martes, 22 de marzo de 2011

Media Cervantina: buena marca, pero no excelente

Trece segundos me ha separado de mi mejor marca en una media, pero son 48 si me refiero a la marca que pretendía hacer, es decir bajar de 1h 28'. No he cumplido ninguno de los dos objetivos, pero tras el sabor agridulce inicial, el análisis posterior debe conducirme a la cautela, o, al menos, no conducirme al pesimismo.
Amaneció un día precioso en la ciudad complutense; sol, una ligera brisa y una temperatura ideal para practicar la carrera a pie. Llegué con tiempo a la zona de salida, aunque ya había recogido chip y dorsal el día anterior. allí me encontré con mis amigos foreros, algunos ya conocidos y otros con los que coincidía por primera vez. Buena gente todos, de los que hablaré en otro post. Calenté con ellos y tras ponerme la camiseta de tirantes me dirigí a la salida junto a mi compañero Andrés y decidimos salir juntos a ritmo de 4'10''.
La salida no fue excesivamente rápida, pues pasaba por el km 1 en 4'12''. Ya por entonces, Andrés se había puesto a tirar de mi a un ritmo superior a lo hablado, así que le dejé escapar a partir del km 4, pues no quería fundirme antes de tiempo. Mis tiempos de paso eran buenos, suficientes para conseguir mis objetivos iniciales y además mi ritmo no me castigaba mucho, por lo que pensaba que podría aguantar sin muchos problemas. 
Andrés aún estaba a la vista cuando finalizamos la primera vuelta, en la que se pasa por una zona incómoda de adoquín, que me afectó a mis doloridos gemelos. A partir de ahí dejé de verlo y me uní a un grupo de corredores que iban a buen ritmo, pero tras 2 kilómetros hice la goma y me quedé. Seguía a buen ritmo, no quería machacarme detrás de nadie, pero intentaba buscar referencias válidas, aunque en algunos kilómetros fui yo el que tiraba de algún grupeto. 
Al paso por el kilómetro 14, empecé a darme cuenta que iba justo de tiempo y decidí no rendirme e intentarlo hasta el final. Apreté los dientes y el ritmo, recogí algún cadáver de aquel grupo de mitad de carrera, pero también me sobrepasaron por detrás. Quedaba poco, el viento apareció súbitamente en el kilómetro 17, pero para entonces mi único pensamiento era conseguir el objetivo y aunque estaba difícil no pretendía dejar de luchar hasta el final. Volví a sufrir el adoquinado al paso por el 20 y ya me di cuenta que bajar de 1h 28' era imposible, pero no lo era hacer MMP. Aceleré, di lo que pude, pero a esas alturas no daba para más. Mis 1h 28' 48'' en meta no son tan malos, si tenemos en cuenta que hice el primer y segundo diez mil en tiempo muy parecido, que algunos segundos me restó el adoquinado y que a estas alturas de la temporada estoy aún bastante cargado de piernas.
Mi balance es bueno, Obviamente, me gustaría estar en mucho mejor forma, haberme salido en esta carrera, pero la realidad demuestra que no es así y con ello tengo que contar. Quedan cuatro semanas para Londres y por tanto la fase final de mi puesta a punto está aún por llegar. Si mi estado de forma se asemeja a Amsterdam, como se ha visto en esta carrera y si en Londres elijo una táctica más agresiva, salgo más concentrado y no cometo errores, puede que el objetivo de 3h 05' no sea tan utópico. Para eso hay que seguir trabajando y dejándose la piel. Ya sólo quedan cuatro semanas y la última carrera de esta preparación: Londres 2011

miércoles, 16 de marzo de 2011

Al bien hacer jamás le falta premio

Hace mas de cuatrocientos años Miguel de Cervantes escribió la frase que pone título a este post en la novela más famosa de la literatura universal: Don Quijote de la Mancha. El próximo domingo, a las 9:30 horas, Alcalá de Henares, cuna del gran escritor, homenajeará su memoria  con la celebración de la I Media Maratón Cervantina, una carrera que llevan años mereciendo los atletas populares de la ciudad complutense, inexplicablemente huérfanos de un evento de este tipo  hasta ahora. Bien es cierto, que hace cuatro años se celebró la primera edición de la fugaz media de Alcalá de Henares, pues no se volvió a celebrar, por problemas políticos, según dicen. Ahora, el club local Ajalkalá, del que forma parte mi hijo Alonso y Deportes Dean han puesto en marcha este bonito proyecto que esperamos no tenga fin; no en vano, la fecha es excelente cara a preparar maratones de primavera y además estamos hablando de la tercera ciudad en número de habitantes de la Comunidad de Madrid y segunda si lo restringimos a importancia.
Esta carrera es el segundo test cara al maratón de Londres, pero realmente va a ser mucho más que eso. Va a ser una carrera muy especial por varias razones: porque voy a contar con más animación de lo normal, ya que aparte de Marisa y los niños, otros amigos y seguidores de este blog como Mayte y Miguel estarán en las calles alcalainas animándome; porque varios de mis amigos del foro "maratonianos por el mundo" van a competir aquí y voy a tener la oportunidad de conocer a algunos de ellos y tomarme unas cañas post carrera para comentar la jugada; pero además, voy a volver a correr en Alcalá, que es casi como correr en casa, ya que conozco perfectamente sus calles, sus giros y su trazado plano, que espero me permita hacer un gran marca, como ya pasó en aquella primera edición donde conseguí mejorar mi marca personal. Recuerdo que por entonces paré el crono en 1h 31' 08'', pero el domingo quiero bajar de 1h 28'. Han pasado muchas cosas desde entonces, creo que soy mejor atleta y creo que puedo conseguirlo, pero las matemáticas no siempre funcionan en este deporte.
En cualquier caso, estoy satisfecho del trabajo realizado hasta el día de hoy en esta preparación cara a Londres. Estoy haciendo más kilómetros, más trabajo de gimnasio y en definitiva creo que voy a estar en plena forma para afrontar el maratón, que es mi verdadero objetivo. en Alcalá voy a intentar darme una alegría que refuerce mi moral, pero si no lo consigo pensaré en esa frase que Cervantes escribió en el siglo XVI y que en el siglo XXI aún está en vigor: "Al bien hacer jamás le falta premio".  Ánimo Chulipán

