miércoles, 4 de octubre de 2017

Maratón de Varsovia (3) - La carrera

Una fina lluvia caía sobre Varsovia cuando salí a la puerta del hotel donde me esperaban Pablo y Duquito; había dormido plácidamente, pues no tenía presión alguna para afrontar mi 29º maratón. Desayuné en la habitación del hotel y tras descansar un poco, me cambié y bajé al hall donde había quedado. Paseamos hasta la salida donde ya había mucha gente calentando, así que tras prepararme, dejé la bolsa en el camión correspondiente y me puse a calentar ligeramente hasta que me dirigí a la salida tras un paso por el baño. Aunque tenía plaza en el primer cajón, me coloqué detrás junto con Duquito, pues ya había descartado una buena marca y además, mis sensaciones no habían sido buenas las semanas previas .
Duquito decidió acompañarme, aunque le advertí que mi ritmo iba a ser tranquilo; empezamos detrás del globo de las 3h20', a un ritmo de 4'45'' que me resultaba fácil de seguir a pesar de mis malas sensaciones en las piernas; era evidente que no iba tan fresco como en Las Palmas o Lima, pues tenía las piernas rígidas y muy pronto el sóleo de la pierna derecha me empezó a molestar; aunque Duquito me distraía con sus historias y chistes malos, yo no iba cómodo y empecé a alejarme del globo, hasta pasar el km 10 en 48'. Fue entonces cuando recibí los primeros ánimos de mi afición, pero yo seguía preocupado porque quedaba mucha carrera y  no me sentía tan bien como debiera.
Duquito me animaba con mucha paciencia, pero mi ritmo cayó hasta los 4'51'', a la vez que muchos corredores empezaban a adelantarnos para mi desesperación; al borde del kilómetro 20, también nos pasó el globo de las 3h25' y me conjuré para que no pasara con el de las 3h30', porque estaba perdiendo ritmo y ganas.
Pasé al media en 1h42'20'', lo cual no estaba mal si no seguía perdiendo tiempo, así que había que empezar a cambiar las cosas; le dije a Duquito que tirara, porque el iba fresco y tras quedarme solo, empecé a encontrarme mejor y comencé a avivar ligeramente el ritmo y a pasar a atletas. Había tocado fondo, pero empecé a remontar y a adelantar a corredores poco a poco. Recibí, de nuevo,  los ánimos de mi afición en el km 23, aún por detrás del globo de las 3h25' que tenía a la vista y que me propuse adelantar; me animaba el comenzar a "recoger cadáveres", pero no quería volverme loco porque la segunda parte de la carrera es más dura que la primera, por lo que había que regular bien para evitar sorpresas.
A pesar de los repechos de esta segunda mitad, mi ritmo se estabilizó en 4'52'' y no cambió hasta el final; la fina lluvia no cesaba y la temperatura era ideal para mi, así que empecé a animarme cada vez más, remontando posiciones hasta que volví a echar mano al globo de llas 3h25', allá por el km 28. Poco después recibía mi tercera dosis de animación, confiando en rematar la faena en los últimos 10 km, que se me hicieron más duros de lo esperado.
Era evidente que no estaba tan bien como otras veces y que me iba a tocar sufrir para mantener el ritmo, porque acelerar era una utopía; seguía recogiendo cadáveres y peleando contra el reloj a pesar de la lluvia y de la aparición del viento; no iba a ser un gran tiempo, pero si una marca muy digna teniendo en cuenta el ajetreado verano de calor y lesiones que he pasado. Y aunque a última hora, el globo de las 3h25 me volvió a echar mano, sabía que mi maraca se iba a quedar en torno a ese tiempo y me daba por satisfecho.
Encaré la última recta con fuerza, aunque muy cansado, para cruzar la meta en 3h25'16'', en una maratón donde podría haber hecho un mejor tiempo de haber entrenado mejor, pero dadas las circunstancias, creo que hice una carrera muy meritoria y muy bien disputada, con cabeza y sin abandonarme al pánico cuando las cosas iban mal. Ana, Jorge y Marisa, me esperaban tras cruzar la meta para felicitarme y hacerme las fotos de rigor con la medalla de finisher, una medalla que, en esta ocasión, ha sido muy merecida.

