viernes, 20 de diciembre de 2013

IV San Silvestre de Alcorcón

Alcorcón es un lugar que me trae buenos recuerdos, pues allí debuté en la media maratón y con buenos resultados; por eso, cuando busqué un diezmil para competir el domingo 15 de diciembre, me decanté por la ciudad del sur de Madrid, donde se celebra una San Silvestre bastante temprana, pero con un buen ambiente navideño.
La San Silvestre de Alcorcón es una carrera modesta, de esas en las que gusta correr, porque la participación no es agobiante, puedes recoger el dorsal el mismo día de la carrera y recibes un trato amable al final, muy de andar por casa. El circuito es mejorable, ya que transcurre en todo momento por zonas deshabitadas, expuestas al viento, sin presencia alguna de espectadores y para remate, es una sucesión de falsos llanos que pican hacia arriba o hacia abajo, según toque; en definitiva, un recorrido muy poco amable y además, de doble vuelta.

Pero pasemos a la carrera, a la que acudí con Andrés, buen amigo y corredor de Runnig Bajo Control, como yo; nos colocamos un tanto atrás en la salida y aunque no había demasiados participantes, tuvimos que adelantar a bastantes en los primeros metros, que consistían en una subida no muy acusada, pero constante de unos 700 metros, ya en la cima, Andrés se  fue por delante y yo puse un ritmo exigente sin dificultad. No llegaba tan mentalizado, ni tan descansado como en el Akiles y eso se notaba en los tiempos de paso por lo hitos kilométricos, en torno a los 4'06'', claro que también contribuía el viento, los falsos llanos y los excesivos virajes y subidas de bordillo que había que realizar. Aún así, el primer paso por meta (los 5000), lo hice en 20'29'' y pensé que era posible bajar de 41'. Y aunque no lo fue, me quedé muy cerca, porque mi ritmo no se resintió, no acusé cansancio y fui remontando puestos durante toda la segunda mitad de la prueba, tantos que incluso pude llevar a André a la vista en los últimos tres kilómetros, aunque fui incapaz de cazarlo.
Al final, 41'08'', un crono aceptable en una carrera difícil en la que he conseguido cumplir mi objetivo prioritario, un entrenamiento de mucha calidad en el que he podido correr a ritmos fuertes y regulares, pero sin la sensación de impotencia que he soportado otros años. 
A falta de dos semanas para la San Silvestre, creo que estoy en la forma adecuada para ser capaz de batir mi marca en incluso de manera clara, aunque hay que seguir manteniendo la misma intensidad en los entrenamientos y salir con fe y a por todas para conseguir una marca acorde a mi gran estado de forma.

jueves, 12 de diciembre de 2013

XXXIII Trofeo Akiles

En mi segunda participación en el popular Trofeo Akiles, el intenso frío volvió a ser el protagonista de una bonita carrera que discurre por la inigualable Casa de Campo madrileña. Este año, se celebraban los 50 años de existencia del Club Akiles y por ello la organización esperaba una participación numerosa, lo que, en mi opinión, originó que se centralizara la recogida de dorsales en el Corte Inglés de Castellana. Repito que es una interpretación propia, pues de otra manera, no se podría entender que se haga ir a la gente hasta dicho centro comercial en un fin de semana en el que Madrid está a reventar de gente a causa del puente de la Constitución.
El caso es que, como le pasó a otros muchos atletas, no me enteré de la obligatoriedad de la recogida del dorsal los días previos a la carrera hasta el mismo sábado por la noche, así que el domingo de mañana, me dirigí a la Casa de Campo con la incertidumbre de saber si iba a poder correr o no el Trofeo Akiles. No tuve problemas para recoger el dorsal, aunque  tuvo que esperar por la camiseta hasta el final de la carrera.
Hacía un frío intenso, alrededor de dos bajo cero y con humedad, pues no en vano se corre alrededor del lago; debido a la temperatura, apuré el tiempo dentro del coche y calenté junto con mi hermano, que también competía, no demasiado tiempo y sin demasiada intensidad. Nos colocamos bien en la salida, pero no muy adelante, pues no quería castigarme demasiado en los primeros kilómetros, de manera que cuando sonó el pistoletazo, me puse a un ritmo fuerte, pero sin cebarme, pues los dos primeros kilómetros pican hacia arriba e inmediatamente después se comienza la subida al Cerro Garabitas, una rampa dura, que obliga a regular y en la que se pierde tiempo, a pesar de un  descanso que precede a la rampa final. Calculo que en la cima perdí unos 30 segundos, pero no estaba cansado, ni mucho menos, así que inicié el descenso con fuerza, intentando recuperar tiempo y lo conseguí, porque rodé claramente por debajo de 4' hasta llegar al kilómetro 6, en el que la carretera vuelve a picar ligeramente hacia arriba, lo que, sin embargo, no provocó un descenso notable de mi ritmo.
Ya sabía que no iba a poder bajar de 40', pero quería intentar un buen crono, así que seguí forzando la marcha para acabar en unos meritorios 40'33'', con la guinda de haber completado el último kilómetro en 3'50''. Considero que es un buen crono, teniendo en cuenta el perfil de la prueba y el hecho de correr por debajo de cero grados; las sensaciones son buenas y lo que es más importante, creo que voy por el buen camino en esta preparación. El domingo volveré a competir en un 10.000, sin grandes expectativas, pero con la esperanza de que me sirva para asaltar mi marca el último día del año, en la San Silvestre Vallecana.

