sábado, 28 de febrero de 2009

Sevilla- Parque María Luisa


Sevilla ha sido mi último viaje de trabajo. Mi hotel estaba ubicado justo al lado del famoso Parque de María Luisa donde he realizado mis entrenamientos semanales. Este parque es el orgullo de los sevillanos, frente de la imponente Plaza de España, es visitado por miles de turistas cada día. Pero centrándonos en la vertiente deportiva, correr por el Parque de María Luisa es una experiencia realmente interesante; turistas, parejas, colegiales, viandantes, deportistas... acompañan en un recorrido realmente agradable, entre laureles de indias, palmeras, tamarindos, ficus... con la posibilidad de hacer todo el recorrido pisando esa fina arena amarilla que los sevillanos denominan albero. Además, esta semana ha sido practicamente primaveral, lo que me ha permitido correr en manga corta y disfrutar de ese sol que tampoco se ha mostrado en latitudes más septentrionales.
Sevilla es un buen lugar para correr, un lugar con tradición atlética, cuyo maratón ha alcanzado este domingo la edición 25.. Los sevillanos cuentan con este parque y con muchas más zonas apropiadas para ejercitar el deporte rey, pero aconsejo a los turistas como yo que corran por este parque, que disfruten de su vegetación, de sus sombras, de sus luces, de su ambiente andaluz. Solamente le saco una pega, que no es demasiado grande y he acabado dando vueltas hasta marearme. Pero ya sabéis, nada es perfecto, aunque este parque se acerca mucho a la perfección.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Media de La Latina

Javier, mi entrenador, me dijo en su mensaje dominical en el que me manda la programación de la semana, que en La Latina debía intentar bajar de la hora treinta. Yo sabía que esta no era una carrera fácil debido a su recorrido ondulado, pero decidí hacer caso a Javier y salir a intentar la proeza. Así que días antes y mirando el perfil llegué a la conclusión que mis opciones pasaban por intentar hacer un buen registro en los primeros 14 kilómetros de teórica bajada e intentar mantener un ritmo no muy bajo en los 7 kilómetros de subida final. Sobre el papel era factible y aunque me obligaba a correr muy rápido al principio, cuando mis piernas suelen estar por debajo de su rendimiento óptimo, si no lo hacía así el objetivo se presentaba harto difícil de lograr.

Así que llegué temprano a la salida y después de recoger sin agobios el chip y dejar la mochila en un muy bien organizado ropero, me puse a calentar para intentar salir a tope desde el principio. Lo malo es que cuando llamaron para la salida cometí un error de principiante y me coloqué demasiado atrás por lo que tuve que pasar el primer kilómetro dedicándome a adelantar y esquivar a atletas más lentos. Cuando, por fin, empecé a correr a mi ritmo ya habían pasado unos minutos en los que pude comprobar que las piernas respondían, pero con más molestias de lo habitual. No le di importancia porque lo que realmente primordial era intentar mantener el ritmo, lo que a duras penas se conseguía por la gran cantidad de toboganes que se suben y bajan hasta el kilómetro 10.

El paso por los 5 km lo hice en 21 minutos y los 10 km en 42'20'' más o menos, lo que suponía que la táctica funcionaba, claro que siempre que aguantara en la segunda mitad de la carrera. Y la verdad es que fui aguantando hasta el kilómetro 14, partir del cual la carretera pica ligeramente hacia arriba hasta la llegada a meta. No hay repechos fuertes ni toboganes, pero el desnivel es lo suficientemente acusado para que mi ritmo se resintiera. Mi tercer 5.000 se fue a los 21'30'' y el cuarto casi a los 22'. Con todo, seguí luchando hasta el final y eso me permitió cruzar la meta en 1h 30' 23'', un segundo mejor que en Getafe, lo que supone mejorar nuevamente mi marca.
No ha sido esta una de mi mejor carrera a pesar de haber batido mi marca, no he podido poner un ritmo constante y he corrido a "tirones", pero estas carreras también hay que correrlas, las carreras donde el circuito es complicado, donde no queda más remedio que echar mano al amor propio, donde es imprescindible sufrir. En La Latina he sufrido, he dado todo lo que tenía y al final he conseguido un premio, aunque sea de consolación, pero lo importante es que voy por el buen camino y que si mi preparación sigue como hasta ahora en Lisboa puede caer la hora treinta y lo que es más importante, conseguir una buena marca en Boston. video

viernes, 13 de febrero de 2009

La soledad del corredor de fondo


Hay un tópico muy extendido que habla de la soledad del corredor de fondo. Es obvio que el atletismo es un deporte individual, en el que normalmente no dependes de un equipo y los objetivos también suelen ser individuales. Pero además, hay algunos atletas, como yo, que entrenan solos, que no pertenecen a ningún club y que acuden a las competiciones solos. Sin embargo, todo esto no creo que suponga que cuando corro lo haga solo y eso voy a tratar de explicar.
Como se puede imaginar, para correr maratones se necesita entrenar mucho y sobre todo ser constante en el empeño. Yo salgo a correr cinco días a la semana, da igual que haga mucho frío, mucho calor, que llueva o que nieve, porque los objetivos solo se logran con dedicación y constancia. Las sesiones duran de hora a hora y media y puedo aseguraos que no me siento solo en esos ratos. No me siento solo porque me acompaña la música de mi ipod, porque me acompañan los saludos del personal de seguridad de la urba, porque me acompaña el señor de Zulema que siempre me dice: "hola majete", porque me acompaña el saludo de Gustavo o de David cuando pasan con su coche, porque voy pensando en mis carreras, en mis amigos, en mi familia...
Y que puedo decir de las competiciones, donde corres con cientos y a veces miles de personas alrededor. Obviamente no nos conocemos todos, pero corremos juntos, porque todos estamos dispuestos a ofrecer un poco de ayuda a quién lo necesita, un grito de ánimo o una palmadita cuando alguien no consigue sus objetivos. Correr es un deporte solidario y la solidaridad nunca viaja sola.
Correr es una manera de sentirse libre, de viajar con tus pensamientos mientras tu cuerpo aumenta su rendimiento, es una manera de estar más cerca de las persona que te importan, de todo aquello que te importa porque cuando corres tu mente es libre. Por eso, el corredor de fondo nuca está solo, está con quién él quiere estar en ese momento. Correr es como la vida, sólo está solo quién quieres estar solo.