus diversos estados dependiendo de la estación, es un lujo que experimento en cada salida.
Buena parte de mi preparación para Berlín ha discurrido en mi pueblo. En unos días lo que trabajé en Castilla me servirá para triunfar en Alemania. Al menos eso espero.

jueves, 27 de agosto de 2009

Gijón: correr escuchando el mar


Gijón es otro de mis destinos a los que acudo por trabajo desde hace ya cuatro años. Aparte de otros encantos que no vienen al caso, Gijón es una ciudad donde correr se convierte en una experiencia muy agradable. Mi hotel está situado en el centro, junto a la Calle Corrida, una calle peatonal por la que comienzo el entrenamiento sin el molesto tráfico. Al terminar la calle llego al puerto y girando a la derecha atravieso la Plaza Mayor y llego al comienzo de la preciosa playa de San Lorenzo, que recorro por su paseo escuchando el mar Cantábrico con toda su fuerza. Al final de la playa se llega a un parque ubicado junto al estadio de El Molinón; un parque con caminos de tierra que los runners del lugar han bautizado como "El kilómetro", ya que una vuelta al mismo mide exactamente 1.000 metros. Es un buen circuito para hacer series, pero si se trata de rodar, el camino continúa junto a un canal hasta que llega al comienzo del "Camino de la Guía", que sigue durante un rato el canal para luego adentrarse en un bonito parque.

El regreso discurre por el mismo recorrido para completar una ruta de unos 12 km, llana, fácil y divertida, en una ciudad en la que disfrutar del mar también se puede hacer por tierra.

lunes, 24 de agosto de 2009

Media Maratón del Melón. Correr a 38º


Los 40º que marcaba el termómetro de mi coche cuando llegaba a Villanueva de la Serena a las 19:30 horas, la marca de mi última media en Cabezón y mi reciente lesión, no presagiaban una gran marca en mi segundo test cara a Berlín. Recogí el dorsal y la bolsa del corredor y me tomé un café con hielo antes de comenzar a calentar con cierta modorra. A pesar del calor, me sentía bien, elástico, bien de piernas, con moral.
Así que sonó el pistoletazo de salida y comencé a correr tranquilo, de acuerdo al planteamiento que había hecho, sin forzar, sin quemarme antes del km 10. Al pasar por el Km 2 me di cuenta que mi ritmo estaba por debajo de 4'30'', lo cual no me acababa de convencer porque me parecía un ritmo rápido, pero por otro lado me notaba muy relajado. El circuito se componía de tres vueltas y enseguida se salía del pueblo al campo, así que la temperatura bajaba un poco y era agradable correr. Al completar la primera vuelta comprobé que mi tiempo era excelente, pero debía mantener la cabeza fría y no precipitarme, así que seguí a mi ritmo en la segunda vuelta acompañado de una atleta que a la postre fue segunda en la general Al final de esta vuelta seguía sintiéndome bien, así que decidí acelerar en los 7 kilómetros que me restaban. y me fui de mi compañera de fatigas Comencé a recoger cadáveres,mi ritmo seguía siendo regular y mi tiempo muy por encima de lo esperado. Los últimos dos kilómetros fueron un poco más duro pues picaban ligeramente hacia arriba, pero lo realmente no era la marca, sino recuperar las sensaciones que había perdido tras la lesión.
Acabé en 1 hora 30' 41'', peor la organización ha reconocido un error y no se llegaron a correr los 21 km, parece que algo menos. En cualquier caso, una gran marca que me dado una buena inyección de moral de cara a mi último mes de entrenamientos antes del maratón. ahora toca hacer el último esfuerzo y llegar a esa gran cita con la preparación adecuada. Quién sabe, quizás después de los problemas generados por la lesión y el calor del verano, aún pueda llegar con la preparación adecuada e intentar de nuevo el asalto a mi marca.
En cuanto a la carrera en si, creo que ha sido una bonita experiencia a pesar del calor. La organización agasaja a los corredores con un melón, fruta, camiseta y chancletas que dan antes de comenzar, la organización es bastante buena (a pesar de la medición), con ducha en el recorrido y agua cada 3 km. Además la atención de los voluntarios es siempre muy correcta, así que puedo decir que es una carrera incluso podría repetir si me encajara el año que viene.

