miércoles, 31 de diciembre de 2008

San Silvestre Vallecana 2008


Desde mi primera participación en 2005, la San Silvestre Vallecana forma parte de la programación de mis fiestas navideñas. Sus detractores la tachan de negocio, de exceso de masificación, de precio excesivo... pero sin duda es la carrera más divertida del año, donde todos, runners y menos runners nos reunimos para despedir el año de la mejor manera posible: corriendo.
Es una carrera especial, en primer lugar por su espectacular participación (este año vamos a llegar a 30.000), porque todos vamos vestidos con la misma camiseta de marca Nike (en 2008 toca verde claro) y obviamente porque se corta el centro de Madrid para que los runners nos apoderemos de la ciudad por un día y pasemos al lado de lugares tan emblemáticos como la Cibeles o la estación de Atocha, un lujazo.
No es una buena carrera para hacer marca, aunque saldré en el cajón de los sub42 e intentaré ir a tope, pero el volumen de gente es tan elevado que es difícil correr a gusto. Pero la marca hoy no es lo importante, hoy hay que disfrutar el ambiente, hay que reírse con los runners que van disfrazados, hay que emocionarse con los aplausos de la masiva asistencia de espectadores (sobre todo en Vallecas) y en mi caso, compartir la experiencia con mis dos hermanos que van a correr conmigo. Que mejor manera de acabar el año, verdad?
Hoy Madrid sale a la calle a correr, treinta mil personas entre las que habrá madrileños, castellanos, extremeños, andaluces, rumanos, marroquíes... pero Madrid es una ciudad abierta y acogedora y hoy todos los que corramos nos vamos a sentir gatos porque vamos a participar en su carrera más emblemática.
La San Silvestre 2008 cierra el año atlético y poco después comenzará un 2009 lleno de retos deportivos. Es un buen momento para desear a todos los runners que el año que viene sea bueno, que les respeten las lesiones, que cumplan sus objetivos y que, por supuesto, disfruten de este deporte. Pero también es el momento de desear todo lo mejor a los que habéis seguido este blog, a mis amigos, a mi familia y a todos en general. Feliz año 2009

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad


Hoy es 24 de diciembre y esta noche casi todos vamos a disfrutar de una cena familiar. Son días en la que todos nos felicitamos y nos deseamos paz. Pero este es un blog fundamentalmente de atletismo por lo que creo que es el día ideal para hablar de la solidaridad del corredor popular.


Desde que me he metido en este mundo más profundamente he percibido que las carreras populares están plagadas de actos solidarios. Actos tan sencillos como prestar un imperdible a alguien que se ha quedado sin ellos y no puede colocar su dorsal, como el de ofrecer agua a aquel que se ha despistado en el avituallamiento o como el de animar a algún corredor aunque no le conozcas de nada... Pero también conozco otras actuaciones que demuestran la calidad humana de algún corredor, como la de mi amigo Fran que corrió un maratón entero para hacer de liebre y de aguador a un amigo o como aquellos que van acompañando a un amigo hundido en los últimos kilómetros del maratón y le esperan sin importarles su marca. Ellos ponen su esfuerzo, sus horas de entrenamiento al servicio de un amigo y es algo que les dignifica como personas.

El mundo del runner es distinto a la vida real. Seguramente muchos de los que actúan tan solidariamente el día de una carrera no aplican los mismos criterios en la vida diaria. Sería deseable que todos decidiéramos actuar igual en el día a día que en nuestras carreras del fin de semana y estoy seguro que vivir sería mucho más agradable. Pero es sólo un deseo, como tantos otros en estas fechas.

Y ya que estamos con deseos, permitidme los lectores de mi blog desearos lo mejor en estas navidades. A los runners, a los que no corren, a los que me animan, a los que me dan cariño, a los que me ayudan, a los que me leen... y a todos en general: FELIZ NAVIDAD

domingo, 21 de diciembre de 2008

Akiles: frío, hielo y buenas sensaciones

El trofeo Akiles es uno de los diezmiles más importantes del calendario popular madrileño. El pasado domingo hice mi debut en una carrera que espero repetir en años sucesivos. además, en esta ocasión tenía el aliciente de volver a correr junto a mi hermano Viry, que cada vez se anima menos a demostrar su gran calidad en carreras populares.

De entrada, el ambiente en la salida era muy navideño, con villancicos sonando por la megafonía, que como es normal estaba pasada de decibelios. La recogida del chip y el dorsal es bastante rápida debido al gran número de voluntarios. Pero lo peor no tenía nada que ver con la organización y era que el intenso frío había provocado la creación de placas de hielo en el recorrido, circunstancia advertida de manera profusa por megafonía, algo que se agradece.

