lunes, 26 de enero de 2009

Media de Getafe: running in the rain

Getafe, la ciudad del sur de Madrid, organiza la que es, posiblemente, la mejor media maratón de la comunidad. Ha sido mi primera participación en esta cita atlética y todo lo bueno que había leído al respecto de su organización y trazado, lo he podido comprobar en un día de perros en el que el viento y la lluvia deslucieron el espectáculo pero no influyeron en absoluto en la casi perfecta organización del evento. Para empezar, la recogida de chips y dorsal cuenta con suficientes voluntarios que atienden con diligencia a los atletas. Vestuarios, ropero, servicios etc, funcionan perfectamente antes de empezar una la carrera, cuya línea de salida es amplia lo que permite evitar molestos empujones. El trazado es completamente llano y discurre principalmente por avenidas anchas que permiten a los atletas correr a su ritmo sin molestar a otros. No es especialmente bonito porque la ciudad tampoco lo es, pero toda la carrera se desarrolla en el casco urbano e incluso se pasa por la zona peatonal, donde había una mayor concentración de público, no muy numerosa debido a las inclemencias meteorológicas. La llegada se hace a la pista de atletismo y la recogida de la surtida bolsa del corredor es muy ágil. si tuviera que sacar alguna pega, lo haría con la entrada al poli, en la que dos curvas muy cerradas paran mucho el ritmo y perjudica sobre todo a los que llegan lanzados.
¿Y que puedo contar de mi participación? Pues que fue mejor de lo esperado. No estaba en mis planes esforzarme demasiado teniendo en cuenta que me queda mucho recorrido hasta Boston. Además, la previsión meteorológica no era nada halagüeña y no pensaba que con el viento y la lluvia pudiera hacer una buena marca, aunque confiaba en llegar en un tiempo decente, en 1h 32 a 33 minutos, más o menos. Pero estaba claro que ayer tenía un buen día y tras una rápida salida tenía buenas sensaciones en las piernas lo que me permitió poner un ritmo vivo y cómodo a la vez. El cronómetro me decía que mis sensaciones eran correctas ya que completaba el kilómetro en unos 4'20'' lo que suponía acabar al rededor de la hora y media si mantenía el ritmo. Sabía que no debía forzar, pero iba cómodo y decidí seguir a ese ritmo, que incrementaba ligeramente con el viento de espalda o en algunos tramos ligeramente cuesta abajo. El paso por el diez mil en 42'53'' indicaba que estaba en tiempo de record y no estaba dispuesto a desperdiciar la oportunidad que se me presentaba.
La segunda parte de la carrera fue más dura debido a que empezó a llover de manera constante y cada vez con más fuerza, pero mis piernas estaban mejor que al principio y no me suponía merma en el rendimiento. Tampoco voy a decir que fuera un paseo, pero estuve muy cómodo hasta el kilómetro 17 aproximadamente en el que ya empecé a sentir los efectos del frío, la lluvia y los kilómetros recorridos. Pero aún así conseguí mantener el ritmo y llegar a meta en 1h 30' 24'', superando al marca de Alcorcón y lo que es más importante, consiguiendo bajar de 1h31' en dos medias consecutivas. Era para estar contento.
No voy a negar que mi objetivo es bajar de 1h30', pero no me preocupó no lograrlo en Getafe. Ahora sé que puedo lograrlo, que tengo piernas para bajar de 1h 30' e incluso algo más, pero cada cosa a su tiempo. Mi próxima media será el 22 de febrero en La Latina, donde es difícil hacer marca debido a la dureza de su trazado. Así que ayer, cuando acabé mi mente puso en un rojo imaginario la fecha en la que puedo conseguir ese ansiado registro; será el 22 de marzo y en un marco incomparable, Lisboa, donde voy a intentar entrar en ese envidiado grupo de corredores que bajan de la hora y media. Quedan muchas horas de entrenamiento por delante y alguna carrera más en las que tendré en mente ese objetivo. Hasta entonces, seguiré disfrutando del atletismo, que es lo realmente importante.
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sábado, 17 de enero de 2009

Trofeo París:

El Trofeo París es un clásico del atletismo madrileño. El circuito discurre integramente por el parque lineal del Manzanares, un bonito entorno que acompaña a un circuito rápido en el que se mezclan partes de asfalto y partes de camino de tierra. Era una carrera que me apetecía correr desde hace tiempo, pero la gran nevada que cayó en Madrid durante el fin de semana hizo peligrar la disputa de la carrera, que fue confirmada la tarde anterior por la organización, eso si,con la advertencia que el circuito iba a estar muy peligroso.