viernes, 21 de agosto de 2009

El segundo test

La media maratón del melón, en Villanueva de la Serena, va a ser la última piedra de toque de cara a la preparación de la maratón de Berlín. Después de superar mi lesión y de realizar una discreta actuación en Cabezón de la Sal, llega la hora de afrontar la recta final sin miedo y con la moral alta. Quizás esté influyendo la disputa del Campeonato del Mundo de atletismo en Berlín, que sigo diariamente, pero sobre todo están influyendo las buenas sensaciones que estoy experimentando en los entrenamientos en las últimas semanas. No sé a que nivel estoy, ni creo que esta media me lo aclare, pues el calor condicionará mi marca, pero creo que estoy en el buen camino y cuando llegue el 20 de septiembre y me sitúe en la línea de salida en Berlín, creo que voy a estar en las mejores condiciones posibles, teniendo en cuenta la lesión y las altas temperaturas veraniegas.
A Villanueva voy con la esperanza de hacer un buen papel. Se corre por la tarde, a las ocho y teniendo en cuenta que en Extremadura están en alerta amarilla por calor, imagino que a esa hora el mercurio no bajará de 28º. Para compensar, espero que el sol esté ya bajo a esas horas y no moleste y además no tendré el handicap de la humedad de Cantabria. No me atrevo a pronosticar nada, pero espero bajar de 1h 35' y sin las condiciones son buenas poder estar entre 1h 32' y 1h 33'.
En cualquier caso, el sábado por la noche habré salido de dudas y espero que la carrera y la marca sea lo suficientemente esperanzadora como para afrontar el último mes de entrenamiento con la moral alta.

miércoles, 19 de agosto de 2009

El día que saludé a Marta Dominguez


Hace casi un año disputé la Human Race, una carrera patrocinada por Nike que se corrió en varias ciudades del mundo simultaneamente el 31 de agosto. En aquella carrera, además de los populares corrían unos cuantos atletas de élite tales como Reyes Estévez, el baloncestista Calderón o Marta Dominguez, todos ellos patrocinados por la firma americana. Cuando crucé la meta en la Casa de Campo, Marta estaba allí, saludando a los populares que iban llegando; no importaba que días antes hubiera perdido una medalla segura al tropezar con una valla en los Juegos Olímpicos de Pekín; Marta estaba allí, fomentando el atletismo, dando la cara y aceptando pacientemente las felicitaciones de los que nos acercamos a saludarla. No me acuerdo lo que le dije exactamente, aunque dejé claro que la admiraba por ser una gran atleta y una gran persona.
El martes pasado, mi familia y yo vimos juntos la final de 3.000 metros obstáculos femeninos del Campeonato del Mundo de Atletismo Berlín. Fue una carrera emocionante desde el principio, con Marta en los primeros puestos flanqueada por las rusas. Confiaba en Marta, aunque no lo vi claro hasta la última vuelta donde demostró ser superior a sus rivales. Pero sin duda el momento más emotivo fue el tirón final tras la última valla, dejando clavada a la rusa y entrando sola en línea de meta.
El día siguiente salí a entrenar y estuve recordando la carrera mentalmente todo el rato. Las hazañas de Marta, Mayte, Natalia, Fermín, Abel, Martín, Chema, Kenenisa, Haile y otros muchos motivan mi esfuerzo diario por intentar ser mejor atleta. Ellos nos muestran día a día, carrera a carrera la belleza del atletismo y lo bonito que es correr en busca de un objetivo, pro modesto que sea. Por eso, desde mi blog, quiero dar las gracias a Marta por su medalla de oro, porque nos ha hecho felices a un montón de españoles y a un montón de atletas entre los que me incluyo. Gracias Marta.