Pistoletazo de salida y comienzo fulgurante. Viry decide no seguirme y yo tiro "para alante" con fuerza, pasando por el primer kilómetro en 4'02''. a partir de ahí la cosa se complica, porque el terreno se empieza a empinar levemente hasta llegar al km 2 en el que se comienza a subir el cerro Garabitas. La subida dura unos 600 metros con un porcentaje bastante exigente, pero lo peor viene un poco más tarde, cuando tras una ligera bajada se afronta un segundo repecho, corto pero duro que provocaron que mis cuadriceps se quejaran bastante. A partir de ahí, se comienza un prolongado descenso que resultaba muy peligroso debido al hielo acumulado en las partes más umbrías. Afortunadamente no hubo accidentes y pude llegar la llano sin ningún percance. Fue entonces cuando pude poner un ritmo constante y enfilar los cinco últimos kilómetros a una media bastante exigente.

Se pasa al lado de meta cuando aún faltan dos kilómetros y por entonces ya había acelerado para afrontar el último kilómetro por debajo de los 4 minutos, pasando atletas y llegando a meta en unos respetables 41'58'', un buen registro para una carrera tan dura por la orografía y la climatología.

Mi hermano llegó unos 50'' más tarde, pero a pesar de ser la primera vez que le superaba en una prueba, mi sensación no fue muy satisfactoria, porque considero que es mejor que yo, aunque la edad y la falta de entrenamiento no perdonan.
Repetiré Akiles, si puedo claro, es una carrera bonita, bien organizada y con un recorrido excepcional, en plena Casa de Campo. Ahora sólo me falta acabar el año en Vallecas para cerrar un buen año, pero el balance de lo conseguido en 2008 pertenece a otro artículo.
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jueves, 11 de diciembre de 2008

Running by Central Park


New York, 6:30 am, suena el despertador, Marisa y los niños duermen mientras me preparo para salir a correr. Mallas largas de las gorditas, camiseta térmica interior, otra exterior, buff, guantes y gorro. Bajo a la calle desde el piso 28, hace un frío que pela, pero comienzo a corretear por la tercera avenida, donde se ubica mi hotel. Subo hasta la calle 59 y a partir de ahí cruzo Lexington, Park Avenue, Madison... y a lo lejos diviso el Plaza, está en la quinta y frente al parque. Cuando por fin llegué a la quinta sentí un cosquilleo en el estómago; ahí estaba, el parque más famoso del mundo, por el que cada día hacen deporte miles de neoyorkinos, en el que finaliza el maratón más espectacular del mundo, el auténtico pulmón de Manhattan.
Accedí por una puerta lateral, en principio corría solo, escuchando mis pisadas sobre las hojas caídas de los árboles que aún conservan tonos ocres y verdes. Enseguida llegué a la carretera central y allí un rosario innumerable de runners surcaban el parque a primera hora de la mañana. Me coloqué en el "jogger path" y formé parte de la fiesta. El recorrido no es fácil, hay bastantes repechos, pero no llega a la categoría de duro. El ambiente es excelente, muchos runners, algunos ciclistas y pocos perros. Algo que me resultó muy positivo fue la cantidad de chicas que había corriendo, un porcentaje que es impensable hoy por hoy en España. Más o menos en el centro hay un pequeño lago, alrededor del cual discurre una senda de tierra que recorrí para hacer un entrenamiento de series. Es un buen recorrido, con las distancias marcadas en millas y totalmente plano. Es la senda por la que corría Dustin Hoffmann en Marathon Man.
Correr por central Park es una auténtica delicia,porque está aislado del bullicio de Manhattan, porque hay multitud de sendas bien marcadas para runners, porque el ambiente es inmejorable y porque esta es la verdadera catedral del running mundial.
Fueron cuatro entrenamientos y en todos disfruté a pesar del intenso frío. Se ha cumplido otro de mis sueños, correr por este mítico parque donde espero volver en unos años para finalizar el maratón más famoso del mundo. Hasta entonces me quedará el imborrable recuerdo de haber disfrutado de este maravilloso entorno de una manera tan particular. Así que sólo puedo decir: Thanks god, I 'm a runner.