sábado, 12 de marzo de 2011

Terremoto en Japón

Ayer Japón sufrió el terremoto más fuerte de su historia, que fue acompañado por un tsunami que arrasó una parte de su costa. En las últimas horas las imágenes de la tragedia están dando la vuelta al mundo y al verlas no he podido evitar recordar mi reciente visita a tierras niponas para correr el maratón de Tokio en 2010. 
El maratón de Tokio recorre gran parte de la ciudad y varias de sus zonas más emblemáticas. Hoy he podido ver en la televisión algunas de esas zonas, como el Subuya, casi desierto o el edificio del ayuntamiento, donde se da la salida del maratón, lleno de gente que se resguardaba del temblor; también se ha visto a la gente durmiendo en las estaciones de metro, pues se había suspendido el servicio y han tenido que pasar la noche donde han podido. Al ver el caos y la tristeza que embarga al pueblo japonés me he acordado de los días que pasé en ese país, me he acordado de mis guías, me he acordado de la amabilidad de los operarios del hotel, del voluntario al que le di el chubasquero con el que corrí los primeros kilómetros y sonrió, de la runner que me preguntó a mitad de carrera mi procedencia y me dio las gracias por correr en su país, de los voluntarios que me entregaron la toalla y la medalla conmemorativa...
Salvo a los guías no conocí a los demás, pero seguramente todos ellos estén pasando los días peores de su vida. Por eso, desde aquí quiero solidarizarme con su dolor y desearles que poco a poco vayan reconstruyendo su país con la eficacia y el orden que le caracteriza, la misma con la que organizan un maratón a la perfección, una carrera que nunca olvidaré.

jueves, 10 de marzo de 2011

Miércoles de ceniza

Ayer fue miércoles de ceniza. Muchos sabéis que el miércoles de ceniza es el comienzo de la Cuaresma y aunque el nombre os suene a jugador de fútbol portugués o a un lateral del Valladolid, que consiguió marcar un gol en el Bernabeu, supongo que por todos es conocido que la Cuaresma son los 40 días que preceden a la Semana Santa, aquellos, en lo que Jesús se retiró al desierto a orar.
No pretendo dar una lección bíblica, solo que la Cuaresma finaliza el Domingo de Ramos, ese día en el que la procesión de la borriquilla se repite a lo largo y ancho de España. Pero este año no voy a ir a ver la borriquilla, porque el Domingo de Ramos estaré en Londres, para correr el maratón más multitudinario de Europa y según muchos, el mejor organizado del planeta.
El 17 de abril cumpliré otro de mis sueños atléticos, corriendo a la ribera del Támesis, pasando por el puente de la torre, el Big Ben... Londres organiza un gran maratón, de recorrido favorable, entretenido y con un final espectacular al lado de Buckingham Palace. ¿Se puede pedir más?
Yo si, porque no voy a ir de turismo a Londres y para ello estoy entrenando con más intensidad de lo que había hecho hasta ahora, estoy cuidando cada detalle y esforzándome cada entrenamiento para superar, de una vez, la barrera de las 3h 10'. Los asiduos del blog recordareis que mi objetivo es conseguir hacerlo en 3h 05' y a para eso estoy entrenando, pero en realidad todo lo que se mejorar mi marca será bienvenido.
A falta de 40 días mis sensaciones no son optimistas, no me veo fino, quizás la razón sea el mayor volumen de kilómetros que estoy haciendo; pero las series de 2.000 que realicé ayer entre 8'01'' y 7'48'' demuestran que voy progresando y que si todo va bien cuando termine la Cuaresma estaré en un nivel óptimo para afrontar el reto que me he propuesto. Antes de eso, correré mi segunda media, esta vez en casa, en Alcalá, donde espero obtener un buen resultado que me de moral para afrontar una recta final que a buen seguro va a ser dura. Ya queda menos, sólo 40 días, para sufrir, para mejorar y para lograr el objetivo propuesto. Se dice en Valladolid, que el Domingo de Ramos o estrenas o te quedas sin manos; espero que esta vez pueda estrenar una nueva mejor marca personal.