lunes, 2 de octubre de 2017

Maratón de Varsovia (2) - La organización

Como he dicho en el anterior post, el PZU Maratón de Varsovia tiene un competencia muy difícil de superar y aunque ese hecho condiciona la presencia masiva de corredores, no afecta prácticamente  a la capacidad organizativa de los responsables del maratón.
Comienzo el análisis con la página web de la prueba, en polaco e inglés y con una buena información en general, aunque las actualizaciones son escasas, así como las newsletter; aunque el proceso de inscripción es sencillo, mi opinión es que hay que trabajarse un poco más la parte informativa del evento.
Una vez llegado a Varsovia, la visita a la feria del corredor siempre es muy significativa; se ubica en un polideportivo, frente al estadio del Legia de Varsovia. El recito no es muy grande, pero suficiente para los expositores que hay. La recogida del dorsal es fácil, los voluntarios amables y no hay esperas. En la feria hay varios stands de maratones, de tiendas locales de deportes y de grandes marcas, además de una zona muy grande para el merchandising, que resulta un poco caro en un país donde los precios en general no son muy altos; también hay una zona de cintas y una divertida zona infantil con cintas para niños. En general, correcta.
La salida de la prueba se ubica en la céntrica plaza de las Tres Cruces, a la que se puede llegar caminando desde el centro sin problemas o en metro si se viene de más lejos; está bien organizada, con baños suficientes, un parque anexo para calentar adecuadamente y una buena organización en la salida, con solo dos cajones, pero con los "Pacers" bien ubicados para orientar a los atletas. La salida es lo suficientemente amplia para los participantes, maratonianos y relevistas, hay sitio para todos.
El recorrido no es bonito, no se pasa por el centro de la ciudad, ni por ningún lugar emblemático, pero discurre siempre por avenidas grandes y es cómodo para correr; los avituallamientos son largos, cada 2,5 Km, con agua e isotónicos y fruta, geles etc a partir del km 20. Hay baños distribuidos por todo el recorrido y asistencia médica visible, todo muy eficaz. Como he dicho, se corre simultáneamente un maratón por relevos, pero no afecta en ningún momento, pues los puntos de relevo está bien señalizados y apartados de la ruta; esos puntos de relevo y los cercanos a las bocas de metro son los más numerosos en público, pero en zonas más "desiertas" la organización dispone animación, aunque no muy numerosa. Por último, destacar la gran cantidad de fotógrafos que hay por el recorrido, aunque en ocasiones se meten demasiado en la trayectoria de los atletas.
Los puntos kilométricos están bien ubicados y al llegar, se divide el último mil en porciones de 100 metros, lo que ayuda bastante; la meta está situada en una gran avenida, sin mucho público pero con animación de de la organización; me hizo gracia, especialmente, los animadores de LOT, vestidos de TCP y con carteles que rezaban "Clear to Land".
Tras la llegada se camina un poco, te ponen la medalla, la capa para el frío, te quitas el chip y te dan agua, bebida isotónica, fruta, batidos... Bastante bien, la verdad.
En Varsovia saben bien como organizar un maratón a pesar de que no resulten muy animosos; es evidente que no es un maratón masivo y es más sencillo, pero saben cuidar los detalles y dar un buen servicio al corredor, algo que debería ser prioritario y que últimamente no lo es tanto. Si me alguien me pregunta si vale la pena correr en Varsovia, diría que si, pues es una ciudad agradable, una carrera con un circuito rápido y bien organizado y si además cenas en Casa Pablo, pones la guinda al fin de semana.