domingo, 30 de noviembre de 2008

Paracuellos, carrera dura, organización perfecta

Hoy tocaba Paracuellos para acabar este noviembre tan frenético de competición. Una carrera que se presentaba muy dura por su recorrido y por la meteorología que nos ha acompañado este semana. Y a pesar de la buena semana de entrenamientos que he tenido, en realidad no tenía mucha fe en hacer una buena carrera, más bien iba dispuesto a sufrir sin más.
así que tras un buen madrugón me he presentado en Paracuellos donde hacía un frío considerable aunque brillaba el sol. Lo primero que me ha sorprendido es que había mucha gente de la organización por la calle antes del comienzo. Tras aparcar me he dirigido hacia el poli donde entregaban el chip en 10 mesas que se repartían a los 1.000 participantes, lo que suponía una ausencia total de colas. Incluso se podía ir al baño sin esperar demasiado. En suma, un lujo para una carrera de 10 Km.
La salida estaba ordenada por cajones, así que me he colocado en los sub 45 pues mi pretensiones no eran muy elevadas. Pero desde el pistoletazo de salida he empezado a adelantar atletas y a coger muy bien el ritmo, en torno a los 4'15'' sin desgastarme en exceso. El recorrido discurre principalmente por la urbanización Mira Madrid, por lo que las vistas eran impresionantes. Al principio hemos afrontado una sucesión de subidas y bajadas, pero con la suficiente duración para poder mantener un ritmo constante. En esos seis primeros kilómetros mi media seguía siendo de 4'15'', pero se acercaba lo peor y es que del km 6 al 8 se sube constantemente y en ocasiones unos porcentajes considerables. Obviamente en el 8 ya había estropeado mi media, pero seguía con fuerza suficiente para volver a poner la directa y hacer una buena progresión final que me ha permitido acabar en unos dignos 43'06'' que hubieran valido mucho más en otras condiciones.
La meta está situada en la nueva pista de Paracuellos, donde es una delicia correr. Paro lo mejor es que allí volvían a estar las 10 mesas para atenderte, evitando las colas y regalándote una bolsa del corredor de buen calidad. No sería justo si no otorgara un 10 a la organización de esta bonita prueba.
Empieza diciembre, me queda Aquiles y la San Silvestre. En estas dos intentaré lucirme, pero antes de nada me voy a disfrutar el puente a New York donde viajaré, como no podría ser de otra manera, con mis zapatillas para ser un runner más de los que cada día recorren el mítico Central Park.

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domingo, 23 de noviembre de 2008

El debut de Óscar


Si hay algo de lo que estoy muy satisfecho en estos años que llevo ejerciendo de "corredor" o "runner", es el haber influido en algunas personas para que les entrara el gusanillo de correr. Óscar es una de esas personas, es mi sobrino, aunque tenga 33 años y después de unos meses entrenando ha decidido lanzarse al ruedo en su pueblo, en Rivas y correr su primer diez mil.
Mi entrenador me tenía preparado un 6.000 para hoy, pero le he pedido hacer esta carrera para acompañar a Óscar en el primer cinco y después ir a mi ritmo. La verdad es que el invento ha funcionado y después de pasar los 5 km en 28'40'' tenía las piernas lo suficientemente calientes para empezar a acelerar y hacer el segundo cinco mil en 20'53'' y acabar en 49'32''.
Pero hoy el protagonista era Óscar. Su intención era bajar de la hora así que hemos empezado a un ritmo de 6 minutos el kilómetro a fin de guardar fuerzas para el final. Por primera vez he corrido en el pelotón de cola, donde se esfuerzan aquellos que están menos preparados, pero cuyo esfuerzo es equiparable al del pelotón de cabeza pues sufren aún más y pasan mucho más tiempo sobre el asfalto. Hemos pasado el primer kilómetro en 6 minutos, pero a partir de ahí las cosas han mejorado y hasta el km 4 los parciales han sido alrededor de 5'30'' el kilómetro. Hasta el km 5 las cosas han ido bien, con un ritmo que le convenía para acabar la carrera sin problemas.
A partir del 5 me fui a mi ritmo y no le volví a ver cuando yo ya había pasado el 8 y me crucé con él. al parecer ha tenido flato durante unos minutos, pero al final ha conseguido acabar con unos meritorios 58'02'' que estoy seguro que mejorará en la próxima San Silvestre.
Hoy era el día de Óscar, ha acabado su primera carrera y espero que acabe muchas más en los años venideros. Quién sabe, quizás un día se anime con una media o con más... Pero eso da igual, lo importante es que hoy ha disfrutado corriendo y se ha sentido satisfecho cuando ha cruzado la línea de meta. Así que sólo puedo decir una cosa: enhorabuena Óscar... y bienvenido.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Mi primer maratón