domingo, 9 de agosto de 2009

7853

El próximo 20 de septiembre a las 9:00 horas estaré comenzando mi séptimo maratón. Ese día luciré el número 7.853 en mi dorsal. El correo electrónico que me ha enviado la organización así lo confirma y no voy a negar que ya siento un hormigueo en el estómago al pensar en que voy a estar entre los 40.000 participantes de uno de los grandes, para algunos el más rápido y el mejor. Allí estará Haile Gebreselasi, mi gran ídolo en el maratón, intentando batir de nuevo el record del mundo. Si lo logra entraré en la historia al haber corrido en esa misma carrera, pero lo logre o no, habré seguido escribiendo otra página de mi historia personal, de mi lucha contra los 42,195 kilómetros.
Pero falta mucho para el gran día y por delante me queda la media de Villanueva de la Serena y cinco semanas y pico de entrenamiento, más duro de lo normal debido al calor. De momento las cosas ruedan bien, mis tiempos en las series son mejores, aunque sin acercarme a registros de hace tres o cuatro meses. Pero yo creo que en las semanas restantes voy a poder llegar a mi mejor nivel o al menos acercarme mucho. La media de Villanueva será un buen test, aunque no definitivo, que me dará una idea de la marca a la que puedo aspirar en Berlín. Sigo siendo ambicioso y mi objetivo es bajar de 3 h 12' y acercarme lo más posible a las 3 h 10'. Quizás cambie mis objetivos en estas semanas o quizás lo haga en plena carrera. Lo importante, por ahora, es seguir corriendo...

martes, 28 de julio de 2009

Mi peor media


El domingo en Cabezón de la Sal completé la peor media maratón de mi historia de atleta. El adjetivo, no sólo lo aplico basándome en mi pobre marca (1h 42' 50'') sino también en mi equivocada táctica y las malas sensaciones vividas en carrera.
La verdad es que no esperaba mucho de esta carrera por varios motivos; el primero es que la lesión me ha hizo parar tres semanas y después de que se consolidara la cicatriz los entrenamientos han sido muy ligeros. Para los que sepáis de que va esto, comentaros que hice mis últimas series el 1 de junio, dos días antes de la lesión y esas cosas se pagan. Además el calor y la humedad me sientan fatal y si ya lo pasé mal entrenando en Castelldefels la semana previa, os podéis imaginar que en Cabezón la cosa no fue mucho mejor, pues crucé la línea de meta pasadas las 12 de la mañana con un sol de justicia en todo lo alto.
A pesar de todo, siempre hay que extraer cosas positivas de las carreras; una de ellas es que me sentí bien de piernas, tanto que las agujetas de los días posteriores han sido ligeras. También considero positivo el hecho de haber sabido regularme para acabar la carrera a pesar de mi hundimiento a partir del kilómetro 10. Y por último, estoy seguro que con menos temperatura la marca hubiera sido mejor.
En cuanto a la carrera en si, sólo decir que el primer 5.000 lo acabé en 22'30'' y que el 10.000 lo pasé en 46', pero a partir de ahí comencé mi declive, pero no sé los pasos porque mi reloj debió fallar, supongo que porque se mojó en alguno de los manguerazos que me echaron los vecinos. Lo llevaré al relojero, pero esto del reloj me empieza a preocupar...
Por último comentar que en mi segunda participación en Cabezón he vuelto a salir satisfecho de su organización. El limitado número de participantes contribuye a la escasez de problemas a la hora de recoger el dorsal o la bolsa del corredor al acabar; el recorrido es plano, aunque se hace un poco pesado dar cuatro vueltas; sin embargo, lo realmente positivo es ver como mucha gente del pueblo y de su club de atletismo se vuelcan en la prueba, tanto en tareas organizativas, como en la animación e incluso en los manguerazos que alivian tanto en un día de calor. No creo que repita el año que viene porque espero correr el maratón de otoño a finales de octubre, pero me gustaría volver a disfrutar la experiencia de correr en Cantabria para disfrutar de su espléndido paisaje y de su sabrosa gastronomía.