domingo, 1 de octubre de 2017

Maratón de Varsovia (1) - El ambiente

La capital de Polonia es sede de dos maratones anuales, aunque el que se celebra en septiembre es, teóricamente, el más importante; tiene la peculiaridad que su fecha coincide con la disputa, a pocos kilómetros, del maratón de Berlín, el major en el que se han batido las marcas mundiales en los últimos años. Es evidente que la competencia es muy importante y supone una merma importante de participación foránea, pues los majors están muy solicitados últimamente.
Sabía de antemano que el ambiente no iba a ser lo mejor de esta carrera y lo percibí tras aterrizar en el aeropuerto de Varsovia Chopin y dirigirme al hotel, ya que no había señal alguna de la prueba; una vez instalado en el hotel, fui a la feria del corredor, con escaso ambiente, aunque hay que tener en cuenta que era la última hora del viernes. Tampoco se notaba mucho movimiento de "runners" por las calles del centro de la ciudad y es que la participación extranjera no es muy notable.
Afortunadamente, yo siempre llevo el ambiente conmigo, esta vez mi afición estaba compuesta  solo por Jorge y Ana acompañando a Marisa, pero en Varsovia me esperaba mi amigo Pablo, un magnífico maratoniano y anfitrión que nos recibió nada más llegar al hotel, para posteriormente llevarnos a cenar a su extraordinario restaurante, "Casa Pablo", donde cenamos un sabroso menú degustación, regado de buen vino español y aderezado por una interesante conversación; el ambiente, para mi, empezaba fuerte.
El domingo amaneció chispeando y aún así, había bastante gente en la salida de la Plaza de las Cruces; hay que tener en cuenta que los eslavos no son la alegría de la huerta y que a pesar de ser bastantes no animaban tanto como lo hacemos los latinos; después empieza un recorrido que no pasa por ningún lugar emblemático de la ciudad, que yo sepa, así que el público se concentra cerca de las estaciones de metro, que son numerosas hasta el kilómetro 10, para desaparecer luego hasta el km 23. Como he dicho, no podemos hablar de ambiente festivo, pero la presencia en las calles de aficionados, aunque intermitente, es bastante buena y se complementa con varios grupos musicales que la organización coloca por el recorrido. 
Mi afición me animó en tres ocasiones durante la carrera y a ellos se sumaron Jaime, que les acompañó y Duquito, con el que corría la primera parte de la carrera escuchando sus historiar y sus chistes malos. En definitiva, el ambiente fue bastante bueno para mi, a pesar de la gris mañana polaca y de la poca gracia de sus habitantes, que tienen que mejorar un poco, aunque no están a mal nivel.
El de Varsovia no es de los mejores ambientes que he conocido, pero he de reconocer que en peores plazas he toreado. En cualquier caso, sabía que iba a ser así.



martes, 19 de septiembre de 2017

Ribera Run Race 2017

El sol brillaba en el cielo de Peñafiel a las 9:30 de la mañana saludando a los atletas que se concentraban en la Plaza del Coso dispuestos a completar la versión de 20 km de la Ribera Run Race; el impetuoso castillo de Peñafiel vigilaba desde lo alto el calentamiento previo de los atletas en una mañana fresca, que no fría, con un ligero viento que provocaba la sensación de frío en tu cara, ese frío de otoño que tan bien conocemos los mesetarios. En todo caso, las condiciones meteorológicas  eran excelentes para la práctica de la carrera a pie en un entorno familiar para mi, pero de ruta desconocida, ya que tenía el honor de participar en esta primera edición de la Ribera Run Race. No estaba solo para afrontar los 20 Km que tenía por delante, me acompañaban Miguel y Jorge, amigos de Madrid, Naiara, amiga de Pili a la que conocí el mismo día de la carrera y Javi, un maratoniano incipiente que conoce a la perfección los senderos de la Ribera del Duero, pues es de un pueblo cercano.