Todos los corredores coinciden en que el primer maratón es especial y quizás tengan razón, aunque en mi opinión cada uno de los cinco que he corrido hasta ahora ha sido especial y es que un maratón es una carrera distinta a cualquier otra.
El evento que inició mi carrera de maratoniano se produjo un 30 de abril de 2006 y en Madrid, como no podía ser de otra manera. El MAPOMA, carrera mítica para mi desde que mi hermano Viry lo corriera en los 90 en unas increíbles 3 horas y 3 minutos. No era mi objetivo hacer ese tiempazo, ni siquiera acercarme a él; mi meta era mucho más modesta, lo primero, obviamente, terminar y después intentar bajar de las 3 horas y 30 minutos.
Llegué con tiempo a la plaza de Colón acompañado por Marisa y mi hijo Alonso. La temperatura era fresca, pero lo peor eran los nervios que me llevaban acompañando desde la noche anterior. Comencé a calentar tranquilamente pensando en como iba a plantear la carrera. Sabía que no podía salir muy fuerte, pero tampoco excesivamente flojo porque mi meta era acabar, pero corriendo. me coloqué en una modesta posición en la salida y empecé a recorrer la distancia de Filípedes por primera vez lleno de emoción.
Los primeros kilómetros discurrían por el paseo de la Castellana, lo que me permitía correr sin estrecheces. Pasé los primeros 5 kilómetros adelantando atletas, entre ellos uno de mis compañeros del Start2run. las cosas iban bien, un poco agarrotado al principio, pero poco a poco me fui soltando y cogiendo un ritmo cómodo en torno a los 5 minutos el kilómetro. Y entonces llegaron las primeras molestias en la rodilla, en torno al kilómetro 8. No le di importancia pues ya me había pasado en algún entrenamiento, pero comencé a percibir que esta vez no iba a remitir y que iba incrementándose las molestias. En el kilómetro 9 empecé a pesar en la retirada, pues iba prácticamente cojeando y arrastrando la pierna izquierda. Estaba casi hundido, tanto esfuerzo, tanto sacrificio para acabar antes del kilómetro 10. Fue entonces y en medio de mi debate interior acerca de mi retirada cuando escuché a Marisa animándome y a su lado Alonso. Ahí estaban, se habían pegado un madrugón para verme y seguir mi recorrido. Fue entonces cuando tomé la decisión de no retirarme, lo iba a hacer por ellos, no podía decepcionarles después de todo lo que me habían apoyado en los meses anteriores. Al fin y al cabo la rodilla parecía estable así que sólo había dos opciones: o que estuviera equivocado y rompiera, o que siguiera doliéndome hasta el final.
Así que seguí corriendo con la pierna casi tiesa y con un dolor intenso en el lateral de la rodilla. Los kilómetros pasaban y la fatiga aumentaba , pero mi paso por la media (1 h 40') fue bastante digno. Fue al pasar la media cuando escuché un corredor comentar que era entonces cuando comenzaba la verdadera carrera. Pero a esas alturas de carrera mis fuerzas ya estaban bajo mínimos y las piernas comenzaban a dolerme. Para colmo de males, la carrera se adentró por la zona del IFEMA y por allí apenas había gente animando. El sol empezaba a calentar,ya casi no sentía las piernas, así que solo quedaba seguir sufriendo y sumando kilómetros espoleado por los ánimos de los escasos asistentes que apuraba como quien bebe de una cantimplora vacía.
Por el kilómetro 30 volví a ver a Marisa; me preguntó como iba y la respondí que bien, aunque por entonces ya iba al límite. Subir todo el barrio de San Blas fue un auténtico calvario, ya con un calor sofocante que me obligaba a beber cada 2 kilómetros y medio. La pierna iba ya fatal, a juego con el resto del cuerpo, pensé en pararme, pero sabía que no volvería a arrancar... solo quedaba sufrir.
Kilómetro 38, empiezo a bajar la calle Alcalá en dirección a la plaza de toros. Pero ya no tengo piernas para poder acelerar ni en bajada y el sufrimiento es casi igual de tortuoso que cuesta arriba. En ventas veo a Marisa por tercera vez, ya no me pregunta, solo me dice que me queda poco y se lo agradecí, pero aún me quedaba subir a Manuel Becerra y so en el kilómetro 40 era mucho...
En Manuel Becerra me esperaba mi compañera Eva que me ofreció un pedazo de naranja que me comí, claro que en esos momentos me hubiera tomado cualquier cosa que me hubiera dado. A falta de un kilómetro sonaba fuerte el Aleluya de Haendel, pero por entonces mi euforia estaba bajo mínimos y lo único que me movía era acabar por fin el sufrimiento que padecía.
Me habían dicho que se sentía una felicidad enorme al cruzar la meta de tu primer maratón; suena muy bien, pero a mi no me pasó, ni mucho menos. Cuando crucé la meta y me paré, todos y cada uno de los músculos de mi cuerpo me empezaron a doler. Fue una de las sensaciones mas desagradables que he experimentado en mi vida. Me sentía fatal, no podía estirar y al final acabé sentándome y tras unos minutos levantándome ayudado por una farola. Agua, plátanos, yogures.. fui comiendo todo lo que me ofrecían porque no quedaba ni un gramo de energía en mi cuerpo.
Fuera ya de la linea de meta esperé a Marisa, a la que abracé medio llorando mientras le relataba el sufrimiento padecido. Fue un abrazo muy emotivo, el mejor momento de mi primer maratón. Reconozco que pensé en abandonar la distancia en la hora después de finalizar, pero pronto se me pasó y comencé a planificar mi segunda carrera de 42 km. Creo que una mala preparación y un exceso de confianza me impidieron realizar una mejor marca en esta ocasión, pero me permitieron aprender de los errores.
Mi primer maratón no fue idílico, ni emocionante, ni siquiera lo recuerdo con cariño, pero había que correrlo. Y lo hice sufriendo, luchando durante tres horas y media por lo que sigo luchando: por superarme a mi mismo.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Castelldefels-Gavá