viernes, 24 de julio de 2009

Otra vez en marcha


Superada la lesión, el domingo afronto la primera media como preparación al maratón de Berlín. Vuelvo a Cabezón de la Sal, una media modesta pero muy bonita en la que comencé la preparación para Budapest. El año pasado no me fue muy bien ya que acusé el calor, la humedad y el golpe en las costillas que me había dado haciendo barranquismo. Este año las cosas pintan aún peor, porque la lesión ha supuesto un brusco parón que voy a tener que superar poco a poco. Sin embargo quiero correr, volver a competir para dar por cerrada esta fase y comenzar a pensar solo en mi objetivo final. Voy a intentar acabar entre 1h 35' y 1h 40', no sé si lo conseguiré, sobre todo si el calor y la humedad aprietan. El resultado lo sabremos el domingo, como a las 12 de la mañana.

lunes, 13 de julio de 2009

El valle de Salazar


Enclavado en el Pirineo navarro, el Valle de Salazar ha sido el lugar escogido este año para pasar mis vacaciones de montaña. No es un valle con cumbres tan altas como los que hemos visto anteriormente en Aragón o Cataluña, pero sus montañas son más verdes y los pueblos tienen un bonito toque navarro. En Ochagavía, uno de sus pueblos, he alquilado una casa rural y por eso ha sido el inicio y el final de mis entrenamientos, en los que he tenido que usar la carretera nuevamente porque en Pirineos todos los caminos son empinados y la única ruta medianamente llana es la carretera.
Debido a la recuperación de la lesión, los tiempos de carrera han sido más cortos, pero aún así la cercanía entre localidades me permitía visitar el pueblo de al lado e incluso el siguiente. La carretera tiene acera desde Ochagavía a Echalar, luego tiene un pequeño arcén, pequeños toboganes y mucho falso llano, pero las estrecheces de la ruta se compensan con el clima, mucho más fresco y seco que el de Peñíscola. No es la carretera ideal para correr, pero vale y además tanto conductores como aldeanos respetan a los corredores y ciclistas (estos mas abundantes).
En definitiva, que si vais por allí salid a correr si os apetece y por supuesto salid a caminar, porque las rutas que hemos descubierto estos días valen la pena.

sábado, 11 de julio de 2009

El paseo marítimo de Peñíscola


Llevo 6 años pasando mis vacaciones de verano en Peñíscola, un bonito pueblo de la costa levantina famoso por el castillo del Papa Luna y el núcleo urbano histórico que lo rodea. Pero aparte del "pueblo", Peñíscola cuenta con un paseo marítimo donde se ubican los hoteles y apartamentos para turistas, como es mi caso.

El paseo une las localidades de Peñíscola y Benicarló, mide unos 4 km y posee un carril bici aparte de una amplia acera por la que se puede correr con comodidad, a pesar de la gran afluencia de gente corriendo o andando a tempranas horas y es que el calor aprieta mucho a partir de las 10 de la mañana. Es un buen circuito para correr, sin coches, totalmente llano y con bonitas vistas al mar y además con duchas cada poco tiempo, lo que permite resfrescarse si es necesario. Pero nada es perfecto y en mi opinión un poco de sombra no vendría mal porque el calor y la humedad son agobiantes algunos días y además el paseo se me queda un poco corto, aunque se puede continuar por la pequeña playa del norte si se cruza por el puerto y salir a una carretera paralela al paseo un poco más arriba.

Personalmente, este verano he comenzado mi recuperación de mi lesión en Peñíscola y me ha resultado más duro que lo que pensaba en un principio. He vuelto a tener agujetas y el jueves ya estaba muy cansado; pero afortunadamente a finales de semana me he sentido mucho mejor y lo he visto reflejado en la siguiente semana que comentaré en el post posterior.