Nos colocamos muy atrás en el arco de salida y salimos en grupo por las estrechas calles del pueblo a un ritmo suave, hasta que llegamos al camino donde empieza la carrera de verdad, donde incrementamos al ritmo dejando atrás a Jorge, que no llegaba en su mejor forma; el objetivo era simple, correr y disfrutar, sin dar importancia a la marca, pues me espera el Maratón de Varsovia en una semana y no está la cosa para hacer machadas. Miguel marcaba un ritmo alrededor de 4:45 min/Km que los demás seguíamos con comodidad en los primeros kilómetros que discurren por caminos bastantes cómodos entre campos; poco a poco el recorrido avanza hacia el pinar hasta girar a la izquierda saliendo del camino para tomar una senda que nos lleva paralela al río Duero. 
La senda es absolutamente espectacular, bastante limpia y con unas vistas privilegiadas al río que tanto inspiró a Machado; obviamente, correr en la ribera de un río y en plano no suele ser habitual, es decir, que al entrar en la senda comenzaron los repechos, pero también las subidas pronunciadas, que en su mayor parte se hacían por escaleras en las que prácticamente te ponías a caminar. El incremento en la dureza hizo que Naiara se quedara rezagada sobre el kilómetro 6 y a partir de ahí el grupo se iba a quedar en solo tres personas hasta el final. Miguel seguía manteniendo el ritmo, aunque los kilómetros a veces se iban un poco debido a los obstáculos mencionados, pero aún así era un buen paso que nos permitió adelantar a muchos corredores durante el recorrido, teniendo en cuenta nuestra mala colocación en la salida.
Repechos, escaleras, adelantamientos en senderos angostos... superábamos los obstáculos de la ruta sin desgastarnos mucho, hasta que llegamos a una zona de pinar, alrededor del kilómetro 10, en la que los caminos se volvían arenosos y correr en esa "playa" se antojaba realmente complicado. Ya por entonces, mi isquio me había avisado para que evitara hacer esfuerzos extras en los repechos más empinados, así que decidí tomarme con calma los obstáculos y mantener un ritmo cómodo en el llano. Esa decisión me llevó a la cola del grupo de tres en el que iba haciendo la goma, ya que me quedaba ligeramente rezagado por momentos, pero sin alejarme más de 10 metros.
Al paso por el Km 14 se llega al primer avituallamiento "especial", la Bodega Dehesa de Los Canónigos, donde se podía catar un buen vino y saborear una panceta a la brasa para pasar las migas, pero decidimos seguir adelante sin parar. Aún tuvimos que pasar por una zona arenosa, paso previo para llegar a un buen camino, a la vista ya de la meta en las bodegas Emina, en el que recuperé un buen  ritmo; una última escalera antes del kilómetro final, me dejó cortado de mis dos compañeros de ruta a los que ya no puede alcanzar a pesar de poner un buen ritmo, pero llevándolos a la vista hasta la meta que crucé en 1h38'59'', el 46º de la general y el tercero de mi categoría (Master).
Tras cruzar la meta nos dieron una copa de vino "finisher" y deglutamos productos cárnicos de la tierra, además de agua, isotónicos, vino de la Ribera y cerveza artesanal de Aranda de Duero; un final espectacular para una carrera que acaba de nacer y que espero que siga creciendo pues a pesar de algunos detalles, se han hecho las cosas muy bien. Además de un recorrido atractivo, la prueba te permite conocer las bodegas ribereñas de una manera original, o sea corriendo y además el fin de semana se completa con infinidad de actividades gratuitas como visitas culturales y catas de vino. ¿Se puede pedir más?
En definitiva, una bonita experiencia que espero poder repetir en años venideros en los que me gustaría formar un equipo para disputar la prueba de 50 Km; pero eso será esa historia, ahora toca saborear los buenos momentos vividos el finde en una bonita carrera y rodeado de amigos, aunque desgraciadamente falló uno por un triste motivo. El año que viene será distinto Depa.