Castelldefels es uno de los lugares donde acudo a trabajar con cierta regularidad. Es un pueblo costero sin grandes pretensiones, pero con un paseo marítimo aprovechable que le une con la vecina localidad de Gavá. Supongo que en pocos meses el paseo estará terminado en toda su extensión, pero por ahora el paseo es corto en la zona de Castelldefels y un poco más largo en la zona de Gavá. En total unos 4 km donde se puede correr sin agobios de coches, en una superficie lisa y plana y con vistas al mar. No hay demasiados corredores, algún ciclista que otro y muchos jubilados buscando los rayos de sol mediterráneo, un ambiente relajado, en suma.
Cuando se acabe el paseo calculo que serán 8 km ininterrumpidos de paseo ente Port Ginestra y Gavá. Pero hasta que llegue, creo que la calificación de aceptable es la que merece este recorrido entre dos poblaciones muy atléticas que cuentan con medio maratón que espero poder correr algún día.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Alcorcón


Hace tres años corrí en Alcorcón mi primera media y lógicamente hice mi primera marca en la distancia., después de la cual decidí ser maratoniano Hoy, tres años después he conseguido mi mejor marca en la media, cuatro minutos por debajo de aquella marca inicial y lo que es más importante, he parado el crono en un tiempo de 1h 30' 54'', es decir, en hora y media, un tiempo que confirma que puedo optar a metas muy altas.
No era el día señalado para una gran marca, después de mis flojos entrenamientos semanales y de lo cansado que llegaba después de pasar el sábado haciendo de guía turístico a los miembros del ECC. Pero era consciente que las medias que había corrido después de un maratón siempre habían sido buenas y además ésta se desarrollaba en Alcorcón, una carrera entrañable para mi como he explicado hace días. Así que tras recoger el chip, calenté un poco para espantar el frío y me puse en la línea de salida, vestido de azul en homenaje a mi primera media. Nada más comenzar noté que las piernas me dolían después de la caminata de ayer, pero iba más o menos cómodo así que decidí seguir al cartel del 1h30'; pero fue un error porque pronto me di cuenta que mis piernas no estaban bien por lo que decidí descolgarme poco a poco, aunque con el grupo a la vista. En el Km 10 el grupo de la hora treinta ya estaba lejos pero mi paso estaba por debajo de los 43 minutos, lo cual significaba que con todo, iba en tiempo de récord. Fue entonces y en vista de que mis piernas no parecían estar en mi mejor día, decidí echar el resto y compensar con pundonor lo que mis piernas me negaban. me conjuré para mantener un ritmo alto y cuando subí la famosa cuesta del Km 15 me di cuenta que seguía estando en tiempo y que no podía desaprovechar mi oportunidad. Así que me lancé a tumba abierta como lo hice la primera vez, mis piernas empezaban a funcionar pero ya estaba cansado. Caían lo kilómetro y mi objetivo seguía siendo factible pero cada vez me dolían mas los biceps femorales, así que pensé que podrían reventar o no, pero yo no iba a bajar el ritmo. Al entrar en la pista miré el crono y el tiempo estaba muy justo, así que tuve que acelerar a tope y tras hacer una magnífica contrarecta llegué debajo del arco que señalaba la meta donde había vuelto a triunfar de nuevo. Lograr tu mejor marca siempre es bonito, hacerlo en un día como hoy es mucho más emocionante; sólo corro por diversión, pero percibir que mis entrenamientos diario dan sus frutos es el mayor acicate que puedo tener para seguir siendo corredor, algo de lo que estoy orgulloso.

jueves, 6 de noviembre de 2008

De vuelta a Alcorcón, donde empezó todo




Era una fría mañana de 20 de noviembre de 2005. Ese era el día que había marcado para el comienzo de mi carrera atlética. Después de haberme empapado muchos números del Runner´s y haber seguido su plan de entrenamiento para la media, había llegado el momento de dar un paso adelante y asegurarse que mis objetivos podía ser factibles. Mi reto era disputar el maratón de Madrid en 2006, pero ya había fracasado en retos similares anteriormente(principalmente por desidia), así que no las tenía todas conmigo. Esta vez, con 39 años y mucha ilusión me planteé bajar de la hora cuarenta en una media y en caso de no conseguirlo desistiría de intentar metas más altas.
Los nervios me visitaron en el calentamiento, hasta que por fin sonó el pistoletazo de salida en la pista de Las Retamas; mi ritmo inicial era conservador, pues no quería desfondarme con demasiada anticipación, pero iba cómodo a mi ritmo. El paso por los 5.000 era esperanzador, pero quedaba mucho. En los 10.000 la música de Carros de Fuego suministrada por un vecino me llenó de emoción al sentirme un "runner", emoción que aumentó al ver que mi paso era inferior a los 45'. Los kilómetros pasaban y poco a poco mis sensaciones mejoraban al superar atletas que se me habían escapado al principio de la carrera; pero las cosas aún iban a mejorar y su punto culminante fue la cuesta del kilómetro 16 en la que alcancé y dejé practicamente tirados al grupo del globo del 1h40'. Quedaba poco y decidí subir el ritmo a tope convencido de que ya no iba a pinchar. La llegada a meta fue muy emocionante al parar el crono en 1h35'04'', un tiempo que superaba mis mejores expectativas.
Fue hace tres años y después de esa carrera cuando empecé a sentirme corredor. El domingo vuelvo a Alcorcón, tengo ganas de repetir, de volver a sentir las mismas sensaciones que en mi primera media. El domingo se puede decir que vuelvo a casa.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Carrera de Otoño de Tres Cantos