domingo, 24 de noviembre de 2013

XXXIV Trofeo José Cano

El viento, el frío y la lluvia, fueron los protagonistas no deseados de mi tercera participación en la tradicional Carrera de Canillejas. Amaneció un día gris, desapacible, de esos en los que ver el sol se convierte en tarea imposible y en los que la lluvia cae de manera pertinaz  sobre el asfalto de Madrid, sin atisbos de mejora. Llegué al barrio de Canillejas en coche y tras aparcar cerca de la nacional II, me dirigí a la zona de salida trotando, a modo de calentamiento necesario en un día así; fueron unos tres kilómetros de subida en los que intercambié impresiones con varios atletas que seguían mi camino. Ya en la zona de salida, me tomé un café, calenté y me coloqué en la salida junto a mis amigos Jaime y Antonio, bastante adelantados, pero no en una posición demasiado buena para evitar atletas más lentos.
Salí bien, a pesar de la aglomeración inicial, pero no a tope, pues quería evitar fundirme en el segundo kilómetro de subida; de modo que fui marcando un ritmo cercano a los 4 min/km. Perdí de vista muy pronto a mis amigos, aunque algo después me saludó mi compañero de club Jorge, que iba acompañando a un amigo.
La cuesta de la calle Aquitania me hizo "pupa" y cuando llegué a la avenida de García Noblejas para comenzar a bajar, ya había perdido un tiempo, que no iba a poder recuperar en el resto de la carrera. Sin duda, el frío y la lluvia habían hecho mella en los primeros kilómetros, pero a partir del tercero, las piernas empezaron a ir mejor, ya más calientes y con más tono muscular, de manera que la el tramo de la avenida de Arcentales, a pesar de sus subidas y bajadas, pude hacerlo a un ritmo constante.
Después de ese tramo, se inicia el descenso final hasta meta, muy rápido, pero sabedor de que mi tiempo no se podía acercar a mi marca, me limité a mantener un ritmo fuerte y evitar desgastes estériles, de modo que crucé la meta en 41'06'', un minuto mejor que la semana anterior en la Grutear, pero con la sensación de no haber gastado demasiadas energías.
En definitiva, satisfecho con el test, aunque me hubiera gustado hacer un tiempo mejor, pero es obvio que mis entrenamientos no están encaminados a batir mi marca en el diezmil, sino a preparar poco a poco un objetivo mucho más importante, el Maratón de Sevilla. Precisamente por eso, voy a seguir disputando carreras de 10 km en diciembre, a fin de mejorar mis prestaciones a ritmos rápidos para que se vea reflejado posteriormente en las carreras largas.


viernes, 15 de noviembre de 2013

De la Grutear a Canillejas

Ya estoy inmerso en plena pretemporada o si lo preferís, en plena preparación para el Maratón de Sevilla 2014. De momento, Depa me ha programado sesiones cortas, a ritmos altos y por supuesto, cuestas, todo un clásico cuando se comienza de  nuevo. Munich está olvidado, ahora estoy empezando de nuevo, con buenas sensaciones y con la confianza absoluta en que el sub 3h puede caer en Sevilla, entre otras cosas, porque sé que en Praga va a ser difícil lograr esa marca y en Atenas es casi imposible.
Pero no es el momento de pensar en maratones, sino en carreras más cortas en las que acostumbrar a ritmos más rápidos a mis piernas, ya recuperadas del duro entrenamiento de este verano.
Me marqué el Trofeo José Cano (la Canillejas) como la prueba en la que volver a competir, pues es una  prueba que conozco, que me gusta y en la que, además, voy a coincidir con muchos de mis amigos; pero la semana pasada, mi amigo Luis me ofreció su dorsal para correr la Carrera Grutear en Alcalá y no me lo pensé dos veces, aunque con la única intención de rodar un poco más rápido que un entrenamiento normal.
La Grutear es una carrera muy popular en la ciudad cervantina que recorre el centro histórico en dos vueltas; el recorrido es plano, pero excesivamente sinuoso, con muchas curvas y algunas zonas de adoquín, pero aún así es una carrera en la que se puede correr rápido. La organización es correcta, modesta, pero resolutiva y el ambiente es realmente excelente, así como el entorno por donde se corre y la salida y  la llegada en plena Plaza de Cervantes.
Como os dije, mi intención era rodar rápido y lo hice, quizás demasiado rápido porque acabé en 42'12'', doblando prácticamente el primer y el segundo cinco mil y con el freno de mano echado constantemente, sin forzar para evitar el cansancio. Obviamente, las sensaciones fueron buenas e indican que estoy trabajando bien, aunque es demasiado pronto para lanzar las campanas al vuelo. 
De hecho, el domingo tengo una prueba más seria, porque en Canillejas pienso ir fuerte, aunque tampoco a tope, porque he seguido un entrenamiento normal durante la semana, sin descanso específico ya que esta carrera no es un objetivo, simplemente una piedra de toque seria en la preparación. Aún así, intentaré estar por debajo de los 41' y si las piernas me responden puedo soñar con hacer un sub40, aunque no creo que sea fácil conseguirlo a estas alturas. La solución, el próximo domingo.