lunes, 29 de junio de 2009

25 días después

El día 3 de junio cai lesionado en los campos de fútbol FACSA en Castellón. Hoy, venticinco días después he comenzado la fase final de mi recuperación saliendo a correr por primera vez desde aquel día. Hoy ha vuelto a comenzar para mi la cuenta atrás para mi próximo gran objetivo, el maratón de Berlín.
Curiosamente la recuperación ha comenzado en la provincia de Castellón, concretamente en Peñíscola donde paso mis vacaciones. Eran las ocho y media de la mañana y tras estirar bien y encomendarme a Dios y a Haile Gebreselasi he comenzado a correr con precaución pero a buen ritmo. Siguiendo las instrucciones de mi entrenador he parado a los cinco minutos, para caminar durante otros cinco; alternando carrera y paseo he completado cuarenta minutos de entrenamiento en la que no he tenido dolor alguno en la zona de mi lesión, si bien es cierto que no he forzado casi nada.
He acabado contento, realmente pensaba que iba a notar dolor, pero parece que las cosas empiezan a funcionar y que la paciencia que todo el mundo me ha recomendado está dando sus frutos. Mañana vuelvo a correr, esta vez llegaré a los seis minutos seguidos y seguiré incrementando en días sucesivos. Si todo va bien espero llegar a la media de maratón de Cabezón de la Sal con la preparación suficiente para hacer una buena carrera, acorde con mi estado de forma. Hoy veo las cosas de otra manera, han sido venticinco días muy duros, pero parece que en unas semanas puedan convertirse solamente en un mal recuerdo.

lunes, 22 de junio de 2009

19 días después


El pasado lunes 15 de junio una ecografía confirmaba que padecía una rotura de 29 mm de largo x 12 mm de ancho x 6mm de grueso. Posteriormente el doctor Cabello revisó los resultados y me recomendó iniciar la fisioterapia y la actividad.
La actividad la he iniciado esta mañana, pedaleando durante una hora en una bici estática del gimnasio; la bici estática es uno de los ejercicios más aburridos que existen, pero la charla con un opositor a bombero que estaba a mi lado, me ha servido para distraerme un rato. al final no he sentido molestias y tras unos estiramientos he finalizado mi primer entrenamiento de recuperación.
Mañana empiezo la fisioterapia, a ver como se da. Todo el mundo me aconseja no acelerar la recuperación, así que estoy siendo cauto, pero como me dijo Cabello, el límite lo pone el dolor, que hoy por hoy es inexistente. Si las cosas van bien, me gustaría empezar a correr el domingo en Peñíscola, pero ya se verá. El objetivo cada vez se ve más asequible.

miércoles, 10 de junio de 2009

Una semana en el dique seco

Han pasado siete días desde que me rompí en el partido contra Corfú. Estar parado no es muy agradable, porque además de ganar algo de peso, me hace falta salir a correr, notar esas buenas sensaciones que me ofrece la carrera. Parece que la cosa va bien, el dolor prácticamente ha desaparecido, aunque aparece esporádicamente si efectúo un movimiento brusco. Lo único que estoy haciendo son abdominales y pesas, pero me resulta monótono.
Todo el mundo me aconseja paciencia y estoy teniéndola, pero la verdad es que me apetece calzarme otra vez las zapatillas y salir a que me de el aire en la cara. Pero tengo claro que precipitar la vuelta a los entrenamientos puede suponer una recaída que pondría en peligro mi participación en el maratón de Berlín, al que creo que voy a llegar justo de tiempo, pero con la preparación necesaria, pues como dice mi entrenador, la base ya la tengo.

jueves, 4 de junio de 2009

ECC 2009. Adios al fútbol


No había transcurrido ni un minuto de mi entrada al campo en el partido entre Madrid y Corfú, cuando pedí un balón largo por banda y al iniciar la carrera un chasquido en el biceps femoral de la pierna derecha me dejaba k.o. para el partido, para el campeonato y lo que es más importante, acaba con mi vida futbolísitca, porque es muy difícil compatibilizar atletismo y fútbol y porque estoy harto de tanta lesión en los últimos años. Hasta aquí hemos llegado.