Ya he comenzado. Con la carrera de otoño comienza un nuevo plan de entrenamiento que culminará el 20 de julio en Boston, un plan que incluye competiciones y Tres Cantos era una buena opción por dos razones: es una carrera poco masiva y además pensaba comer con Camilo (plan frustrado este último por la enfermedad de última hora su hijo Javier). Y la elección no me ha decepcionado. Eramos unos 1.000 participantes, muchos de ellos locales, lógicamente. El tiempo ha acompañado, a pesar de la amenaza de lluvia, porque al final hemos corrido a una temperatura de unos 10º y sin viento. El recorrido es ondulado, sin grandes desniveles pero lo suficiente para castigar las piernas. La organización ha sido muy buena, aunque con la pega de que los kilómetros no estaban marcados y hemos corrido "a ciegas", lo cual no ayuda para hacer marca.
A las 11:30 se daba el pistoletazo de salida y he comenzado a ritmo no demasiado fuerte, como me había aconsejado mi entrenador, Javier. Los primeros kilómetros han sido una sucesión de subidas y bajadas en las que he chupado rueda en casi todo momento, hasta que cogía ritmo y pasaba por delante. No me sentía mal, pero no quería acelerar porque no quería hundirme. A partir del kilómetro 5 las piernas han empezado a estar a punto y he comenzado a pasar corredores con facilidad. En los que calculo eran los últimos tres kilómetros he seguido a un ritmo controlado, pero a falta de más o menos un kilómetro he acelerado y he rematado la faena llegando en 42'24'' y con la sensación de haber ido a medio gas. Buena carrera que me va a dar moral para la media del domingo que viene en Alcorcón.
Por último quiero agradecer a Felipe Rosado las molestias que se ha tomado para aclarar mi inscripción en la carrera y el bonito detalle de asignarme el número 999. No he podido conocerte personalmente, pero gracias Felipe.

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Correr en Valencia


En los últimos años y por razones de trabajo he tenido que desplazarme a diversos puntos de la geografía española y como buen corredor, en mi maleta nunca faltan mis zapatillas y mi ropa de correr. Mi intención es dar mi opinión acerca de las dificultades o ventajas que supone correr en las ciudades donde he estado trabajando y, por tanto, alojado varios días. Me toca empezar por Valencia, pues acabo de regresar de mi último viaje de la ciudad del Turia.
Valencia es una de las ciudades de España que más han cambiado en los últimos años. La ciudad de las artes y de las ciencias ha ejercido de motor de un cambio que se percibe a primera vista. Pero mi intención no es hablar de esta bonita ciudad, sino contar la experiencia que supone correr en ella.
Y es que esta ciudad cuenta con uno de los mejores espacios, sino el mejor, que conozco para realizar deporte: el cauce seco del Turia. Son unos cuatro kilómetros de parque con una anchura de unos 300 metros. Hay varios caminos, de tierra, de asfalto, incluso se puede correr por la hierba en algunos tramos. Hay bastantes árboles lo que te permite tener sombra casi en todo momento y además, al estar por debajo del suelo el viento afecta muy poco. Pero sin duda lo mejor es el gran ambiente existente, cruzarte con muchos corredores de todos los niveles, con ciclistas, con gente paseando, aparte de los campos de fútbol y de rugby que se ven. En definitiva un gran espacio de ocio saludable que a buen seguro disfrutan todos los valencianos día a día.


jueves, 16 de octubre de 2008

Boston, un maratón mítico


Fue Miguel Fidalgo la primera persona que me habló de este mítico maratón. Sus 112 ediciones le avalan como el más antiguo de los que se corren en el mundo. Es el maratón más prestigioso del mundo, el único en el que se exige una marca mínima para participar. Está claro que todos estos factores me motivaron para ponerme como objetivo correr esta carrera. Por aquel entonces yo no había bajado de 3 horas 25' después de dos maratones disputadas en Madrid, así que lograr las 3 horas y 20 exigidas parecía difícil de conseguir.
Para intentar superar el reto decidí correr en un circuito rápido y sin duda San Sebastián cumplía los requisitos. Fue mi primer maratón en 3 horas 12 minutos y la confirmación de que había conseguido dar ese pasito de calidad hacia adelante que me permitiría correr en un maratón que ya se había convertido en obsesión.
Me inscribí nada más abrirse el plazo en septiembre. Hace unos días me llegó la tarjeta que confirmaba que el próximo 20 de abril estaré en la línea de salida de esta gran carrera. Me quedan seis meses para preparar esta maratón, para cumplir un sueño.