Afortunadamente la carrera comenzaba a las 11, pero cuando llegué para recoger el dorsal el frío era intenso y corría un molesto viento helado. Como en la Akiles mi hermano Viry iba a correr conmigo, pero esta vez decidí correr junto a él todo el camino. La salida no fue muy rápida debido al mal estado del firme, pero estaba mucho mejor que los tramos posteriores, algunos de ellos completamente nevados y resbaladizos. El ritmo que llevábamos estaba muy bien teniendo en cuenta las circunstancias, así que seguí el ritmo de Viry cuyo objetivo era rondar los 42 minutos. Por el kilómetro 5 ya sabía que bajar de los 42 iba a ser imposible, sobre todo porque Viry empezaba a estar cansado. Quedaba una vuelta más a un circuito en la que tuve que animar en varias ocasiones a Viry, sobre todo en los repechos donde se quedaba un poco clavado.

Al final entramos de la mano en 43'06'', un buen tiempo para una carrera difícil de correr en las condiciones que había, pero que hubiera sido mucho más rápida en condiciones normales. Por mi parte, no sufrí mucho desgaste, podría haber corrido más deprisa pero no me parecía muy aconsejable pensando en lo que me queda. De momento tres medias, Getafe, La Latina y Lisboa y ya veremos si Javier me programa algo mas. Seguiré informando.

viernes, 2 de enero de 2009

San Silvestre 2008: un gran final de año


Faltaban escasos minutos para las seis de la tarde cuando la organización de la cerrar ha decidido dar el pistoletazo de salida de mi cuarta San Silvestre Vallecana. Una salida muy complicada por varias razones, una de ellas era que los atletas no cabíamos práticamente en la zona de salida y yo personalmente he tenido que salir junto a la valla lateral jugádome las piernas en cada paso por los bloques de cemento que las sujetan. Pero el principal problema, una vez más, es la gran cantidad de gente que no ha respetado el orden de salida y se han colado en la zona más próxima a la pancarta de salida sin tener en cuenta que su marca iba a ser infinitamente inferior a los que ocupábamos esa zona por derecho, ya que lo habíamos justificado en la recogida del dorsal como se requería. En definitiva, que he pasado el primer kilómetro esquivando vallas, atletas lentos y grupitos de gente a paso de tortuga que además tenían la osadía de protestar si se llevaban algún empujón. Y digo yo, ¿qué necesidad tienen de salir tan pronto? ¿no se dan cuenta que no es un problema de llegar antes o después, sino que están poniendo en peligro su integridad física y la del resto de los atletas?
Pero volviendo a la importante, la carrera, mi paso por el kilómetro 1 han sido en unos discretos 4'25'' debido a las circunstancias mencionadas. A partir de ahí he empezado a poder correr un poco más y enseguida he puesto un ritmo muy rápido que daba la razón a las buenas sensaciones que había percibido en los días anteriores, es decir, estaba fino. He ido recortando segundos al crono a medida que la carrera se abría más, de manera que en kilómetro 5 mi paso ha sido de 20'01'' , es decir, que iba corriendo a menos de 4' por kilómetro.
Este paso me ha animado considerablemente, pero era consciente que lo duro comenzaba tres kilómetros más abajo, por lo que he decidido mantener un ritmo fuerte en la bajada por la avenida de Barcelona, abarrotada ya de un público que animaba de lo lindo. Al llegar al kilómetro 8 mi tiempo era de 32'08'', tal y como había planeado en mi estrategia de carrera. Sabía que llegaba el momento de la verdad, la hora de los valientes, o lo que es lo mismo, había que vaciarse en los dos kilómetros restantes para superar mi marca en el 10.000. Pero el reto no era tan fácil y el kilómetro de subida de la Albufera se antojaba complicado, sobre todo teniendo en cuenta que en 2006 pinché estrepitosamente en el mismo tramo. Pero esta vez tenía mucha más fuerza que ese día y ni el desnivel del terreno ni el dolor de piernas han podido conmigo. He sufrido, pero cuando he girado a la derecha al acabar la cuesta y he pasado el kilómetro 9 el retraso no era significativo.

Quedaba un kilómetro, la calle se estrechaba y la gente se agolpaba en la acera animando sin parar a todos los atletas anónimos que pasaban por allí. Ya olía la meta, quedaban escasos metros, una rampa final y ahí estaba la pancarta por la que crucé en unos espléndidos 41'02'' que constituían mi mejor marca personal. Lo había conseguido y en esos momentos saboreé esa felicidad que sólo catamos los que dedicamos parte de nuestro tiempo libre a este maravilloso deporte. La sensación reconfortante del trabajo bien hecho, la sensación de que todos los madrugones, el frío sufrido al entrenar y el esfuerzo realizado valían la pena. En definitiva, me sentí otra vez un privilegiado por vivir un momento tan emotivo.
Luego, el encuentro con mis hermanos que también habían corrido y el regreso a casa para celebrar en familia la llegada de 2009. Un año que comienza con nuevos retos, nuevos proyectos, nuevos sueños... pero eso será en otro momento.