He jugado al fútbol desde pequeño. El primer equipo en el que jugué fue el de mi colegio, el Lourdes, en categorías alevín e infantil; posteriormente en el equipo del instituto Zorrilla en infantiles y por fin en el A.D. Victoria donde jugué en categoría juvenil y en regional. Después de mi etapa federada jugué en varias peñas de Valladolid hasta retirarme cinco años tras ser destinado a Tenerife. Cuando me destinaron a Madrid, me integré en el equipo de Madrid ACC con los que he vivido los mejores momentos de mi carrera, pero también los más amargos debido a las lesiones. Una rotura de ligamentos en 2004, una pubalgia en 2005 y sobre todo la fractura abierta de cúbito y radio en 2006 me llevaron a plantearme la jubilación anticipada. Desde 2006 he jugado partidos con cuentagotas y no pensaba disputar muchos partidos en el torneo de 2009 debido a la falta de motivación y a las labores organizativas que desempeño; sin embargo, salí a jugar el primer día y me sentí bien y más rápido que de costumbre, así que decidí jugar regulando un poco. Pero ayer, cuando iba a comenzar mi tercer partido del torneo, mi biceps femoral me recordó que el fondo y las carreras por la banda no son compatibles. Doy por finalizado casi 40 años de futbolista, pero lo hago con buen sabor de boca a pesar de todo.
La decisión está tomada, no sé si me volverá a picar el gusanillo, pero por ahora voy a centrerme en preparar el maratón de Berlín, para lo cual me queda un largo y caluroso verano por delante. Espero que la recompensa valga la pena.