viernes, 10 de octubre de 2008

Una maratón casi perfecta




Esta vez el despertador sonó a las 7 de la mañana, es la ventaja de comenzar a correr a las 10, hora inusual para un maratón. Después de desayunar solo en el hotel vuelvo a la habitación a estirar y echarme otra siestecita. Estoy relajado, los niños se despiertan tarde y cuando llegamos al parque donde comienza la carrera queda solo media hora. Caliento, me embadurno de vaselina y me dirijo a la zona de salida, donde llego un minuto escaso antes de que se de el pistoletazo de salida de mi quinto martín.
Los primeros metros pasan sin agobios porque no hay demasiados atletas (unos 3.000) y aunque mi sensación no es la de ir deprisa en el Km 2 compruebo que mi ritmo está por debajo de los 4'30'', lo que me anima. Voy bien de piernas y me pido tranquilidad a mi mismo, no sería bueno precipitarse porque con el ritmo que llevo apenas me gasto y además voy cumpliendo mi objetivo. El recorrido es bonito, el Danubio, isla Margarita, animación intermitente... bien en general. Por el km 15 sigo por debajo de 4'30'' pero no noto cansancio aunque estoy un poco preocupado porque aun no he visto a Marisa y a los niños y la carrera sale de la ciudad para dirigirse a una zona de naves industriales y comerciales. En el repostaje del 20 salgo de la duda y ahí están, ellos solamente en una zona de lo más anodina; sus ánimos me dan la fuerza extra que necesitaba para llegar a la media en 1 hora y 34', impresionante, si sigo así llego en 3h 08'.
Pero las cosas se complican al girar 180 grados y volver por hacía Budapest, porque el viento empieza a soplar de cara, un viento molesto y bastante fuerte que exige un esfuerzo extra. Intento ponerme detrás de algún atleta, pero van demasiado lentos y además no quitan nada de viento así que sigo adelantando. Sobre el km 28 veo al de Marathinez, el que me vende las zapatillas, al que le digo que voy bien... y es la verdad. Llego otra vez a la ribera del Danubio y allí el viento es horroroso. Me meto en un grupillo que se pone en fila de a uno ante la fuerza del viento, pero me doy cuenta que voy bien y poco a poco voy pasando atletas. En el Km 30 me tomo un gel y a pesar de las molestias estomacales que me duran unos minutos, creo que fue beneficioso al final.
En el km 26 volvemos a girar, se acaba el viento de cara y sólo queda adentrarse en la ciudad para finalizar la prueba. En esos momentos sigo con fuerza, aprieto los dientes y me pongo a tope. Empiezo a a recoger cadáveres, los que me intentan seguir revientan, la moral está por las nubes pero el tramo de viento de cara me ha hecho perder mucho tiempo y ahora mi objetivo es superar la marca de París.
En el 38 un paso elevado por el tranvía parece que me va a cortar el ritmo, pero no lo hace, estoy con mucha fuerza y los ánimos de mi familia al bajar ese puente me reponen para afrontar el final a un ritmo elevado. Sigo pasando atletas, llego al 40 y me adentro en el parque que lleva a meta. Todo parece indicar que va a ser difícil bajar de 3h 12' pero aún así sigo acelerando hasta que diviso la línea de meta y hago el último esfuerzo. No he superado París por dos segundos, pero no estoy decepcionado, esta vez he legado con fuerza, he corrido como debía y he hecho una buena marca, pero las condiciones no estaban para record aunque me he acercado.
Tras la pancarta unas chicas muy amables me dan la medalla, una suculenta bolsa y paso a una pequeña explanada donde me dan agua y me graban la medalla (por 4 euros). Estoy feliz, van cinco maratones, pero esta vez he acabado muy entero, como en Sanse o mejor. Salgo de la zona de atletas y allí están, otra vez Marisa y los niños; nos abrazamos, es la mejor parte de la carrera. Lo he vuelto a conseguir y por supuesto se lo dedico a ellos que siempre han estado a mi lado. Pero también me acuerdo de mi entrenador, de mi hermano Viry, de mi familia,de mis amigos y de todos los que me habéis apoyado en estos meses. A todos... gracias.

viernes, 3 de octubre de 2008

Me voy a Budapest


Acabo de llevar a los niños a la ruta, voy a acabar la maleta y tras recoger a los niños del cole, nos vamos todos al aeropuerto. Empieza la cuenta atrás para la carrera y me siento animado porque voy con mi equipo. Un equipo que forman las personas que más importan en mi vida, Marisa, Alonso y Ángela. Siempre me ha gustado que me animaran cuando corro. Suelen verme pasar en dos o tres puntos y me ayudan mucho porque siempre voy pensando cuando volverá a verles de nuevo. En Budapest les será fácil porque el recorrido bordea el río, aunque tendrán que entenderse con los húngaros.
Esta vez vuelven a tener una sorpresa preparada, aunque no sé cual es. De todos los trofeos que me han dado por correr, los que más me gustan son la copa que los niños me dieron en Sanse y la medalla de cartón de París. Acabar un maratón es duro, llegas muy tocado, te duele todo, sobre todo las piernas. La sensación de cansancio es enorme, pero aún hay que hacer un último esfuerzo y recorrer la zona de meta comiendo algo y bebiendo agua. Lo has logrado, pero el dolor te invade. Pero cuando salgo de la zona de meta me espera mi familia y cuando les veo todo cambia radicalmente. Los besos de mis hijos y de Marisa son la mejor terapia que me pueden dar y sólo por eso vale la pena sufrir durante tres horas y acabar un maratón.

