
Aparte de descansar, estas últimas semanas me han servido para reflexionar y plantear mis retos atléticos futuros. No tengo claro ni el número ni los maratones que voy a correr el año que viene y tampoco tengo prisa por decidirlo; por el momento, quiero preparar bien mi participación en el Maratón de Chicago, con el que completaré los seis majors: Berlín, Londres, Nueva York, Boston, Chicago y Tokio.
Aunque aún queda mucho tiempo hasta octubre, he comenzado ya a entrenar, aunque con la vista puesta en objetivos más cercanos; Depa me está programando sesiones cortas, con trabajo de fuerza (cuestas y gimnasio) varias veces a la semana, pero sin desgastarme demasiado. Se trata de intentar mejorar esa velocidad que me falta en las carreras cortas y que me puede venir muy bien a la hora de afrontar la parte final de un maratón. Y para ver como está funcionando el plan, ya me he inscrito a una competición, una legua que correré en Valverde del Majano (Segovia) el próximo sábado.
Como he dicho al principio, he abierto una etapa de reflexión, con el objetivo de evitar tomar decisiones precipitadas; el objetivo del sub3h sigue estando sobre la mesa, pero es complicado saber si aún soy capaz de correr tan deprisa o si mis piernas ya no dan más de si y es que la edad no perdona. Creo que el entrenamiento y el posterior Maratón de Chicago, me va a servir para calibrar mis posibilidades, pues en esta ocasión voy a poder planificar bien el entrenamiento y eso supone llegar a la cita en el mejor estado de forma posible.
Espero lograr superar mis 3h 01' 35'' en los próximos meses o años, pero lo consiga o no, seguiré corriendo maratones, porque tengo suficientes motivos para seguir amando esta carrera.