lunes, 11 de mayo de 2009

113rd Boston Marathon (3)- La Carrera



Una vez leídos los dos post anteriores, supongo que estaréis pensando si la carrera está acorde con lo demás y lo cierto es que no sólo está acorde sino que ha sido para mi una gran experiencia.
A las 5:30 sonó el despertador de mi habitación. A las 5:45 un camarero me traía el desayuno a la habitación (conseguí desayunar tan temprano después de negociar los días anteriores con la recepción). Después de un poco de fruta y café me vestí, me despedí de Marisa y me fui caminando hasta el Common Park, lugar de donde partían los autobuses hacía Hopkinton. No tardé mucho en subir a uno de los School Bus que transportaban a todos los participantes. Me senté junto a Zack, un bostoniano de unos veintitantos años que iba a correr su primer maratón y cuyo objetivo era acabar. Estuvimos charlando y aparte de hablar de nuestra vida, me contó algún detalle del recorrido, el porqué se celebra fiesta el tercer lunes de abril en Boston y muchas cosas más. Nos despedimos al llegar, quedaban casi tres horas para empezar, pero en las praderas de Hopkinton sólo se respiraba maratón.
Dos enormes carpas se erigían en la gran pradera al lado del High School de Hopkinton. Allí miles de runners ocupaban el tiempo como podían, durmiendo (había algunos preparados incluso con colchones hinchables), charlando, descansando sentados o haciendo cola en los puntos en los que daban café, barritas, bagels... aunque las mayores colas se formaban frente a los numerosos retretes portátiles. Yo pasé el tiempo en esas colas, sentado por ahí y charlando con algún runner, pero se me hizo bastante largo y cansada la espera, a pesar del inagotable speaker que al final resultaba ya cargante. Además la temperatura rondaba los 3º y yo solo llevaba un chandal ligero, por lo que pasé bastante frío.
Se acercaba la hora, así que fui quitándome la ropa y preparándome para la carrera; dorsal, vaselina... y después de dejar la ropa en el school bus, un calentamiento suave hasta la zona de salida. Diez minutos antes de la salida me coloqué en mi "corral", el sexto de acuerdo con mi marca previa. Estaba un poco cansado por la espera, pero también nervioso por lo que me esperaba, a lo que se unía que mi reloj se había quedado sin pilas y tenía que correr sin referencias. Un cantante entonó el himno americano ante el fervor popular y tras una cuenta atrás comencé a recorrer las 26,2 millas más impresionantes de mi vida de atleta.
Los primeros kilómetros discurren por el campo, lo que no impide que a ambos lados de la carretera la gente llene las cunetas y anime apasionadamente. Al completar la primera milla, quedé gratamente sorprendido pues un reloj marcaba el tiempo de carrera y eso se repite en todos los pasos, lo cual me permitió tener alguna referencia de como iba, aunque calculando en millas... Me sentía bien, corriendo relajado y sin tirar demasiado y además el iba controlando el tiempo en cada milla y parecía que la cosa no iba mal. Fueron cayendo los primeros kilómetros y por el kilómetro 5 calculé un paso de 22'30'', por debajo de mis expectativas. Mejoré un poco en el 10, con 44'29'', pero ya por entonces empecé a notar que no era mi día. Sin embargo, el constante ánimo del público no me permitía preocuparme y la carrera seguía sin buenas sensaciones pero con mucha moral. Justo antes de la media, pasé por el primero de los tres High School que se ven en carrera. El griterío era atronador y cientos de adolescentes mostraban a los runners carteles con al leyenda: kiss me, sugerencia que alguno que otro siguió. Yo lo estaba pasando muy bien, aunque no tanto mis piernas que no estaban al nivel esperado, perop eso no importaba en ese ambiente y aún menos cuando adelanté a Dick Hoyt, empujando a su hijo Rick; les animé y sentí una gran emoción pues admiro lo que este hombre ha hecho con su hijo.
Poco después pasaba en 1h 34' 39'' por la media maratón y ya me di cuenta que mi mejor marca no corría peligro en esa carrera. No me desanimé, correr en Boston es demasiado bonito para venirse abajo y más cuando sabía que en pocos kilómetros Marisa y mis amigos iban a estar esperando mi paso. Fue en el kilómetro 25 cuando vi a Carlos con la cámara de video y un poco más adelante los demás: Rafa, Susana, Jorge, Ana y como siempre Marisa, mi mejor seguidora. Eran mis peores momentos, iba muy justito pero les saludé y me dieron fuerzas para seguir. Por entonces estaba casi fundido e incluso pensé en la retirada, pero enseguida disipé ese mal pensamiento imaginando mi entrada por el maravilloso arco de meta que había visto instalar los días previos. Me dije a mi mismo que tenía que llegar fuera como fuera.
Dejé de controlar el tiempo, mi objetivo pasó a ser un finisher, que ya es bastante. A eso me ayudaba el numeroso público con sus gritos de ánimo: go, good job, come on... impresionante la gente de Boston. Pasé por otros dos Hihg School, el primero otra vez lleno de chicas haciendo gestos obscenos que resultaban graciosos, el tercero menos animado. Las millas pasaban, ya estaba en la Heartbreak Hill, menos dura de lo que yo pensaba pero atestada de gente. Me quedaban 6 millas y cuesta abajo. Apreté los dientes y empecé a sentirme mejor, empecé a correr por fin, a sentir que podía con la carrera. Ya se atisbaba Boston, los edificios eran cada vez más altos y cada vez más gente animaba a ambos lados de la calle. Empecé a adelantar atletas, quería acabar bien, sin venirme abajo. Tuve que tomar cuatro sobres de Power Gel, y no sé si me ayudaron decisivamente, pero cuando llegué a la Commonwealth Avenue ya era un corredor con hambre de meta, llevado en volandas por un público entusiasta que se agolpaba en varias filas en las aceras.
La última milla fue espectacular, la gente animaba sin parar, ya reconocía el terreno y sabía que Bolystone Street (donde se ubica la meta) estaba muy cerca. Giré a la derecha y luego a la izquierda, ¡estaba en Bolystone!, me quedaban unos pocos metros donde sentí una euforia mucho mayor que en otros maratones; había sufrido mucho, no iba a hacer un gran tiempo, pero estaba allí, a unos metros de pasar por la línea de meta del maratón más antiguo del mundo, unos metros que me transportaron a la gloria con un tiempo de 3h 18' 34'', un tiempo muy digno para un maratón donde supe sufrir.
Lo había logrado y con esa felicidad interna recorrí esa zona en la que se reponen fuerzas con agua, fruta, barritas... Me pusieron una manta de aluminio encima y un poco más adelante me dieron esa medalla que tanto deseaba. Lleno de felicidad me dirigí a recoger la ropa, la chica se hizo un lío, pero no era momento de enfadarse, sólo quería salir, llegar a la zona de encuentro con la familia y volver a hacer lo que más me reconforta después del enorme esfuerzo: abrazarme con Marisa y contarle en unos pocos segundos lo mal que lo había pasado y lo bien que me sentía después de todo, un poco contradictorio, pero Marisa lo entiende. Os aseguro que volvió a ser el mejor momento de mi sexto maratón.