jueves, 2 de octubre de 2008

Los últimos retoques


Ya queda muy poco. Esta mañana he corrido 50 minutos y después Arancha me ha dado un masaje mientras hablábamos de carreras. Me ha animado a probar el triatlón, pero hoy la cabeza ya la tengo en Budapest. Quedan dos días y pico y empiezo a notar los nervios. Parece que al final hará sol, pero lo que más me preocupa es como voy a estar el día D a la hora H. Me duelen las piernas, es el efecto del masaje y también que tengo miedo a que llegue el momento de echar a correr. Seguro que el domingo a las 10 todo será distinto, pero hoy las cosas no se ven tan claras.
Ahora estoy preparando las cosas. Correré con las mismas zapatillas que en París, las Saucony Tanggent y esta vez iré de blanco, como en Sanse, espero que me de la misma suerte. Vaselina, antinflamatorios, recuperadores... parece que lelvo todo y si no ya me arreglaré.
En todos los maratones que he corrido me han visitado los nervios los días anteriores. Lo bueno de éste es que mañana entre el viaje y demás no me va a dar tiempo a pensar. El sábado iré a recoger el dorsal y a partir de entonces seguro que sólo voy a pensar en la carrera hasta que por fin se de la salida.Ya tengo ganas.
No me gustan los pronósticos, pero me he sentido muy bien las últimas dos semanas. Yo creo que puedo mejorar mi marca y me gustaría quedarme en 3h 10' al menos, pero ya veremos. La idea es salir a 4'30'' e intentar pasar la media en 1h35' sin excesivo sufrimiento. A partir de ahí empezaré a notar si es posible o no mantener o incluso acelerar a partir del 28 a 30. Espero no hundirme al final como en París porque creo que 4'30'' no es demasiado exigente para mi hoy por hoy. Además parece que no va a hacer tanto frío como en París y eso lo van a notar las piernas.

martes, 30 de septiembre de 2008

Algunos datos


Me llamo Jesús Corral, aunque todo el mundo me conoce por Chuli. Estoy casado con Marisa y tengo dos niños, Alonso y Ángela, de 11 y 6 años. Vivo en Villalbilla, que es un pueblo de Madrid plagado de urbanizaciones (en una de ellas vivo) cerca de Alcalá de Henares, aunque nací en Valladolid en el año 1966, es decir, soy un carroza.
He jugado toda mi vida al fútbol, desde los 10 años, pero el gusanillo del atletismo me llegó hace unos 4 años y por lo que se ve me va a durar bastante. Aún así sigo jugando a veces al fútbol, aunque está claro que ya no soy el gran extremo derecho que era hace pocos años a causa del entrenamiento de resistencia.
Mi primera carrera fue hace mucho tiempo en Valladolid, la Trotada Popular. No recuerdo ni el año en la que corrí aquellos 10 km que me costaron tanto completar. Sin embargo, la primera carrera seria que hice desde que decidií correr un maratón fue la Media Maratón de Alcorcón, donde me convencí que yo también podría intentar cubrir la mítica distancia de Filípides. Fue en noviembre de 2005 y hoy, 3 años después, ya llevo completados 4 maratones y 12 medias. No está mal.


domingo, 28 de septiembre de 2008

Ya era hora


Quedan 7 días para el maratón de Budapest. Será mi quinto maratón, el segundo fuera de España y el primero después de iniciar un blog que tenía en mente iniciar desde hace tiempo. Acabo de enterarme del nuevo record que ha establecido Gebreselasi en Berlín y he pensado que no podía ser mejor momento.
En breve voy a salir a hacer 90 minutos de carrera continua. Va a ser el último entrenamiento largo antes del maratón. Lo haré por mi recorrido hablitual, desde mi casa. Aparte de la músic,a en estos 90 minutos me van a acompañar los pensamientos acerca de lo que voy a hacer en Budapest. Como siempre empiezo a estar nervioso, espero plantear bien la carrera y bajar la marca de París hace seis meses. Creo que estoy bien de piernas y mucho mejor de moral.
Este es el inicio de este blog que espero que me dure mucho. Mi intención es poder expresar todas las sensaciones que tengo cuando corro y quiero dedicarlo a todos aquellos que me apoyan y me animan en esto, incluso con un simple ¿que tal lo llevas?. Pero en especial se lo quiero dedicar a Marisa y a los niños que son mis mejores fans y los que aguantan día tras día que el señorito tenga que entrenar. Va por ellos